Para evaluar se han sembrando especies como Chloris gayana (grama rhodes) y Panicum coloratum (mijo perenne), de este modo se logra mejorar significativamente la productividad de estos ambientes durante el verano, momento ...
Desarrollo de especies megatérmicas para bajos salino-sódicos
Los rebrotes que vegetan desde octubre (Panicum) y noviembre (Grama) hasta marzo y abril también dependen de las condiciones ambiéntales, "siendo los factores mas importantes la temperatura y las precipitaciones".
Publicado el 11/04/2011 en Agricultura
Por Primicias Rurales
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Buenos Aires, 11 abril (PR11) -- El ingeniero agrónomo Mariano Ferreyra del Grupo Agroempresas aclaró que a través de evaluaciones se intenta demostrar que las forrajeras subtropicales denominadas también megatérmicas o C4, en suelos salino-sódicos, tienen buen desarrollo.
Se trata de bajos salino-sódicos donde normalmente sobreviven pelo de chancho (Distchicliss ssp.), salicornia (salicornia ssp.) y en el mejor de los casos gramón (Dactylon).
"Nuestros datos intentan demostrar su buena performance en estas latitudes", expresó Ferreyra.
Para evaluar se han sembrando especies como Chloris gayana (grama rhodes) y Panicum coloratum (mijo perenne), de este modo se logra mejorar significativamente la productividad de estos ambientes durante el verano, momento en el cual estos suelos permanecen con una cobertura vegetal muy baja.
Al tratarse de especies de climas subtropicales se ponía en duda su longevidad en un clima templado, y al mismo tiempo que su productividad superase a la de la vegetación natural (estepa de halófitas), que se supone adaptada.
"Los resultados de los ensayos muestran que estas especies han colonizado muy satisfactoriamente estos ambientes bajos", dijo el especialista.
Después del estrés térmico soportado durante el invierno, será de suma importancia ver cómo evolucionan luego de las últimas heladas y con el aumento de temperaturas primaverales, qué materiales se despiertan antes y mejor del invierno, y comienzan a producir nuevamente.
El incremento de la productividad con estas pasturas fue tal, que duplicó a los pastos naturales.
En tanto, el promedio de rinde obtenido con Panicum es de 5.500 kilos de materia seca por hectárea al año, mientras que con Grama se lograron 5.000 kilos de materia seca.
De los diversos ensayos realizados en los últimos cinco años se desprende una gran variabilidad en las fechas de siembra optima para esta especie, "siendo las de noviembre las que permiten lograr los mayores volúmenes de forraje".
"En años con lluvias abundantes en diciembre y enero, y en años con esos meses secos la fecha de siembra más conveniente es la tardía, fin de diciembre a principios de enero", expresó.
Los rebrotes que vegetan desde octubre (Panicum) y noviembre (Grama) hasta marzo y abril también dependen de las condiciones ambiéntales, "siendo los factores mas importantes la temperatura y las precipitaciones".
Para Ferreyra, "la calidad forrajera es compatible con un sistema de producción ganadero de cría, no obstante, será necesario profundizar el análisis de estas especies para optimizar su lugar en la cadena forrajera, manejo, fertilización, balancear la nutrición del rodeo y su aporte a la sustentabilidad".
Primicias Rurales
NA
Noticia publicada el 11/04/2011 a las 09:42
Última modificación: 11/04/2011 a las 09:42