Por: Prof. Adriana Barreña – Fac. Cs. Agrarias – UB

¿Está gestándose una relación triangular entre EE.UU., China y América del Sur?

La balanza comercial entre América Latina y RPCh es crecientemente deficitaria........
Publicado el 12/03/2010 en Reflexiones
Por Primicias Rurales



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Acerca de la relación existente entre la República Popular China (RPCh) y América Latina, y, sobre todo, pensando en sus perspectivas a futuro, cabe preguntarse si se estaría gestando un nuevo triángulo comercial, pero en este caso entre Estados Unidos, la RPCh y América Latina.

Cabe recordar que en las décadas del 1920 y 1930 surgió una relación triangular entre Estados Unidos – Gran Bretaña - Argentina , a través de la que se manifestó la competencia de las potencias por apropiarse de los mercados argentinos en expansión.

Todavía la RPCh tiene una baja participación en el comercio exterior latinoamericano, pero este indicador está creciendo y el comercio con ese país viene explicando, en gran medida, el dinamismo actual de las exportaciones de nuestra región, en los últimos años. Mientras en 1996 el total de transacciones comerciales entre América Latina y RPCh era de 6.416 millones de dólares, en 2006 se elevó a 71.224 millones de dólares, es decir, más de once veces su valor.

La balanza comercial entre América Latina y RPCh es crecientemente deficitaria. El resultado negativo ha aumentado a un promedio anual del 43,52%, entre 1996 y 2006, hasta alcanzar los 26.875 millones de dólares en 2006.
Las exportaciones de América Latina a RPCh ascendieron a 22.174 millones de dólares y representaron el 3,48% de sus ventas externas totales, en 2006; hasta el año 2000, apenas superaban el 1%, por lo que puede observarse un continuo incremento de este indicador. La tasa de variación promedio anual en los últimos diez años fue del 27,03%. En cuanto a las importaciones desde RPCh, fueron 49.050 millones de dólares y representaron el 8,80% de las compras totales, en 2006, participación que creció particularmente en la última década, ya que en 1996 RPCh le vendía a América Latina el 1,50% de todas sus compras.

El ritmo de crecimiento sostenido por la RPCh a lo largo de un prolongado período, la vuelve un importante demandante de materias primas, alimentos y energía en los mercados internacionales; la mayor parte de las ventas de Argentina y Brasil a ese país corresponde a este perfil . Es por esa razón que se hace necesario diferenciar el comercio que mantiene con América del Sur de aquél que tiene lugar con México y Centroamérica.

La relación comercial de América del Sur con RPCh es complementaria ; la sub-región exporta productos primarios e importa manufacturas. Por un lado, América del Sur tiene recursos naturales y RPCh los necesita para continuar con su modelo de crecimiento y, por el otro, RPCh produce bienes industriales para la exportación y América del Sur los requiere. La primera tiene una demanda creciente de commodities de la segunda (con precios crecientes) y ésta compra manufacturas chinas relativamente más baratas; por lo tanto, los términos del intercambio se han vuelto favorables a la sub-región americana . Esta parte de América provee a la RPCh de productos primarios y manufacturas basadas en recursos naturales, destacándose la soja (Argentina y Brasil), la harina de pescado (Perú y Chile), los despojos de aves troceados (Argentina y Brasil) y los vinos y uvas (Chile) .

En cambio, el intercambio de RPCh con México y América Central es muy asimétrico ; las ventas de México a RPCh, en 2006, representaron el 0,68% de sus exportaciones, pero le compró, en ese año, el 9,54% de sus importaciones, constituyéndose RPCh en el tercer origen de las compras mexicanas (después de Estados Unidos y Unión Europea). Como consecuencia de esto, acumula un déficit comercial con RPCh que es creciente; en 2006 ascendía a 22.753 millones de dólares (el 84,66% del déficit de América Latina con RPCh).

América Central y México son importadores de petróleo y exportadores de textiles; por lo tanto, compiten con RPCh en Estados Unidos y los términos del intercambio son desfavorables a la sub-región americana . La RPCh ha desplazado a México como segundo socio principal de Estados Unidos, perdiendo cuota en los mercados estadounidenses de productos textiles y confecciones, sector eléctrico, sector electrónico (especialmente computación) y autopartes .

En el caso de América del Sur, la sub-región mostró un comercio superavitario con RPCh entre 2002 y 2005, aunque no muy significativo (en 2005 el superávit comercial de América del Sur con RPCh era el 1,49% de su superávit total, siendo de 1.393 millones de dólares); pero año tras año el saldo positivo fue reduciéndose, hasta cambiar de signo en 2006, mostrando un déficit comercial de 3.029 millones de dólares. Esto se debió al incremento de los déficits comerciales de República Bolivariana de Venezuela (RBV) con RPCh (148,30%) y de Colombia (43,48%), el deterioro del saldo comercial de Brasil, que pasó de ser positivo a negativo, y la caída de los saldos comerciales superavitarios de Chile (21,07%) y Argentina (61,51%). Chile, Perú y Argentina mostraron en 2006 los principales saldos comerciales positivos con RPCh, en ese orden; en la profundización de la vinculación comercial entre esos países más Brasil, con RPCh, encontrará la sub-región la forma de fortalecer su posición.

De todas formas, América del Sur tiene un comercio exterior global superavitario, que hace a este resultado insignificante; en 2006 tuvo un superávit comercial de 108.416 millones de dólares, que correspondían, principalmente, a Estados Unidos (43.392 millones de dólares) y Unión Europea (25.966 millones de dólares). El saldo comercial de América del Sur con Asia ha estado disminuyendo desde 2003, hasta hacerse deficitario en 2006, aunque sólo de 978 millones de dólares.
En el año 2006, las exportaciones de América del Sur a RPCh, 19.866 millones de dólares, representaron el 5,36% de las ventas totales, participación en la que se mantiene desde el año 2003; en los años anteriores la participación estaba entre el 2 y 3%. Recordemos que los últimos años fueron especialmente favorables al comercio latinoamericano, debido a la revalorización de sus productos en los mercados internacionales . No obstante, el saldo comercial se deterioró en perjuicio de América del Sur, lo que debe ser una señal de alarma para la sub-región. Los principales proveedores sudamericanos de RPCh son Brasil (le vendió el 42,28% de las exportaciones de América del Sur a RPCh, en 2006), Chile (el 24,88%), Argentina (el 15,59%) y Perú (el 11,37%).

Las importaciones de América del Sur desde RPCh, 22.895 millones de dólares, representaron el 8,73% de sus compras, en 2006; esta participación viene ascendiendo desde estar apenas por encima del 2% en la segunda mitad de la década del noventa, a superar el 3% en 2000 y 2001, y, en adelante, ha estado elevándose un punto porcentual cada año. Los principales clientes de RPCh son Brasil (le compró el 34,40% de lo que importó la sub-región, en 2006), Chile (el 15,21%), Argentina (el 13,64%), Colombia (el 9,64%) y RBV (el 9,64%).

En el presente trabajo se propone observar si se estaría articulando un triángulo comercial, con los consecuentes beneficiarios y perjudicados por la situación, que implicaría el siguiente intercambio:

• Estados Unidos manteniendo el déficit comercial con RPCh ; como contrapartida, ésta financia el déficit fiscal norteamericano, e incrementa su stock de reservas internacionales (resulta, al menos, complicado pensar en las posibilidades de sostener este "acuerdo" a futuro). Asimismo, podría disminuir su déficit comercial con América del Sur (en particular, en el contexto del ALCA) , y hasta transformarlo en superávit, compensando así parte de su déficit comercial total. El superávit comercial de América del Sur con Estados Unidos se ha incrementado desde 1999, alcanzando los 43.392 millones de dólares, en 2006. Representa el 40,02% del saldo comercial de la región. Si los países sudamericanos pueden colocar su producción en Asia, RPCh en particular, no ejercerían presión por el tema de los subsidios y las barreras para-arancelarias, punto que facilitaría el camino hacia la integración del continente de acuerdo a los lineamientos de Estados Unidos.
• América del Sur podría revertir el reciente déficit comercial con RPCh, y consolidar un saldo favorable, a través de la venta de productos primarios (de esa forma RPCh se aseguraría la provisión de materias primas).
La sub-región debería promover la radicación de inversión extranjera directa (IED) china, con el propósito de profundizar la relación comercial entre las partes y atraer capitales para la modernización tecnológica y el aumento de competitividad.
Sudamérica se haría así de divisas para financiar sus compromisos externos con el mundo (endeudamiento externo y presencia de IED). Hay que considerar que ante el posible escenario de integración regional al ALCA, se debilitaría el saldo comercial con Estados Unidos, que hoy le es favorable, por lo que se haría más preciado el aumento de las ventas a RPCh.
• RPCh seguiría vendiendo bienes de consumo (commodities industriales) a América Latina, en general, y a Estados Unidos. Pero, principalmente, encontraría la solución a su acuciante problema de escasez de recursos naturales, que le estaría poniendo un límite a su modelo de crecimiento. Para esto, debería afianzar la corriente de IED en la región, orientada al aprovisionamiento de esos artículos.

Primeras conclusiones

Se observa que la relación triangular planteada no es auspiciosa para América del Sur, ya que puede significar perder la relación comercial favorable con Estados Unidos y aumentar la primarización de las exportaciones, a través del comercio con RPCh, donde el signo del resultado es incierto. De alguna forma, si los países del sur no logran aumentar el valor agregado de sus ventas, se estaría volviendo al Modelo Agroexportador de crecimiento . Las potencias, en cambio, encontrarían solución a sus preocupaciones actuales.

Si bien la expansión de las economías asiáticas ha llevado el precio de las commodities a un boom mundial, lo que resulta una oportunidad única en mucho tiempo para los países de América del Sur, también conlleva el riesgo de cristalizar estructuras económicas basadas en la producción primaria.

En las dos últimas décadas la RPCh ha transformado su estructura exportadora de tal forma que pasó de ser un proveedor de petróleo crudo y refinado y textiles, a ser un vendedor de productos electrónicos y de tecnología de información . Esto no hizo que la RPCh sea uno de los principales productores mundiales, ya que se trata de productos que son cuasi commodities de alto volumen (equipos de DVD, computadoras portátiles y teléfonos celulares), que requieren de altos niveles de insumos importados; por esta razón, el valor agregado local es reducido (básicamente, se trata de mano de obra). A su vez, las actividades de ensamblaje son realizadas, mayormente, por empresas extranjeras, que utilizan a la RPCh como plataforma de exportación.

Con este modelo de crecimiento, exitoso en los últimos 29 años , la RPCh se ha transformado en el eje del dinamismo económico de Asia. Mantiene una relación comercial que le es deficitaria dentro de su región, destacándose el incremento de las exportaciones de ASEAN a RPCh (insumos para el sector de equipos electrónicos y recursos naturales, en menor grado) .
Es con esta sub-región de países en desarrollo con la que entra en competencia América del Sur, por conquistar los mercados de productos primarios y semielaborados. La realización de acuerdos comerciales y atracción de flujos de IED le permitirá a los países americanos integrar la red de comercio intraindustrial asiática. La vinculación con India es del mismo tipo, aunque está en una etapa mucho más inicial y de menor profundización.

Los intereses comerciales de RPCh en América del Sur tienen que ver, principalmente, con dos factores , a saber:

1. La RPCh necesita asegurarse el abastecimiento de materias primas, alimentos y productos energéticos para poder continuar con su senda de rápido crecimiento.
2. Este país busca mercados favorables a sus exportaciones, donde no haya acusaciones de medidas de defensa comercial, como las de antidumping. Con este propósito se ha esforzado en conseguir el estatus de “economía de mercado” en distintos países del mundo, entre los que hay naciones latinoamericanas, como Argentina y Brasil .

Con el fin de cumplir con el primero de sus intereses, en 2004, cuando el presidente Hu Jintao visitó la región, se habló de que había realizado compromisos de inversión por 100.000 millones de dólares para los próximos diez años; esta cifra fue desmentida por los funcionarios chinos y por los hechos posteriores, ya que no se ha materializado. Con relación a la consecución del segundo de sus intereses, en los años 2004 y 2005, la RPCh firmó aproximadamente cien acuerdos y compromisos públicos con distintos países sudamericanos, se convirtió en el principal aliado de Brasil en la Ronda de Uruguay de la OMC e inició negociaciones con Perú para el establecimiento de una zona de libre comercio .

En cuanto a la relación triangular que se plantea, una posibilidad es que entre Estados Unidos y la RPCh se establezca una relación de conflicto, en la medida en que ambos quieran ser los proveedores de América Latina en sus compras de productos manufacturados. Hay que tener en cuenta que se trata de un mercado de aproximadamente 550 millones de consumidores, con un ingreso per cápita de 5.500 dólares . Claramente, la política de subsidios norteamericana y las medidas no arancelarias indican que no es el interés de la potencia del Norte el de facilitar el intercambio comercial recíproco con el sur a través del ALCA, sino el de colocar sus productos y obtener ventajas en el tema de la propiedad intelectual, de los mercados de servicios y flujos de capitales . De esta forma, Estados Unidos estaría usando la integración para mejorar el resultado de su propia Balanza Comercial.

En la relación comercial esbozada, si la potencia continental mejora su saldo comercial con América Latina, ésta se verá obligada a orientar sus compras a los mercados norteamericanos en mayor medida, lo cual le quitará capacidad de consumo y de negociación en los mercados chinos y la limitará en la colocación de su propia producción.

Si la otra posibilidad es que las potencias en cuestión logren "acordar" el reparto de los mercados latinoamericanos; en ese caso, la relación triangular sería de cooperación. Estados Unidos sería el proveedor de bienes de alto valor agregado y tecnología, mientras que RPCh, de commodities industriales (de bajo valor agregado). El primero tendría que ceder parte del mercado a fin de mantener su desequilibrio comercial con RPCh , y ésta podría mantener hasta un déficit con América Latina (si la incluye en su “bloque de proveedores”, junto a la ASEAN), que sería poco significativo respecto del superávit con Estados Unidos y Unión Europea. La necesidad de Estados Unidos de financiar su déficit fiscal puede ser un punto que aventaje a la RPCh en su ingreso a nuestros mercados. Por otra parte hay que tener en cuenta que la RPCh no tiene una política exterior con autonomía funcional fuera de la región asiática, por la rigidez de alianza que mantiene con Estados Unidos . La RPCh se beneficiaría con la obtención de recursos naturales, Estados Unidos mejoraría su balanza comercial incrementando las ventas en el continente, lo que seguramente es de su interés, y América Latina volvería al Modelo Agroexportador.

En ese escenario, se estaría afianzando en un papel similar al que tenía (en particular, Argentina) hasta la Segunda Guerra Mundial: el de exportador de materias primas y alimentos e importador de manufacturas y bienes de capital. Con la salvedad de que en el contexto internacional actual este modelo de desarrollo ya fue superado, por no haberle permitido a las naciones encontrar una senda de crecimiento autosostenido en el tiempo . Así, Latinoamérica se convertiría, nuevamente, en la perdedora de la historia. Adicionalmente, podría volver a quedar endeudada (como ocurrió en la vieja relación triangular), si el comercio superavitario con RPCh no compensa el comercio deficitario con Estados Unidos más el envío de dividendos generados por la corriente de IED china.

En resumen, la profundización de los vínculos comerciales con RPCh involucra los siguientes peligros para la región:

• América del Sur podría volverse demasiado dependiente del ciclo de auge y caída de sus productos, al orientarse hacia el Modelo Agroexportador.
• Con esto, aumentaría su vulnerabilidad al ciclo económico chino.
• La entrada de la RPCh a los mercados americanos pone en peligro la supervivencia de numerosas PyMEs .
• México profundiza su competencia con la RPCh por los mercados e IED estadounidenses.
Por otro lado, la integración de América del Sur al ALCA, según los lineamientos de la potencia del norte, significará el deterioro de su saldo comercial favorable. A partir de estos riesgos latentes, nacen sus desafíos.

Desafíos para América del Sur y Latina. Conclusiones finales

Claramente no le es indiferente a América del Sur relacionarse con la RPCh en el marco del ALCA o hacerlo como región integrada independientemente de la potencia continental. Cabe preguntarse qué dirá sobre estas opciones la Unión Europea y cuál será su reacción e intervención en el tema.

Ocurre que América del Sur, y el Mercosur en particular, todavía no han definido si quieren ser una zona de libre comercio continental, propósito del ALCA, o si su objetivo es avanzar en la construcción de un mercado único e institucionalizarse, para constituir un área estratégica de vinculación con el mundo.

Con relación a este último aspecto, la sub-región, así como América Latina, sin dudas se verán enriquecidas con la diversificación de los vínculos políticos y económicos con otras regiones, fuera de las relaciones tradicionales, y capitalizarán una experiencia que les aportará la madurez requerida para avanzar con éxito en el proceso de integración regional. Además, se estarían vinculando a la zona más dinámica del planeta en los últimos años y con firmes perspectivas a seguir siéndolo. No obstante, en la actualidad, profundizar la vinculación con el Este Asiático, en general, y con RPCh, en particular, todavía es escasa.

Se pueden enumerar los siguientes desafíos para la región, en adelante:

• América del Sur tiene que profundizar el comercio con la RPCh para consolidar un superávit, a partir de la venta de manufacturas de mayor valor agregado, procurando fuertemente no volver al Modelo Agroexportador. Fortaleciendo los vínculos comerciales podrá buscar una mayor complementariedad productiva con la RPCh. Una corriente de IED oriental puede servir en este camino.
La sub-región debe prepararse para que sus empresas puedan asociarse al éxito de sus pares en Asia, abasteciéndolas de insumos más procesados y con mayor incorporación de tecnología.
Debe revalorizar sus recursos naturales (fortaleza de esta zona), logrando contratos de largo plazo, acuerdos de inversión y alianzas tecnológicas en los sectores de interés .
• América Central y México deben lograr un comercio más intenso con RPCh para acceder a los mercados asiáticos y a sus cadenas de producción y distribución. El camino, nuevamente, son los acuerdos comerciales .
Allí, las nuevas vinculaciones son fundamentales, tratándose de países atados a un vínculo comercial prácticamente único con Estados Unidos.
• La región, en general, debe fortalecer la coordinación, no abandonar la integración, con el fin de definir una visión estratégica de conjunto para América Latina. Atraer la inversión china a los proyectos de infraestructura y energía regionales, podría facilitar el comercio recíproco y la llegada de otras inversiones, afianzar la vinculación entre los socios y su proceso de integración latinoamericano . Se trata de poner en marcha un círculo virtuoso, en América Latina.

En la región debería trazarse una estrategia que agregue conocimiento a las actividades basadas en recursos naturales y que desarrolle nuevos sectores, aunque vinculados a esos recursos. Son indispensables, entonces, tres elementos: infraestructura, una red de innovación y una mejora en la calidad de educación. Esto es un pendiente para el sub-continente, ya que no se está haciendo lo suficiente .

El que América Latina pueda establecer una integración independiente de Estados Unidos y el ALCA, no conformarse con abastecer a los mercados mundiales de productos primarios, transformar y fortalecer las estructuras productivas de sus economías, depende en gran medida de su propio accionar y de su capacidad de concretar los desafíos enumerados.

Un desarrollo basado sólo en recursos naturales, sin agregación de valor adicional y sin mayor conocimiento incorporado, puede no ser funcional para lograr una mejor distribución del ingreso y puede no ser suficiente para generar un proceso de desarrollo. América Latina, ¿será capaz de hacerlo? ¿Será el camino que elegirán los latinoamericanos? ¿Tomarán conciencia de lo que implican las alternativas? Sus dirigencias, ¿los orientarán en esa toma de conciencia y decisión?

Los tres vértices del triángulo necesitan comprar y vender. Estados Unidos tendría la posibilidad de incorporar a América del Sur (a través del ALCA) sin ceder en materia de subsidios y barreras para-arancelarias; RPCh podría asegurarse el abastecimiento de recursos naturales y mercado para sus productos. Y a América del Sur, ¿qué lugar le cabe?
Si América Latina busca y logra la integración regional independiente de la potencia del Norte, podría establecer (y hasta ser, en parte, gracias a) una relación de cooperación con la RPCh, donde ambas partes se vean beneficiadas por esos vínculos.

En definitiva, la sub-región se está enfrentando a un escenario que presenta las siguientes posibilidades:

• está en riesgo su superávit comercial con Estados Unidos (en el contexto del ALCA),
• dificultades para el acceso de sus productos a los mercados estadounidenses y europeos (los subsidios al agro no están en camino de ser eliminados),
• aparece una relación comercial creciente con Asia, encabezada por la RPCh.

El tercer ítem implica la posibilidad de canalizar hacia allí su producción, aunque también, el desafío de no salir endeudada de ese comercio y llevada nuevamente hacia un Modelo Agroexportador. La RPCh podría incluir a América del Sur como a otro proveedor asiático, y aceptar mantener con ésta un déficit comercial, debido a que necesita de sus recursos naturales y energía y a que sus grandes superávits son con Estados Unidos y Unión Europea.
 

Primicias Rurales

Fuente: Agrositio.com   por: Prof. Adriana Barreña – Fac. Cs. Agrarias – UB


Noticia publicada el 12/03/2010 a las 10:00
Última modificación: 12/03/2010 a las 10:00


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