Todavía no finalizó el impacto causado por la peor campaña de este cereal en decenas de años y los problemas de comercialización cuando los productores van por el trigo tentados por los suelos húmedos.
Publicado el 07/05/2010 en Columnas
Por Primicias Rurales.
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Buenos Aires, mayo 2 (PR/10) -- Un trigo tentado por los suelos húmedos que atraen la semilla, pero todavía sin una política productiva a la vista asoma en el horizonte de los surcos argentinos.
Todavía no finalizó el impacto causado por la última peor campaña de este cereal en decenas de años y los problemas de comercialización, cuando los productores sin precios ciertos a la vista, se lanzaron a sembrar.
Como explicó el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales, si las lluvias son favorables, la superficie cultivable puede crecer en un millón de hectáreas.
Por lo tanto, esta semana anunció que el area triguera aumentaría en un 26 por ciento respecto de la campaña precedente que fue de 3.33 millones de hectáreas.
"En números absolutos podrían implantarse 4,2 millones de hectáreas que de todos modos sería un 28 por ciento menor al promedio de los últimos cinco años y muy lejos de la máxima
histórica registrada en 1982-83 con 7.4 millones de hectáreas", indicó el PAS que dirige el ingeniero agrónomo Eduardo Anchubidart.
Las dificultades para vender el último trigo marcaron a fuego inclusive las relaciones agro gremialistas ya que se firmaron acuerdos para organizar listados de productores para comerciar.
El trigo no tuvo transacciones con libertad para la exportación y tampoco la demanda local colmó las expectativas de los ruralistas que hoy todavía tienen cereal y la nueva soja que
podría alcanzar ésta los 54.8 millones de toneladas al término de la presente cosecha.
La nueva campaña triguera cayó como una lluvia serena sobre el agitado campo argentino que por estos días vivió un alto acatamiento al cese de comercialización de hacienda para faena, con el ingreso "cero" de animales a Liniers en respaldo de un sector de los trabajadores cárnicos y la preparación de un acto en Coronel Pringles, una catarsis más.
Sin embargo mientras crece la tendencia hacia el trigo, en la zona de Necochea, un enclave del cultivo, se calcula como rinde de indiferencia (para tener rentabilidad) obtener en campo propio tres mil kilos por hectárea.
También aumenta el debate sobre cuál es el estado de ánimo de la gente de campo: ¿frío para la protesta, tibio o caliente?
Desde el norte de Santa Fe, el clamor es muy fuerte, tanto que el 29 de abril un nutrido grupo se declaró en tensa espera porque llevan ocho cosechas malas y han perdido 800 millones de pesos en ganadería, con 500 mil cabezas abajo.
Raúl Zorzón, desde Reconquista (Santa Fe) referente de los autoconvocados explicó a NA que solicitan que "se refinancien las deudas a diez años con dos años de gracia y a una tasa de interés diferencial" y que hablan en nombre de 1.500 productores aún cuando salieron del sistema en los últimos años alrededor del 20 por ciento.
Sin embargo, el ciclo agrícola manda y así a pesar de la incertidumbre, las coberturas con trigo comenzaron con puntualidad en el norte de Córdoba y en el extremo sur de Buenos Aires.
Más allá de los mercados externos que se perdieron, el trigo significa rotar la soja para mantener los suelos en el mejor equilibrio posible.
La extracción de nutrientes es un problema nacional: la relación entre los insumos y los cultivos con los costos de fertilizantes hacen peligrar la reposición de microelementos y
otros minerales como nitrógeno, potasio o fósforo.
Los productores van por las hectáreas trigueras, pero se lanzan con las sembradoras ante la expectativa de que las condiciones de comercialización mejoren en el camino.
PRIMICIAS RURALES
NA
Noticia publicada el 02/05/2010 a las 14:23
Última modificación: 07/05/2010 a las 16:02