Entre Ríos es una tierra en donde los pequeños productores agropecuarios todavía son mayoría, a pesar de los gobiernos que con sus políticas erráticas parecieran empeñados en expulsarlos del campo.
Publicado el 27/09/2010 en Columnas
Por Primicias Rurales
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Paraná, 27 septiembre (Especial para NA por Danilo Lima*) -
Entre Ríos es una tierra en donde los pequeños productores agropecuarios todavía son mayoría, a pesar de los gobiernos que con sus políticas erráticas parecieran empeñados en expulsarlos del campo.
Con tesón y sin más ayuda que su propio esfuerzo, los chacareros no renuncian a su decisión de quedarse y producir en el campo, como lo hicieron sus padres y sus abuelos. No se resignan; por el contrario, resisten.
En el norte, más precisamente en los departamentos La Paz y Feliciano, un grupo de productores reflotó un cultivo que prácticamente se había abandonado en Entre Ríos: el algodón.
Casi solos, apenas apoyados por un par de profesionales, volvieron a sembrar, de a poco fueron incorporando tecnología y en la última campaña comenzaron a obtener resultados positivos.
Se entusiasmaron y van por más: quieren aumentar el área sembrada y aceitar la comercialización, mientras negocian con el INTA para mejorar la forma de producir.
Y reclaman, hasta ahora sin demasiado éxito, asistencia para incorporar una cosechadora y una desmotadora.
El objetivo central, sin embargo, es quedarse en el campo y vivir con dignidad.
En el departamento Nogoyá, plena cuenca lechera entrerriana, en tanto, son numerosos los pequeños tamberos igualmente empeñados en quedarse en el campo.
Desde hace años enfrentan el crónico y nunca resuelto problema del mal estado de los caminos, que se vuelven intransitables con las lluvias y les imposibilita llevar la leche hasta las usinas lácteas.
Esta dificultad los obligó a transformarse en tamberos-
queseros pues elaboran quesos artesanales en el propio tambo, pero están condenados a trabajar en negro porque ya no son sólo tamberos pero tampoco son industriales.
Acompañados por distintas entidades e instituciones han hecho innumerables trámites para que se dicte una norma que los contenga y, al mismo tiempo, se cubra el actual vacío legal que no contempla la figura del tambero-quesero.
La resolución, que ya está acordada por consenso y acata todas las exigencias del Código Alimentario, inexplicablemente, aún no ha salido.
La burocracia o acaso algún lobbie de la industria -como sospechan muchos en Nogoyá- ha podido más que el afán de los productores y la normativa reclamada todavía duerme el silencio de los justos en vaya a saber qué cajón.
Sea como fuere esta circunstancia ha generado una situación insólita: los tamberos-queseros quieren "blanquearse" y no los dejan. Pero aun así siguen adelante.
Los algodoneros y tamberos-queseros entrerrianos son apenas dos ejemplos de la fe del genuino hombre de campo en la producción.
Sin subsidios ni planes sociales apuestan a la tierra, al trabajo y a la dignidad para alcanzar el único objetivo que persiguen: quedarse en el campo.
(*)Editor del Diario Rural, El Diario de Paraná.
Primicias Rurales
NA
Noticia publicada el 27/09/2010 a las 08:04
Última modificación: 27/09/2010 a las 08:04