|
|
Por Yayo Hormillougue.
La máquina de hacer dinero.Todo comenzó un año cualquiera, cuando entre luz, agua, garrafas, ABL y el crédito del único Banco del pueblo se le fue más de un 30% de lo que venía pagando.Publicado el 25/03/2010 en Opiniones
Por Primicias Rurales. YAYO
Todos se alegraron cuando al pueblo llegó la Máquina de Hacer Dinero. La responsabilidad estuvo a cargo del Alcalde, aunque era regulada por el Banco Zonal. Fue la época del Almacén de mi Abuelo. Todo comenzó un año cualquiera, cuando entre luz, agua, garrafas, ABL y el crédito del único Banco del pueblo se le fue más de un 30% de lo que venía pagando. Pero además, también pagó aquellos impuestos inmobiliarios casi un 22% más que el año anterior. Y aunque evitó firmar compromisos documentados a cada proveedor, tuvo que hacerlo nomàs, con lo que no evadió ese impuesto de sellos tampoco. No obstante esto, mi Abuelo veía en su libreta de almacenero que los impuestos de la Alcaldía se habían incrementado en un grado menor que el precio que pagaba a los proveedores. Entendió ese mes que el Alcalde se quejara, ya que el funcionario recaudaba solamente un 20% más que otros años, mientras que el aumento de cada cosa, para todos era mucho mayor. El Alcalde se quejaba y presionaba para que todos pagaran los impuestos, y era un rumor cierto en el pueblo que muchos estaban enviando su dinero a zonas y poblados alejados y más seguros, porque por otra parte nadie veía que en el pueblo se hiciera obra alguna, peor todavía, estaban paradas las obras anunciadas. Comenzaba la desconfianza, ese mal hábito que solo se puede modificar con promesas cumplidas. Los bandos informativos de precios que agentes municipal pegaban en postes, paredes y en las carteleras del Cine La Luciérnaga eran inferiores a los que cada uno vivía. El Alcalde decía que sí hacía obras, pero sabía al mismo tiempo que ya no le alcanzaba para pagar los sueldos fijos, era una cosa o la otra. O sea, el Alcalde negaba su déficit fiscal, convencido de estar haciendo las cosas bien. De alguna manera creía que de esta forma los que habían llevado su dinero a otras comarcas, pensarían en retornarlos. Pero lo cierto es que el matricero, el chacarero, el laboratorio, la fábrica de dulces, y la de harina, así como los hornos de ladrillos, tenían costos fijos que ya no cubrían con su ventas, y previsores, atendían mas su filiales en otros poblados cuando la expansión se los permitió, porque habían confirmado una recaudación mucho mejor afuera, que la que ahora se daba con el Alcalde del Pueblo del Abuelo. Por su parte, el Alcalde, no controlando sus gastos, también generaba mas inflación ¿Con que pagaba el gasto fijo de todas sus Plantas de Personal si no era aumentando a cada casa, a cada fabrica y comercio, y a cada hacienda los servicios que ofrecía y los impuestos que cobraba? Se le ocurrió una manera de compensar los gastos, una vez que supo que mas tributo no podía exigir; pidiéndole al Banco Zonal que echara a andar la Máquina de Hacer Dinero. Así, queriéndolo o no, La Alcaldía se había convertido en una máquina productora de inflación por una compensación exigida, por no controlar durante un buen tiempo gastos que se le escaparon. Hasta que ocurrió que hubo tanto dinero de tonalidades diferentes en las calles que era mucho para la oferta de cada vidriera. Los comerciantes comenzaron a pedir cada vez más billetes por ese mismo vestido, por aquella misma lata de dulce, por ese mismo café de El Litoraleño en la esquina de la plaza, cuando cada tardecita se llenaba de gente, y lo mismo le ocurrió al Almacén de mi Abuelo, cuando comprobaron que con mas billetes no reponían lo que acababan de vender ese día. Los trabajadores cobraron más, hasta que los billetes no les alcanzaron para llenar sus despensas, y poco después, ya no conseguían lo que buscaban en los estantes de los boliches. Los Gremios pidieron más y más a sus patrones, los que al vender sus productos en otras comarcas y cobrar en otras denominaciones podían costear la situación durante un tiempo, hasta que la Alcaldía les subió el valor de los productos que podían vender afuera bajo el rótulo del Impuesto al Tránsito. Hubo paros y huelgas. Pararon quienes transportaban, los herreros que hacían a fragua cada repuesto, los tambos, las tres pinturerías, los telares, los silos. Y quienes fabricaban kerosene y lubricantes subieron los precios para contener lo que tenían en sus tambores, sabiendo que ese producto afuera valìa mucho mas, contra el precio que el Alcalde había fijado, sobre todo por tratarse de un bien no renovable; a veces, un inspector venía y los hacía trabajar a pérdida. Los Hombres del Alcalde peleaban cada palabra, convencidos de estar en lo cierto. Las únicas dos Propagadoras tomaron posiciones diferentes. Una criticaba al Alcalde, la otra lo apoyaba. Lo cierto es que la gente se cansò de escuchar a quienes detractaban y a quienes apoyaban la gestiòn para que las cosas siguieran empeorando. Nadie pudo evitar que la economía pueblerina se estancara, sencillamente porque fue agonizando la producción mientras cada billete día a día valía menos. Quienes podían, quisieron comprar monedas de otros lugares, pero el Alcalde fijó el precio al que se podía comprar y vender. Aquellos Productores asociados al Alcalde, pudieron durar un tiempo más, o tenían con qué crear otras actividades circunstanciales. Pero en las cuadras, la gente de hábito sencillo sostenía otras realidades, quienes no poseían una quinta al fondo, o una vaca para ordeñe o criaban algunos chanchos y pollos, la pasaron mal, porque solo recibìan esos billetes sin valor cada fin de mes, fue el caso de los 53 maestros del pueblito, y de los 201 jubilados, y de los 40 médicos y de los 23 policías. Lo bueno del Alcalde radicó en no dejar de pagar a ninguno de ellos, aunque el dinero no les alcanzara. El alcalde jugó su última carta; Con un pueblo barato, podían llegar las monedas de afuera, si él creaba las condiciones. Pero cada vez que los acaudalados de afuera visitaban el pueblo y veían que todo dependía del estado de ánimo del Alcalde, regresaban después de saludar cortésmente y ya no volvían, sobre todo luego de conversar con aquellos que estaban en contra del Alcalde, ya que pretendiendo decir sus verdades, involuntariamente los impulsaban a huir del todo. Flaco favor hacían. Cuando los carteles indicadores quedaron destruidos por las lluvias y los soles, y las rayas blancas del único pavimento que llevaba a esa zona terminaron de borrarse por falta de mantenimiento, ya nadie visitó ese pueblo. El Litoraleño en la esquina de la plaza cerró. La Luciérnaga hoy es una reliquia de cemento derruido, una herrumbre que recuerda otra época de sombrillas y perfumes por las tardes. No ha quedado luego de tantos testimonios ni las torres de ninguna de los dos Propagadoras tras duelos discursivos epopéyicos. En el Edificio de la Alcaldía, las guardas arquitectónicas y los dinteles se desmoronan y saltan los cascarones. El pasto cubre las verjas. Comenta mi abuelo que el Alcalde no era un mal tipo. Y mi Abuelo está convencido todavía hoy que el viejo hombre rodeado de perros abichados, abandonado hace años por su gente, aun no comprende lo que sucedió. Cuentan, que la Máquina de Hacer Dinero fue comprada por otro Alcalde de comarcas muy alejadas, confiado en que asì sacaría a su poblado de la crisis que vivía. Otros testimonios dan cuenta que fabricantes de Maquinas de Hacer Dinero salieron a recorrer el mundo. Todavía no han vuelto. Somos La 5º Pata. Ya nos conoces. Noticia publicada el 25/03/2010 a las 09:57 Última modificación: 25/03/2010 a las 09:57 ComentariosNo hay comentarios para este artículo |
Te invitamos a sumarte a nuestra iniciativa. Campaña "Empuñemos el Rosario".Un vaso de leche diario para los Niños de Corrientes.Variedad Gigante del Atlántico. Semillas de zapallo giganteSe consiguen en Cabañas Las Marías. Colazo. Córdoba. Ce. 03532.15679897A 100 kilómetros al oeste de Bahía Blanca Venta 170 hectáreasCampo en Villa Iris, provincia de Buenos Aires.Organiza Nextfuel Argentina. Curso de Producción de Biodiesel a Distancia.http://biodiesel.com.ar/3525/curso-de-produccion-de-biodiesel-a-distancia |
Desarrollo: Lava Web Solutions Signeo |
||