Desde 2006, la intervención nociva del Estado viene destruyendo la transparencia del mercado y la normal operatoria.
Publicado el 30/05/2011 en Columnas
Por Primicias Rurales
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Buenos Aires, 30 mayo (Especial para NA por Federico Landgraf*) -- Se inicia la siembra del trigo y los problemas de comercialización del cereal continúan porque desde el Gobierno se insiste con las mismas medidas que fracasan año tras año.
Desde 2006, la intervención nociva del Estado viene destruyendo la transparencia del mercado y la normal operatoria.
El mecanismo es bien conocido, retiran la puja en el mercado de la exportación y de la molinería local.
Básicamente, restringen las exportaciones mediante un entramado complejo de autorizaciones que llega al absurdo de tener que solicitar permisos para pedir permiso.
Además, implementan autorizaciones de cuotas para exportar que generalmente llegan retrasadas y perturban la operatoria logística normal de la exportación.
Todas estas medidas se convierten en mayores costos de transacción e incertidumbre que en la práctica se trasladan al productor y se expresa en el precio.
¨Cómo llegan estas medidas a afectar el precio? De diversas maneras, una de ellas es porque quienes pueden exportar reciben el "cuándo y cuánto" de parte del gobierno y salen solos al mercado a buscar la mercadería.
Entonces ofrecen mucho menos que el precio que les correspondería pagar, es decir un valor equivalente al FAS teórico.
Muchos productores con necesidad de vender, lo hacen y se comercializa a precios más bajos que los que se debería.
En 2006, el Estado Nacional consideró equivocadamente que la escalada de precios del pan se debía a la subida del precio del trigo y bajo esa premisa empezó una serie de medidas de intervención en los mercados que lejos de solucionar la escalada inflacionaria la perjudicó.
En general, la industria molinera aprovechó los argumentos del Estado Nacional y colaboró en la construcción de un entramado de subsidios que la beneficia.
Mientras tanto, instauró el argumento del desabastecimiento de trigo para la industria.
De este modo consiguió del Estado Nacional el cierre de las exportaciones y la cuotificación de las mismas y se aseguró sobreabastecimiento de trigo, que en la práctica le posibilitó comprar a precios más bajos.
Desde CONINAGRO se anunció reiteradamente que en la Argentina se produce trigo para abastecer tres o cuatro veces la demanda local de harina.
Como dato relevante se debe mencionar que en la historia argentina jamás faltó trigo.
A continuación se detalla el uso de la harina de trigo en nuestro país. Como se puede apreciar, la producción de trigo supera varias veces lo necesario para nuestro consumo.
-Consumo total de trigo en Argentina:
4.750.000 toneladas.
-Producción de trigo-Promedio últimos 10 años
13.200.000 toneladas.
-Producción 2010/2011
15.728.000 toneladas.
Esta intervención del Estado en el mercado de trigo perjudica a los productores trigueros con diferencias de precio superiores a los 50 dólares por tonelada en promedio.
Al inicio del sistema, el Estado se debió dar cuenta que el precio del pan subía por motivos distintos al precio de la harina.
Y subió mucho.
El precio del pan en el mercado creció considerablemente para ubicarse en un promedio de 8,50 pesos.
Si se hiciera un ajuste por la inflación oficial debería estar alrededor de cinco pesos, para la Secretaría de Comercio debiera estar en 2,5 pesos.
Basta con acercarse a cualquier supermercado y preguntar por el pan oficial, encontrarán respuestas tales como: "A ese precio vendemos entre las 8 y las 8:30 de la mañana", o "de cada 1.000 bolsas de 9 pesos sacamos una de 2,5 pesos".
En el interior se consigue el pan entre 6 y 7 pesos mientras que en Capital Federal y Gran Buenos Aires se consigue entre 8,50 y 10 pesos.
La harina tiene baja incidencia en el precio del pan, cerca del 20 por ciento y el trigo entre el 9 y 12 por ciento.
Asimismo, y según sostienen los mismos panaderos, los aumentos de salario en los comercios tienen más relevancia que el trigo mismo en la construcción del precio del pan y sus incrementos.
¨Que necesita el trigo?
Que el Estado restablezca un mercado donde la molinería y la exportación pujen por el trigo.
Para ello debe liberar todas las restricciones al comercio exterior del cereal, las arbitrarias asignaciones de cupos, los permisos para exportar y los permisos de ROES también llamados "permisos para pedir permisos".
El sistema de subsidios debe estar orientado a quienes realmente lo necesitan, entonces se debería beneficiar a las familias de escasos recursos en vez de favorecer a un sector que no lo necesita con un sistema tan torpe como ineficaz que perjudica a más de 51.000 productores trigueros sin generar ningún beneficio para la sociedad.
(*) Integrante del µrea de Economía de CONINAGRO.
Primicias Rurales
NA
Noticia publicada el 30/05/2011 a las 00:39
Última modificación: 30/05/2011 a las 00:39