Buenos Aires, 4 abril (PR11) -- La cadena de valor de la soja enfrenta una serie de exigencias que le impone el Estado Nacional y en el futuro deberá afrontar exigencias ambientales europeas que serán restrictivas para las exportaciones.
A las retenciones, se sumaron las intimaciones de la AFIP para que los productores comuniquen la hora y fecha de la cosecha, pedido casi imposible de cumplir.
Mientras que a muchas exportadoras se las sacó del Registro Nacional de Exportadores, de esa manera, perdieron privilegios impositivos.
Sin embargo, no es sólo el gobierno nacional el que le impone condiciones a este sector.
Las exigencias ambientales que Europa analiza imponer a las importaciones afectarían a la cadena de la soja y le impondrían una serie de certificaciones que acrediten su sostenibilidad.
Estos requerimientos podrían en un momento determinado constituirse en trabas para la comercialización.
En el marco del Programa de Inserción Agrícola (PIA), el Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI), coordinó un estudio sobre la normativa europea y las distintas acreditadoras que surgieron para certificar la sustentabilidad de la soja.
Actualmente, los productores y exportadores de biodiesel argentino son los más conscientes de las demandas ambientales ya que, a partir del 1 de enero de 2011, debía empezar a regir en la Unión Europea (UE) una normativa que exige el cumplimiento de estándares para el poroto y el aceite de soja de la cosecha 2010.
Esta disposición afecta al biodiesel producido en la UE como al importado.
Establece que el biodiesel debe acreditar una reducción del 35% en la emisión de gases de efecto invernadero (en comparación con los hidrocarburos) y la protección de áreas de alto valor para la biodiversidad (humedales, bosques, selvas).
Ese requisito ambiental se certifica tras la evaluación de todos los eslabones de la cadena de valor.
Por eso, no debe percibirse que el problema lo tienen únicamente los productores y exportadores de biocombustibles, sino que abarca al complejo sojero en su conjunto.
Además, "en el mediano plazo estas mismas exigencias podrían extenderse a otros usos, como el de consumo humano o animal, abarcando así también la harina de soja que tiene en la UE su principal mercado", alertó María Marta Rebizo, economista jefe del INAI.
Varios de los estándares privados ambientales que han proliferado para la cadena de la soja van más allá de los requisitos impuestos por la UE.
Esos son los casos de la Mesa Redonda de Soja Responsable (RTRS, por sus siglas en inglés), la Mesa Redonda de Biodiesel Sustentable (RTBS), la Agricultura Certificada de Aapresid y la Certificación Internacional de Sustentabilidad y Carbono (ISCC, por sus siglas en inglés).
Por ejemplo, estas certificaciones incluyen lineamientos respecto de la utilización de agroquímicos y fertilizantes, origen de las semillas, uso racional del agua, responsabilidades con las comunidades tradicionales, tratamiento de residuos, entre otros aspectos.
Primicias Rurales
NA
Noticia publicada el 04/04/2011 a las 07:34
Última modificación: 04/04/2011 a las 07:34