Buenos Aires, 15 octubre (Especial para Noticias Argentinas,
por Carlos Vila Moret*)-- Por quinta cosecha consecutiva, la del
trigo, que se iniciará en menos de un mes en el norte de la
Argentina, se desarrollará con los silos repletos del cereal aún
sin posibilidad de comercializarse, producto de las constantes
intervenciones oficiales a los mercados y del cierre del comercio
exterior por parte, paradójicamente, del secretario de Comercio
Interior, Guillermo Moreno.
Como resultado, durante esta campaña se sembraron 4,6 millones
de hectáreas, cuando históricamente la Argentina registró
superficies entre las 6 y 7 millones de hectáreas.
A la incertidumbre de la comercialización se suma en esta
campaña la climática, por la falta de lluvias en una parte
importante de las zonas dedicadas al trigo.
Esta inminente seca resulta aún peor para aquellas áreas que no
tienen la opción de realizar otro cultivo, como es por ejemplo el
sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
Los productores nos enfrentamos a un sistema comercial que, al
no contar con las exportaciones abiertas durante todo el año, no
genera la necesaria competencia entre los compradores de trigo y
redunda en una retención adicional que es casi equivalente a los
derechos de exportación efectivos, del 23%, y que benefician a los
eslabones más fuertes de la cadena.
Pero además, se estará proponiendo otro parche a este engendro
comercial que discriminaría quienes podrían vender su trigo y
quienes no lo podrían hacer.
Circula una lista para una nueva cuota, en la que se encuentran
algunas empresas, que venden con un mayor precio.
De esta forma, se insiste en un sistema de intervención de los
mercados y de cupos de exportación, un sistema que resultó
justamente en que el productor hoy se encuentre a punto de
cosechar y sin haber podido vender el trigo de la campaña pasada,
o habiéndolo malvendido.
De continuar este sistema de listas, el mercado del trigo
seguiría dependiendo de la lapicera oficial en decisiones poco
claras y beneficiando a unas pocas empresas en detrimento de miles
de productores.
Por eso, lo más deseable sería volver a un sistema de
comercialización ágil, sin cupos, cuotas ni listas de ningún tipo,
a la eliminación de las restricciones a la exportación para una
normal competencia entre industria y exportación que permita
recuperar la competitividad y desarrollar la gran capacidad
productiva de la Argentina, y de los productores agropecuarios.
(*)Director de comunicación interna y medios de la Sociedad Rural
Argentina.
Primicias Rurales
NA
Noticia publicada el 16/10/2011 a las 11:57
Última modificación: 16/10/2011 a las 11:57