Buenos Aires, 13 diciembre (PR11) -- Estrategias de manejo ambiental y nutricional mejoran el rendimiento de las vacas lecheras por lo que técnicas del INTA analizan cómo evitar pérdidas anuales por 300 millones de pesos.
El calor del verano representa en la actualidad una de las principales barreras para alcanzar mayores niveles de eficiencia y productividad en los tambos.
Así el impacto negativo no es sólo inmediato sino que acarrea efectos que van más allá de la temporada.
Con dietas equilibradas, abundante agua y sombra es posible mejorar del 20% en la producción y en la calidad de la leche.
"Es importante que el productor comprenda que el calor impacta sobre el consumo, la nutrición, la fertilidad y la producción de su tambo", destacó Miriam Gallardo, investigadora del Instituto de Patobiología del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Castelar de Buenos Aires.
Este lunes presentó el libro "Producción y bienestar animal.
Estrés por calor en ganado lechero: impactos y mitigación", en la sede porteña del INTA en la calle Chile.
La publicación presenta estrategias de manejo ambiental y nutricional para minimizar las pérdidas que genera el estrés por calor en un rodeo lechero.
Las herramientas y metodologías que se proponen "pueden significar el éxito de la empresa cuando se atraviesa un período clave como el verano", aseguró Gallardo.
Cuando la temperatura del aire excede los 27 øC -aún con baja humedad relativa- el animal siente el efecto del calor en exceso, lo afecta negativamente y le genera cambios fisiológicos y de comportamiento, para mantener el balance térmico y las funciones orgánicas.
Silvia Valtorta, investigadora del Conicet en el INTA Castelar, explicó que los animales estresados sufren una disminución en el consumo de materia seca, cae la tasa de concepción -con el peligro de que mueran embriones- y, además, se registran mermas en la producción de leche del 20%.
Los cuidados se acentúan en las vacas de alta producción como la Holando argentina.
"Las que más producen generan mayor calor interno por el consumo de alimentos. Así, las vacas en ordeñe son más susceptibles al estrés calórico que las vacas secas, debido al mayor calor metabólico generado durante la lactancia", indicó Gallardo.
Para la especialista "con la puesta en práctica de estas estrategias los tambos mejoran un 20% su productividad. Sólo con la adopción de sombra, el productor consigue un aumento del 12%".
El bienestar animal y el confort tienen un rol fundamental en la productividad del rodeo.
"En verano, o ante situaciones de olas de calor, lo principal es evitar que los animales estén a la intemperie y evitar que se desplacen por distancias largas para ir a la sala de ordeñe", señaló Valtorta.
En orden de prioridades, lo primero que hay que tener en cuenta es el uso de sombras que cuando hace mucho calor, las especialistas recomiendan desde las 9:00 hasta las 17:00.
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Noticia publicada el 13/12/2011 a las 00:53
Última modificación: 13/12/2011 a las 00:53