Entre dos fuegos…

Entre dos fuegos…

Escribe Susana Merlo

Buenos Aires, 1 marzo (PR/22) –Los acontecimientos nacionales e internacionales de las últimas semanas, dejaron en descubierto la precariedad en la que se vive, que puede verse alterada por cuestiones fortuitas, pero también por imprevisiones cada vez más frecuentes, al menos, en la esfera nacional, lo que termina alterando totalmente los proyectos, y el futuro, de mucha gente.
En este planteo se enmarca la inesperada invasión de Rusia a Ucrania, que causó una conmoción con final imprevisible, y que además de la lamentable cantidad de muertes ya provocadas, alteró sustancialmente los mercados, y las relaciones del comercio mundial. Y eso, en el caso de los alimentos y agroindustria, impacta de lleno en los productores locales, a pesar de la aparente lejanía con la zona de conflicto.
El otro tema, mucho más cercano, fue absolutamente previsible y, por lo tanto, hubiera sido evitable en muchos de sus efectos negativos. Eso, claro está, si se hubieran tomado los recaudos que correspondían, lo que no se hizo. Hablamos de los incendios rurales, que se producen todos los años, pero que esta vez cobraron una particular dimensión.
Y en este punto vale la pena un paréntesis, pues se volvió costumbre en Argentina, hacer las correcciones después que ocurren los desastres y no antes. Ocurrió con las inundaciones de la Capital Federal; con el accidente del tren en Once, con la demora para comenzar la vacunación del Covid, o ahora con los incendios en Corrientes, entre otras muchas cuestiones. Parece que no hubiera conciencia, incluso, sobre el mayor costo de tener que salir a arreglar y/o corregir las cosas, en lugar de prevenirlas evitando, además, todos los daños colaterales.
El caso es que después de casi dos meses de incendios (que comenzaron a fines de diciembre), las autoridades provinciales primero, y luego las nacionales, se dieron por enteradas de que el fuego estaba arrasando.
Fue mucho más rápida y espontánea, la reacción de la gente, y de los países vecinos, que la de las propias autoridades locales que hasta tuvieron que ser “forzadas” para que visiten las zonas más afectadas por el fuego, y hasta prefirieron sobrevolarlas, que “bajar a tierra”, y mezclarse con socorristas y voluntarios.
No hubo un alerta temprano de incendios, ni un comité de emergencia interdisciplinario armado. No aparecieron partidas previstas para estas contingencias, ni para lo que viene ahora que es mucho peor, porque ya no contará con la adhesión social, y mucho menos la mediática. En las primeras semanas la lucha fue voluntaria, sin conducción, ni mandos, y solo fuerzas disciplinadas, como el Ejército o la Gendarmería, actuaron de hecho ante el desastre que se estaba desarrollando, pero no porque hubiera alguna coordinación. Obvio que tampoco hay cadena de responsabilidades.
Lo cierto es que aún hoy, se siguen corrigiendo trabas burocráticas, de organismos que no se habían preparado para la emergencia, y que ahora se van adaptando sobre la marcha, por cierto, con pesadas demoras perfectamente evitables.
Así ocurrió con el Senasa, con Vialidad (nacional y provincial), con servicios de bromatología, marcas y señales, y todo el circuito de burocracia que debería haber ayudado a hacer algo más fácil la situación para los pobladores, y los animales afectados.
Pero si lo sucedido no deja enseñanzas, entonces solo fue un daño inútil.
¿Y que se está haciendo para lo que viene?. ¿Cuál es la ayuda efectiva para los que perdieron todo o una buena parte?, ¿Cuál es la liquidez que se le va inyectar, o realmente los funcionarios creen que con créditos con algunos puntos de tasa subsidiada alcanza para que puedan volver a arrancar?,
¿Cuáles son las órdenes que dieron en todos los organismos involucrados para corregir, y preparar circuitos de emergencia automáticos para una eventual nueva catástrofe?.
¿Qué están proponiendo concretamente las entidades de productores para esto?. ¿Una red certificada, o controlada, de campos que puedan recibir hacienda?, ¿un banco de forrajes diferidos para socorrer a los afectados que se quedaron sin pasto para la hacienda que sobrevivió?, ¿alguna idea superadora para pasar el invierno, y encima en muchos casos sin instalaciones (porque se quemaron)?, ¿qué va a pasar en esas zonas con la campaña de vacunación antiaftosa que comienza en 10 días?.
¿Qué mecanismo pensaron las propias organizaciones del campo para evitar los abusos con los afectados y que, lamentablemente, suelen darse con frecuencia en las zonas de desastres, mayormente en forma de sobreprecios? (de pastajes, alimentos, etc.).
Mucho para considerar, y un replanteo imprescindible -oficial y privado- que, hasta ahora, no aparece…

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Fuente: Campo 2.0

El Gobierno traslada al Congreso sus tensiones internas: ¿verá la luz el proyecto de acuerdo con el FMI?

El Gobierno traslada al Congreso sus tensiones internas: ¿verá la luz el proyecto de acuerdo con el FMI?

Por Emiliano Rodríguez*.
Buenos Aires, 26 febrero (Especial de NA) — Mientras el conflicto bélico suscitado en Ucrania tras la invasión de Rusia mantiene en vilo al mundo el entero, los engranajes de la política doméstica se aprestan a reanudar su actividad cotidiana tras el letargo parlamentario de los meses de verano.
En medio del feriado de carnaval del próximo martes 1° de marzo, el presidente Alberto Fernández asistirá al Congreso para dar el puntapié inicial al año legislativo 2022, con la inauguración de las sesiones ordinarias y la expectativa puesta especialmente en el memorando con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El Parlamento nacional será entonces escenario del reencuentro entre el primer mandatario, su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el hijo de la líder del Frente de Todos (FdT), Máximo Kirchner, tras la renuncia de éste último como jefe de bloque en la Cámara de Diputados por estar en desacuerdo con los lineamientos del trato con el Fondo.
Fernández y Cristina volverán a mostrarse juntos en momentos en los que el ala “albertista” del Gobierno soporta una intensa embestida por parte de referentes del núcleo duro kirchnerista con motivo justamente del principio de entendimiento al que llegó la Argentina con el FMI por su deuda de alrededor de 44.500 millones de dólares con ese organismo internacional.
Se espera que el jefe de Estado, en su discurso ante la Asamblea Legislativa, abogue por la unidad del oficialismo, pese a que largamente quedaron expuestas en las últimas semanas las tensiones internas, las fricciones y las fracturas que existen en el seno de la coalición gobernante.
A la luz de los acontecimientos, aquel desplante de Máximo Kirchner se constituyó en apenas el primer paso de un decidido intento del kirchnerismo por evitar que el acuerdo con el FMI se rubrique finalmente en los términos anunciados originalmente por el ministro de Economía, Martín Guzmán.
En este contexto, las nuevas fricciones y las desavenencias suscitadas en el FdT a partir del memorando de entendimiento con el Fondo propiciaron lisa y llanamente el fracaso de las sesiones extraordinarias que había anunciado el Gobierno para este verano en el Congreso, donde la actividad comenzará de manera formal en 2022 el martes venidero.
El año legislativo se iniciará, de todos modos, en medio de una densa incertidumbre en torno de la suerte que finalmente correrá el proyecto sobre el acuerdo con el FMI cuando tome estado parlamentario, dada la oposición que ejercen como fue dicho sectores del propio oficialismo dentro del FdT.
Para el núcleo duro kirchnerista, los requerimientos incluidos en el principio de entendimiento con el Fondo, en especial los relacionados con el ámbito fiscal -y que persiguen un ajuste por parte del Estado-, dinamitan las aspiraciones electorales del FdT con vistas a los comicios presidenciales de 2023 y robustecen, en cambio, las probabilidades de victoria de Juntos por el Cambio (JxC) en esa votación nacional.
Si bien el Gobierno no ha logrado mostrar un rumbo económico certero desde que Fernández tomó el mando en la Casa Rosada -más allá de que es cierto que su gestión se vio atravesada por un acontecimiento excepcional como lo fue y lo es la pandemia de coronavirus-, el pacto con el Fondo supone un nuevo escenario para el oficialismo en el ejercicio del poder.
Porque hasta el final del mandato las políticas económicas de la alianza gobernante se verían regidas por los lineamientos incluidos justamente en el acuerdo con el FMI y es ésta una situación -un condicionante- que genera ruido, preocupación e incluso malestar en filas kirchneristas.
Sobre todo porque la Argentina llega a esta instancia a partir de un préstamo multimillonario solicitado al Fondo por la anterior gestión, encabezada por Mauricio Macri, en busca de allanar su camino hacia una reelección, la que finalmente -como se sabe- quedó frustrada con la derrota en las urnas en 2019.
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La agenda de la oposición.
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Al kirchnerismo lógicamente no le cierra la idea de restringir el gasto social y adentrarse en un plan de ajuste que podría afectar a sectores populares sobre todo de la provincia de Buenos Aires y del Conurbano, allí donde el FdT y en especial Cristina atesoran su principal capital electoral, como quedó demostrado en los comicios legislativos del año pasado.
Esa votación nacional, justamente, propició un fortalecimiento de JxC en el Congreso, donde después de haber forzado a Máximo Kirchner y al FdT a morder el polvo en la discusión parlamentaria sobre el Presupuesto de 2022 en la Cámara de Diputados, ahora ese espacio buscará imponer su propia agenda de temas.
La derogación de la Ley de Alquileres y el impulso de los proyectos sobre Boleta Única y Ficha Limpia se ubican al tope de la nómina de iniciativas que la coalición opositora planea motorizar este año en el Parlamento, luego de que el oficialismo dejara de gozar del beneficio del “quorum propio” en el Senado – recinto liderado por Cristina-.
Por otra parte, a los estregones internos generados a partir del acuerdo con el Fondo en el FdT se sumó en los últimos días un nuevo acontecimiento discordante -en filas del oficialismo, al menos-, como lo es la inexplicable invasión de Rusia a Ucrania en momentos en los que el mundo a duras penas está comenzando a recuperarse de una devastadora pandemia de Covid-19.
El núcleo duro kirchnerista, que simpatiza con el régimen que lidera Vladimir Putin, ha mantenido silencio desde el inicio del conflicto armado en Ucrania, con Cristina a la cabeza, mientras que Fernández lamentó la “escalada bélica” y pidió a Rusia que “ponga fin a las acciones emprendidas”, aunque se abstuvo de condenar la invasión y el derramamiento de sangre.
Incluso como un eslabón más su errática política internacional actual -y apenas días después de que el propio Fernández le propusiera a Putin en Moscú convertir a la Argentina en una “puerta de entrada” para Rusia en América Latina-, el Gobierno evitó en las últimas horas acompañar una declaración de la OEA que condenó enérgicamente el accionar ruso.
En la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Argentina mostró una postura similar a la expresada por Bolivia, Nicaragua e incluso Brasil, cuyo presidente, Jair Bolsonaro, también se entrevistó con Putin en Moscú apenas días antes de que el líder ruso ordenara la invasión de Ucrania.
“Brasil es el principal socio comercial de Rusia en América Latina y el Caribe”, dijo Putin, al término de esa reunión. En estas últimas horas, el ataque ruso a Ucrania parece haber ocasionado un peculiar escenario en estas latitudes en lo que se refiere a reacciones oficiales, con “paralelas ideológicas” que en definitiva parecen tocarse el final del camino.
Si bien se presume que el objetivo de Putin es derrocar al gobierno de Volodymyr Zelensky y evitar así que Ucrania se convierta en un terreno fértil, en el caso de un eventual ingreso a la OTAN, para que la Organización del Tratado del Atlántico Norte ubique misiles apuntando hacia el Kremlin a poco más de 500 kilómetros de distancia de Moscú, el panorama en torno de esta guerra en ciernes se mantiene verdaderamente incierto de momento.
Finalmente, de regreso a la Argentina, y en medio de un reclamo de la embajada ucraniana en Buenos Aires para que el Gobierno se pronuncie de manera más enérgica frente al conflicto, quien sí se manifestó en forma contundente al respecto fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.
El líder del Frente Renovador condenó en redes sociales lo que denominó como un “ataque e invasión” de Rusia a Ucrania y cargó contra Putin, al nombrarlo como un líder que no entiende de “principios democráticos”, para tensar de esta manera aún más su relación -la de Massa- con el Instituto Patria.
(*) – Director periodístico de la agencia Noticias Argentinas (NA); erodriguez@noticiasargentinas.com; TW: efrodriguez012.

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Fuente: NA

¿Estamos ante una guerra en Europa o ante la Tercera Guerra Mundial?

¿Estamos ante una guerra en Europa o ante la Tercera Guerra Mundial?

24 de febrero de 2022

El Gobierno traslada al Congreso sus tensiones internas: ¿verá la luz el proyecto de acuerdo con el FMI?

Fernández se viste de “rojo” en su visita a Rusia y a China, en momento de tensiones en aumento con el kirchnerismo

Por Emiliano Rodríguez

El presidente Alberto Fernández, partiendo de Rusia rumbo a China tras reunirse con Putin.El presidente Alberto Fernández, partiendo de Rusia rumbo a China tras reunirse con Putin.Foto: NA/Presidencia.

Buenos Aires, 5 febrero (PR/22) — Se sabía de antemano que las relaciones palaciegas podían tornarse complejas en la actual coalición de Gobierno, después de la forzada designación “a dedo” de Alberto Fernández como candidato a jefe de Estado por parte de quien aún hoy ostenta el poder real dentro del Frente de Todos, la vicepresidenta y líder de ese espacio, Cristina Fernández de Kirchner.

Era de esperar que la convivencia entre clanes generara asperezas, con moderados por un lado y dirigentes más radicalizados por el otro compartiendo un mismo ámbito de toma de decisiones en el marco del desposorio por conveniencia que pactaron los Fernández con el objetivo de ganar las elecciones de 2019, lo que finalmente ocurrió.

De todos modos, luego de una serie de ligeras tensiones -de corto plazo- puertas adentro en la Casa Rosada durante los dos primeros años de la gestión de Fernández como presidente, el traspié del oficialismo en los comicios de medio término de 2021 parece haber marcado un punto de inflexión en el matrimonio político que se lanzó a gobernar el país tras haber derrotado a Mauricio Macri en las urnas.

El resultado de la votación del año pasado encendió luces de alarma en un sector del kirchnerismo, más precisamente en filas de la agrupación La Cámpora, que persigue su propio proyecto electoral con vistas a 2023 y que hoy considera al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como una amenaza adicional a sus probabilidades de éxito.

En este sentido, la renuncia del camporista e hijo de la vicepresidenta Máximo Kirchner a la jefatura del bloque de Diputados del Frente de Todos (FdT), disgustado con los términos y las condiciones del memorando de entendimiento con el Fondo, concibe un enorme y preocupante signo de interrogación sobre cómo se desarrollará de ahora en más la relación interna entre las distintas facciones del Gobierno: en especial, el vínculo del kirchnerismo con el propio presidente Fernández.

No se sintió “contenido”, intentó explicar la número dos del bloque, Cecilia Moreau, sobre los motivos del portazo de Máximo, cuyo rol protagónico en el Parlamento no alcanzó -en este tiempo-para que el oficialismo lograra avanzar con proyectos clave para el FdT como las reformas judicial y del Ministerio Público Fiscal, y la ley de Presupuesto 2022.

“Tenemos la chance de que el presidente Alberto Fernández sea reelecto el año próximo”, comentó, por su parte, el titular del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, tras el anuncio del acuerdo con el Fondo que tanto malestar generó en filas del kirchnerismo más duro: a buen entendedor, pocas palabras.

De cualquier manera, el Gobierno necesita que el pacto con el FMI sea aprobado en el Congreso, ya sin Máximo como jefe de bloque en la cámara de Diputados, pero sí con Cristina al frente del Senado: en este contexto, podría ser determinante el rol que vaya a desempeñar en el Parlamento Juntos por el Cambio (JxC), que insiste en reclamar un “plan económico” a Fernández y aún espera interiorizarse sobre la “letra chica” del trato.

Claramente, el mandato del Fondo que más preocupa al núcleo duro kirchnerista es el relacionado con el achicamiento del déficit fiscal y que prevé un contexto de ajuste en los próximos años, incluyendo un aumento de tarifas; es decir, un escenario poco fértil para el ungimiento de un candidato disruptivo de La Cámpora, obligado a profesar un progresismo de bolsillos flacos.

Antes de emprender un viaje oficial a Rusia y China -que está dejando tela para cortar, por cierto-, Fernández abogó por la unidad del FdT después de la rebelión de Máximo y designó en su reemplazo a Germán Martínez, que será entonces uno de los lugartenientes del Gobierno en el Congreso, junto con Sergio Massa, cuando llegue el momento de discutir los pormenores del entendimiento con el Fondo.

El extraño ofrecimiento del presidente

En Moscú, el jefe de Estado se reunió con el líder del Kremlin, Vladimir Putin, a quien insólitamente ofreció la posibilidad de convertir a la Argentina en una “puerta de entrada” de Rusia a América Latina. También dijo que el país tiene que librarse de la dependencia de Estados Unidos y de FMI.

No queda claro en primer lugar si Fernández, con su extraño ofrecimiento, intenta ubicar a la Argentina en el rol de competidora de naciones como Cuba o Venezuela, que ya mantienen un estrecho vínculo con Rusia, como quedó demostrado días atrás cuando Moscú amenazó con desplegar tropas allí en el marco de las tensiones con EE.UU. por el conflicto con Ucrania.

Y tampoco se entiende con qué necesidad el primer mandatario genera en Washington ruido diplomático con sus declaraciones, apenas días después de haber enviado a su canciller Santiago Cafiero a gestionar muestras de apoyo de parte del gobierno estadounidense en el marco de las negociaciones con el Fondo, organismo al que la Argentina aún le tiene de devolver la friolera de 44.5000 millones de dólares.

Incluso, horas más tarde de la entrevista del presidente con Putin, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, se reunió con el embajador de EE.UU. en Buenos Aires, Marc Stanley, que en redes sociales comentó: “Continuamos fortaleciendo los lazos entre Argentina y Estados Unidos. Gran encuentro (…) para conversar sobre la relación bilateral”.

Una vez más, da la sensación de que Fernández, “vistiéndose de rojo” en Moscú y Beijing, intenta endulzar los oídos del núcleo duro kirchnerista y de la militancia más radicalizada con sus comentarios y actitudes, como cuando días atrás volvió a la carga contra la Corte Suprema de Justicia, después de haber elogiado en 2016 su integración y desempeño, de igual manera que la “integridad moral y técnica” de los jueces Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, propuestos por Macri.

Otra particularidad del viaje del presidente a Rusia, China y Barbados que al principio pasó casi inadvertida, pero que a la luz de los recientes acontecimientos en el Conurbano bonaerense comenzó a levantar polvareda es la presencia del intendente de José C. Paz, Mario Ishii, en la comitiva oficial.

Allí en su distrito fue detenido esta semana un maleante de origen paraguayo llamado Joaquín Aquino, apodado el “Paisa” y sindicado en principio por la Justicia como el responsable de la distribución de la cocaína adulterada que provocó al menos 24 muertes, en una tragedia de alto impactó mediático y que conmovió en los últimos días a la sociedad argentina.

Este fatal suceso pone al descubierto la fragilidad social en la que sobreviven los sectores más postergados de la población y su situación de vulnerabilidad frente al avance del narcotráfico y a la proliferación del consumo de drogas en barriadas en donde los vecinos reclaman más presencia del Estado.

Y Mario Ishii, en definitiva, se trata del mismo dirigente peronista que quedó capturado en un cámara oculta a mediados de 2020 discutiendo con un grupo de empleados municipales de Jose C. Paz a quienes, según decía, tenía que “cubrir” cuando salían a “vender falopa” en ambulancias en esa comuna.

La muerte de más de una veintena de personas por el consumo de cocaína adulterada generó, además, un inaudito contrapunto entre el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, y su colega bonaerense, Sergio Berni, al tiempo que incrementó la tensión entre el oficialismo y la oposición, que exige a la Casa Rosada que brinde explicaciones sobre la estrategia oficial para ¿combatir al narcotráfico? en la Argentina.

Por cierto, en un trámite exprés, el Gobierno dispuso la expulsión del país del “Paisa” y le prohibió su reingreso. Quizás antes de que abandone la Argentina para regresar a Paraguay sería valioso que declare y comente, en todo caso, lo que sabe.

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NA
Emprendedores: ¡Necesitamos transgredir!

Emprendedores: ¡Necesitamos transgredir!

Por Marcelo Carbone*

Buenos Aires, 3 febrero (PR/22) –Transgredir, en el significado declarado por la Real Academia Española, es ni más ni menos que “Actuar en contra de una ley, norma, pacto o costumbre”, o sea, ir en contra de la corriente. A Nicolás Copérnico esta conducta le valió que nadie ponga un nombre en su tumba, y que la encontraran un par de siglos después de su muerte. Al mundo, la iluminación, pero al transgresor, ni cabida…

Por suerte esto no le pasó a todos los transgresores modernos que, de una u otra forma, dieron forma al último siglo de nuestra historia. Y como quiero ser bien tendencioso con este concepto, voy a nombrar sólo un caso que lo resume: antes de idear un teléfono inteligente que marcaría un cambio de paradigma tecnológico en el siglo XXI, Steve J. Fundó una compañía que hace dibujos animados por computador, a la que bautizó “Pixar”, y el entretenimiento nunca fue lo mismo desde que Tom Hanks le dio vida a Woody.

Una y mil veces escuchamos la frase “pensar fuera de la caja”, que hasta nos viene un vaho de moho y naftalina cuando alguien la repite, y quizá por ese “añejamiento” nos hemos alejado de su significado: rebeldía, innovación, transgresión.

Por suerte hemos pasado de un mundo que penalizaba a los que transgredían, pensando fuera de la caja durante la edad media, a recompensar fuertemente a los nuevos rebeldes en nuestros tiempos. Aunque para ser justos, y desde mi humilde punto de vista, la transgresión creativa, el impulso de cambiar el orden establecido de las cosas, los mercados, las tendencias, los productos y el mundo en sí mismo, es la fuerza motora más imponente e imparable que nosotros, los humanos, podemos utilizar.

En estos tiempos es indispensable que la usemos, porque en tanto para construir sociedades más justas debemos igualarnos, respetarnos y pensar con mente de colmena, para destacar positivamente en esa misma sociedad justa cada uno de nosotros que nos autodenominamos “emprendedores” tenemos la obligación de crear valor, mediante la diferenciación, la innovación, la ruptura, la evolución.

Esa es la tarea que tomamos cada día de nuestras vidas, aún sin manifestarlo, arremetiendo contra el orden establecido, imaginando atajos para caminos que no conocemos bien, nuevas formas para viejos dilemas que pueden no sernos del todo familiares, o soluciones para problemas que nadie nos comentó. En el proceso aprendemos sobre el orden, los caminos, los dilemas y los problemas y re significamos la vieja teoría del derrame, hacia la intelectualidad y la creación.

Los emprendedores le ponemos la medida justa de caos al orden, y de esto sacamos un nuevo orden. Esa es la transgresión necesaria, y ese debe ser nuestro manifiesto consciente.

* Marcelo Carbone es consultor, especialista en Gestión y Calidad, emprendedor serial, asesor de empresas y pymes, docente y CEO de Grupo Crescent y Pertix Tech.  Desde su cuenta de instagram @profecarbone comparte tips y consejos para emprendedores.

Entre dos fuegos…

Y que hubiera pasado si…?

Escribe Susana Merlo

Buenos Aires, 1 de febrero (PR/22).- Alrededor de los ´70, la Argentina y Brasil contaban con un stock ganadero similar, de alrededor de 60 millones de cabezas. La diferencia, sin embargo, era que por entonces, Argentina era un reconocido exportador mundial de carne vacuna de tipo europeo de muy alta calidad, mientras que Brasil apenas abastecía su mercado interno con cortes provenientes en gran porcentaje de ganado Nelore, índico, de muy baja calidad.
El inmenso país vecino era muy fuerte en azúcar, jugo de naranja, maíz y poco más. Por el contrario, Argentina era un importante productor y operador de granos, carne y leche que, incluso, había sido referencia internacional en el mercado de maíz a la par de Chicago.
La inmigración europea había permitido un rápido desarrollo agrícola que, junto a avances técnicos y mecánicos, acompañados de muy buenos suelos y un clima muy variado, permitieron producir prácticamente todos los rubros.
Era la promesa del Hemisferio sur.
De entonces ahora, además de años, transcurrieron muchas cosas, aunque ambos países, limítrofes, también compartieron avatares políticos, sanitarios, climáticos, internacionales, y sociales de distinta índole que los afectaron simultáneamente.
Pero a la hora de los datos duros, el mero hecho de describir la realidad actual muestra resultados diametralmente opuestos. Así, mientras Brasil ronda los 220 millones de cabezas vacunas, la Argentina se ubica por debajo de 60 millones, o sea, menos de los que tenía hace 5 décadas atrás.
A su vez, Brasil se transformó en uno de los mayores exportadores de carne vacuna, junto con Estados Unidos y Australia, dejando muy relegada a la Argentina que aún no llega al millón de toneladas de carne exportada por año.
Y no solo en calidad avanzó el país vecino, sino también en cantidad de rubros productivos que lo convirtieron en uno de los 3 primeros exportadores mundiales de alimentos, a pesar de que buena parte de su territorio tiene clima tropical, y un gran porcentaje de sus suelos son regulares, muy distintos de la casi “incomparable” Pampa Húmeda.
La pregunta obligada ante esta descripción es entonces: ¿Qué pasó?
¿Cuáles fueron los hechos tan determinantes para que se revierta la situación en ambos países de manera tan drástica?.
Se pueden ensayar varias respuestas, aunque seguramente la mayoría coincide en que, como dice el refrán, “no hay vientos favorables cuando no se sabe hacia adonde ir” y, evidentemente, Brasil tuvo siempre muy claro cual era su objetivo de crecimiento. Tanto así que logró mantener políticas sectoriales muy estables a lo largo del tiempo, sin importar los distintos tipos de gobierno que se fueron sucediendo.
Por supuesto que la agroindustria no fue una excepción, pero si un buen ejemplo.
Y en ese sentido el caso argentino es totalmente distinto, con marchas y contramarchas; con castigos impositivos en lugar de alicientes fiscales; con normas e intervenciones en los mercados que hacen perder credibilidad y transparencia, e impiden que los productores reciban los precios plenos, con inestabilidad e inseguridad jurídica, etc.
Pero, ¿Qué hubiera pasado si, volviendo al ejemplo de la carne, no se hubieran aplicado las históricas restricciones que se aplicaron al comercio interno como vedas, controles de precios, normas distintas por provincias, y hasta por localidad?
¿Qué hubiera sucedido si a lo largo del tiempo el mercado cambiario hubiera sido el adecuado, sin intervenciones artificiales, y sin aplicar quitas arbitrarias como las mal llamadas retenciones, o impuestos a la exportación?
¿Cuál hubiera sido la reacción productiva si no se hubieran cerrado las exportaciones, primero en 2006, y luego nuevamente en 2021?.
¿Qué resultado hubiera dado no elegir a la carne vacuna como una de las patas de “la mesa de los argentinos” (tal como hizo Uruguay en la Era Mujica, y ganar los mercados que perdía la Argentina)…
En ese caso, ¿Qué hubiera pasado con la producción de carne vacuna argentina?
No es muy difícil imaginar la respuesta…

Fuente: Campo 2.0

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