Buenos Aires, 18 mayo (Especial para NA, por Carlos Garetto) - - El Bicentenario encuentra al cooperativismo agropecuario consunstanciado con el legado de sus mayores. La igualdad, la solidaridad, la unión, la perseverancia, el compromiso y la asociación han sido y son los factores pregonados como factores fundamentales del crecimiento y continúan siendo los valores actuales que se mantienen a pesar de los obstáculos.
No podemos olvidar, en un momento tan trascendente para la historia de nuestro país, que las primeras experiencias cooperativas agrarias tuvieron lugar a fines del siglo XIX.
De hecho, y como simple ejemplo de ello, recordemos que el Progreso Agrícola de Pigué data de 1898, la Sociedad Agrícola Lucienvielle de Entre Ríos del año 1900, la Cooperativa Algodonera de Margarita Belén, Chaco, se fundó en 1905.
Tampoco podemos desconocer que intelectuales como Juan B.
Justo reafirmaron el concepto de "solidaridad para hacer", el mismo que cimentaron desde la acción gremial las flamantes cooperativas a través de la economía social que unía, comercial y económicamente desde el "ramos generales" tan típico de la época, con los acopios y el productor.
Así, el movimiento cooperativo tuvo su momento iniciativo entre 1922, año de la constitución de la actual Asociación de Cooperativas Argentinas, hasta la creación de la primera Confederación de Federaciones, CONINAGRO.
A través de estos años hemos luchado primero para constituirnos, luego para consolidarnos y ahora buscando nuevos caminos que permitan seguir defendiendo, acorde a los tiempos que corren, a los productores agropecuarios que encontraron en nuestro sistema cooperativo un modo de contención y de crecimiento.
Desde nuestro ámbito rural, y luego de pasar por aquellas diferentes etapas, el cumpleaños de la Patria nos encuentra más unidos con nuestros pares en una lucha coyuntural que tiene una trasfondo estructural.
A partir de la discusión de medidas negativas puntuales que constituyen un programa agropecuario regresivo, pasamos a la necesidad de lograr políticas que incentiven la producción y aseguren la sustentabilidad del sector y de todos los hombres que día a día luchan por lograr la contención y el crecimiento del engranaje social.
Así como el mundo asistió a una explosión de rendimientos, de superficie y de producto, también en Argentina se produjo una revolución agropecuaria donde las nuevas tecnologías permitieron cosechas récord y crecimientos.
El cooperativismo fue factor clave en el desarrollo de la economía de nuestro país.
De esta forma, desde pueblos y ciudades, empresas y profesionales han crecido al amparo de nuestro movimiento, hoy, a 200 años de la Revolución de Mayo, gritamos con mucho orgullo:
Viva la Patria!!!
(*) Presidente de Coninagro.
Noticia publicada el 19/05/2010 a las 07:30
Última modificación: 22/05/2010 a las 15:45