Buenos Aires, octubre 10 (PR/10) -- Los productos agrícolas conocidos como "especialidades" necesitan un manejo de coordinación con un muy buen contacto entre las empresas exportadoras y la producción para evitar sorpresas de comercialización desagradables.
Se denominan especialidades a los cultivos de maíz pisingallo, garbanzo, arveja, poroto, alpiste, lino y maní, entre otros.
Este año, los precios FOB del maíz pisingallo cayeron abruptamente.
La causa: la cosecha local 2009-2010 fue del orden de 300.000 toneladas, una cifra superior a la que puede absorber la demanda externa del producto (algo similar ya había ocurrido en 2005).
De esta manera, en lo que va del año, los valores del maíz pisingallo -a partir del cual se elabora el pop corn o, dicho en criollo, el pochoclo- fueron a contramano de los precios del maíz convencional.
El pisingallo empezó 2010 con precios FOB superiores a 500 dólares la tonelada, para luego caer hasta un nivel del orden de 350 dólares.
En cambio, el maíz convencional, que había empezado el año con precios FOB de alrededor de 180 dólares la tonelada, en las últimas semanas superó con creces los 200 dólares la tonelada, sostuvo Crea, Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola en un análisis.
"En estos productos debe haber un muy buen contacto entre las empresas exportadoras y la producción, porque si eso no está bien coordinado, pueden aparecer cortocircuitos como los que ocurrieron este año con el maíz pisingallo", apuntó Ignacio Wetzler, director de CFM Brokers.
La empresa está especializada en el procesamiento y exportación de maíz pisingallo y legumbres.
"La posición relativa de la Argentina tiene mucho que ver con la evolución de los precios de las especialidades agrícolas. En maíz pisingallo, somos los principales exportadores del mundo, y un aumento de la oferta local tiene una consecuencia casi inmediata sobre los precios FOB", agregó.
En el caso del comercio internacional de garbanzo, en cambio, la Argentina es un jugador marginal y, por ende, existe margen para crecer, distinguió.
"Este año tendríamos un ajuste en la siembra de pisingallo que contribuiría a mejorar la relación oferta-demanda; esperemos que se concrete", sostuvo.
El garbanzo es un mercado con un potencial enorme, pero -como todas las legumbres- sólo puede comercializarse en condiciones óptimas si cumple con determinadas características.
"Un garbanzo con tierra o blanqueado no puede comercializarse; al momento de producir, es necesario saber muy bien cuál es la calidad requerida para que el grano pueda ser aceptado por la demanda", explicó Wetzler.
En el último año, se produjo un crecimiento importante en el área de garbanzo: pasó a ser del orden de 30.000 hectáreas, a partir de las 12.000 a 14.000 anteriores.
Se utilizan máquinas electrónicas seleccionadoras por color para llegar a los niveles de calidad requeridos por la demanda.
El garbanzo tiene un defecto bastante habitual, que es la presencia de granos de color negro, los cuales, si bien son equivalentes en sanidad y cualidades nutritivas a los normales, tienen que ir a descarte, porque no resultan atractivos visualmente.
"Lo mismo ocurre con todas las legumbres: deben tener un aspecto visual homogéneo", señaló Wetzler.
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Noticia publicada el 10/10/2010 a las 11:57
Última modificación: 10/10/2010 a las 12:02