El mejoramiento de los cultivos por la mano del hombre no es un hecho nuevo, se considera que las plantas comestibles, que constituyen el 90% del alimento y la energía que se consume en el mundo, han sido ....
El mejoramiento de los cultivos por la mano del hombre es ancestral
El desarrollo en las últimas décadas de la Biotecnología moderna, que emplea técnicas de Ingeniería Genética para transferir genes de un organismo a otro, ofrece nuevas alternativas para el mejoramiento de los cultivos.
Publicado el 14/11/2011 en Agricultura
Por Primicias Rurales
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Buenos Aires, 14 noviembre (PR11) -- El mejoramiento de los cultivos por la mano del hombre no es un hecho nuevo, se considera que las plantas comestibles, que constituyen el 90% del alimento y la energía que se consume en el mundo, han sido modificadas extensamente a lo largo de milenios por parte de innumerables generaciones de agricultores.
Pese a que los cruzamientos funcionan, y se aplican hasta el día de hoy para modificar cultivos, tienen algunas limitaciones:
requieren mucho tiempo y esfuerzo y están restringidos a individuos compatibles sexualmente, de la misma especie o muy emparentadas.
El desarrollo en las últimas décadas de la Biotecnología moderna, que emplea técnicas de Ingeniería Genética para transferir genes de un organismo a otro, ofrece nuevas alternativas para el mejoramiento de los cultivos.
Mientras que el mejoramiento de los cultivos, ya sea por métodos tradicionales de cruzamiento o a través de técnicas de ingeniería genética, implica la transferencia de genes de un organismo a otro.
Con el cruzamiento tradicional, los miles de genes pertenecientes a una planta son mezclados de manera azarosa con los de su compañera.
Este proceso seguramente transfiere aquella característica deseada, pero también puede transferir rasgos no deseados.
La ingeniería genética aplicada al mejoramiento vegetal permite que un único rasgo deseado pueda ser transferido de un organismo a otro.
Esto se logra al introducir en un organismo uno o unos pocos genes bien caracterizados mediante técnicas precisas.
De esta forma, se reduce la probabilidad de que el organismo modificado sea alterado en sus propiedades físicas generales o en su salubridad.
La soja fue el primer cultivo en el mercado argentino en incorporar una característica a través de transgénesis.
Hoy, la soja transgénica representa prácticamente el 100% de la soja cultivada en la Argentina, según publicó Agromeat.
Ha sido mejorada por ingeniería genética para tolerar las aplicaciones de herbicidas a base de glifosato, un compuesto de amplio espectro que elimina a las malezas.
El glifosato provoca la muerte de las plantas sensibles a él ya que inhibe la acción de una enzima implicada en la síntesis de aminoácidos aromáticos, esenciales para la síntesis proteica.
La soja transgénica tolerante a glifosato se obtiene al insertarle a la planta un gen extraído de la bacteria Agrobacterium tumefaciens.
Este gen codifica para la síntesis de una enzima que no es afectada por el glifosato.
Por lo tanto, al expresar este gen bacteriano, la planta de soja resulta tolerante al herbicida glifosato y sobrevive a su aplicación, mientras que las malezas que no tienen el gen que confiere tolerancia a glifosato, se mueren.
La utilización de soja transgénica permite controlar las malezas con glifosato que, a diferencia de los herbicidas utilizados en la agricultura tradicional, es más barato y de fácil degradación en el suelo.
En 1996 fueron inscriptas en el Registro Nacional de Propiedad de Cultivares las primeras variedades de soja tolerante a glifosato y ya en la campaña 97/98 se sembraron en la Argentina 1.750.000 de hectáreas, que llegaron a 15,2 millones en la campaña 2005/2006, a 15,8 millones en la campaña 2006/2007 y en la actual campaña 2011-2012 se estiman más de 18 millones de hectáreas.
Primicias Rurales
NA
Noticia publicada el 14/11/2011 a las 03:22
Última modificación: 14/11/2011 a las 03:22