Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, nada os sería imposible.»

Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, nada os sería imposible.»

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,14-20):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: «Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo.»
Jesús contestó: «¡Generación perversa e infiel! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.»
Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño.
Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: «¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?»
Les contestó: «Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible.»

Palabra del Señor

La mejor manera de no malograr la vida es entregarla como Él y con Él… Porque “quien entrega su vida por amor, la gana para siempre” –dice el Señor

La mejor manera de no malograr la vida es entregarla como Él y con Él… Porque “quien entrega su vida por amor, la gana para siempre” –dice el Señor

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,24-28):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad.»

Palabra del Señor

Hoy celebramos el Día de San Cayetano, patrono del Pan y el Trabajo

Hoy celebramos el Día de San Cayetano, patrono del Pan y el Trabajo

Buenos Aires, 7 agosto (PR/20) — Argentina celebra hoy 7 agosto a San Cayetano, “Patrono del pan y del trabajo”
En un videomensaje, el Cardenal Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires y Primado de Argentina, en proximidad de la Fiesta del Santo Patrono del pan y del trabajo, invitó a los fieles a rezar en casa, encendiendo una vela votiva a San Cayetano en los altares domésticos.

Este año, debido a la pandemia de Covid 19, las misas se celebrarán en los santuarios sin participación del pueblo y se transmitirán en directo por televisión y en la web.

“Estamos en un momento difícil, el tema del trabajo es una preocupación de todos los padres de familia”: son las palabras del cardenal Poli, contenidas en el video mensaje distribuido para la Fiesta de San Cayetano, cuya memoria litúrgica se celebra el 7 de agosto.

Conocido como el “Patrono del pan y del trabajo”, San Cayetano es muy honrado en Buenos Aires, ciudad que le ha dedicado un grande santuario.

“Cuando se abren las puertas del santuario,” dijo el cardenal Poli, “se abre también la esperanza y se abre la providencia, porque aquellos que buscan a Dios a través de sus Santos, Dios nunca nos suelta de la mano. Y ha mostrado muchas gracias a través de San Cayetano y tantos santos, amigos del cielo, que siempre están dispuestos a concedernos las gracias materiales y espirituales, que necesitamos para seguir caminando”.

Reseña de la vida de San Cayetano
En el año 1480 nace Cayetano. Su padre es Gaspar, Conde de Thiene
y su madre María Porto. Tiene dos hermanos: uno mayor, Juan
Bautista y Alejandro, el menor. A los dos años quedan huérfanos de
padre.

Con el comienzo del nuevo siglo, poco después del descubrimiento
de América, Cayetano cursa la carrera de abogado. Sus compañeros
lo eligen delegado estudiantil en la Facultad y sus profesores lo
alaban por las altas notas obtenidas. Responde con sencillez:
«Creo que valgo por lo que soy, y no por lo que los demás digan de
mí.»

El Papa Julio II nombra a Cayetano, Conde de Thiene, en un
importante puesto en la Cancillería de los Estados Pontificios.

Uno de sus secretarios escribe: «A pesar del puesto; Cayetano no
se da ninguna importancia. Viste con sencillez, atiende a todo el
mundo aunque sea fuera del horario de oficina. Siempre activo
donde lo necesitan. Trata a todos igual, ya sean ricos o pobres.
Si mantiene esta actitud tan servicial llegará a ser un hombre muy
importante…»

Con un grupo de diplomáticos logra evitar la guerra entre la
República de Venecia y los Estados Pontificios, cuyos resultados
podrían haber sido desastrosos. Gracias al acuerdo Cayetano gana
enorme prestigio y comienza a sentir los halagos de la gloria.

Sin embargo, sabe que su vida necesita seguir el camino de Jesús.
Así explica: «Siento que día a día mi vida suspira por amar a
Dios. Mis años de abogado me enseñaron que el pueblo necesita
palpar a Dios a través de las obras de los cristianos, de su
acción, de sus enseñanzas, de su entrega. Quisiera hacer siempre
la voluntad de Dios: esto deseo, y a esto aspiro. Ahora voy a dar
otro rumbo à mi vida. Mi camino es dejar todo sin mirar atrás.
Uniré mi propia vida a la Cruz de Cristo. Seré sacerdote.»

A los 36 años, el 30 de septiembre de 1516, Cayetano es ordenado
sacerdote. Comienza su acción apostólica en Venecia.

Le preocupa el excesivo lujo de los palacios y la miseria de los
suburbios. Se propone «no dejar de luchar hasta que vea a los
cristianos correr hambrientos para nutrirse del Pan Sagrado.»

Organiza el primer Hospital de Enfermedades Infecciosas y cuando
no queda dinero para pagar el sueldo a los mejores médicos de la
ciudad ni para alimentar a los enfermos, ordena la venta de su
biblioteca, lo último que queda de sus bienes: «Jamás dejaré de
entregar lo mío a los necesitados hasta que me vea en tal pobreza
que no me quede ni siquiera un metro de tierra para mi tumba, ni
tenga un centavo para mi entierro.»

Son tiempos difíciles. En Alemania Martín Lutero, un monje,
proclama la separación del Papa y se independiza de la Iglesia de
Roma. Cayetano responde con un nuevo proyecto: «Creo que la
Iglesia es siempre la Iglesia. Como esposa de Cristo no tiene
ninguna mancha, ninguna arruga, es blanca y pura; pero por culpa
de los hombres aparece corrompida… Quisiera presentar ante los
ojos del clero un grupo de sacerdotes que vivan juntos, cumplan
con el celibato, no busquen el dinero, sepan ser pobres… entonces
el ejemplo arrastrará y comenzaremos la reforma desde nosotros
mismos.»

El Papa Clemente VII aprueba el proyecto a pesar de la oposición
de algunos asesores. Cayetano con varios compañeros dicen: «Somos
célibes, como lo pide la Iglesia a todos sus sacerdotes. Queremos
ser pobres: no poseeremos rentas, ni tierras. Sólo aceptaremos las
donaciones espontáneas del pueblo. La riqueza no da al clero ni
paz ni libertad para el apostolado. No viviremos ni en conventos
ni en monasterios, sino en casas sencillas. Tendremos un superior
responsable y dependeremos directamente del Papa. Nos dedicaremos
al estudio de la Biblia, a la liturgia, a ayudar a los presos,
pobres, enfermos. Nos Ilamamos Clérigos Regulares.»

Los Clérigos Regulares viven en Roma. Han renunciado a todos sus
bienes y al grupo se une un obispo, Monseñor Carafa que con los
años Ilegará a ser el Papa Pablo IV. Se instalan en una humilde
casa de la calle Leonina, en un barrio suburbano.

Surgen alabanzas y críticas. Una noche alguien escribe en la
pared: «Carafa, Cayetano, y compañía: no reformen imposibles,
reformen sus cabezas de locos.»

Los jóvenes romanos se entusiasman. Comienzan las primeras
vocaciones y la casa resulta chica. Se mudan a una nueva vivienda,
en las afueras, casi pegados a la muralla de la ciudad.

El 6 de mayo de 1527 las tropas del emperador Carlos V saquean
Roma. El Papa huye por un túnel secreto. Las tropas se apoderan de los bienes, incendian casas, violan, profanan templos…

Al llegar a la casa de los Clérigos Regulares les exigen dinero.
Los sacerdotes responden que son pobres. La tropa no les cree y
torturan a Cayetano enganchando su cuerpo con una soga de la que tiran a través de una polea. Se desmaya. Golpean al resto de los compañeros y se alejan furiosos.

Otros soldados los encuentran. Los llevan prisioneros para pedir
el rescate a sus familiares. Si no entregan fuertes sumas de
dinero morirán como otros rehenes. Cayetano y sus amigos se
sienten más que nunca en las manos de Dios.

A raíz de un banquete entre varios jefes, entusiasmados por el
vino y la euforia, el jefe de la guardia los deja ir, convencido
de que nadie pagará por ellos. Huyen de Roma en una barcaza y un
barco de la República de Venecia los devuelve a la tierra natal.

Cayetano se traslada a Nápoles para comenzar a difundir el
espíritu y las energías de los Clérigos Regulares.
Sin perder un instante refuta los argumentos de otros religiosos
que se extrañan de su extrema austeridad y del estilo de vida.

Funda un monasterio, refugio para prostitutas arrepentidas y toma
la iniciativa de tramitar el establecimiento de un Banco Popular
que conceda crédito sin interés, quebrando el criminal negocio de
prestamistas usureros.

La actividad de los Clérigos Regulares en Venecia se multiplica:

• atención de hambrientos y enfermos cuando la gran sequía y peste de 1529 a 1532;
• proyecto de fundación de una imprenta para «ganar el pan con el
sudor de la frente»;
• organización de una comisión de ayuda a los presos;
• servicios religiosos y asistenciales;
• colaboración con Carafa, que es designado Cardenal, en los
estudios preparatorios de un Concilio. Se proyecta una amplia
reforma de la Iglesia.

El pueblo de Nápoles se rebela contra el Virrey, representante de
Carlos V. Tropas españolas y napolitanas se enfrentan en las
calles y en las plazas. La furia de la multitud masacra
brutalmente, el ejército imperial degüella sin contemplaciones.

Cayetano, con sesenta y siete años, busca un acuerdo entre los
rivales. Parece no conseguirlo. Enferma gravemente. Pide la
Comunión. A las cinco de la tarde del 7 de agosto de 1547 muere.

El pueblo le atribuye la paz, porque los embajadores del Emperador
traen un acuerdo justo.

El 12 de abril de 1671 el Papa lo declara santo junto con Rosa de
Lima y Luis Beltrán, ambos difusores del Evangelio en
Latinoamérica.

¿Por qué se representa al Santo del Pan y del Trabajo con un niño en brazos? … A San Cayetano se lo representa con un niño en brazos porque, en una visión en un momento de oración, la Virgen le entregó al Niño Dios recién nacido para que lo sostuviera en brazos.

Primicias Rurales

 

Transfiguración del Señor

Transfiguración del Señor

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,1-9):

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.»
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Palabra del Señor

San Cayetano en tiempos de pandemia: el templo porteño estará cerrado a los fieles y las misas del viernes serán virtuales

San Cayetano en tiempos de pandemia: el templo porteño estará cerrado a los fieles y las misas del viernes serán virtuales

Buenos Aires, 5 agosto (PR/20) — El santuario porteño de San Cayetano permanecerá cerrado a los fieles durante la jornada festiva del 7 de agosto debido a la pandemia de coronavirus, aunque el viernes se celebrarán tres misas de manera virtual desde el templo del barrio de Liniers para venerar al santo patrono del pan y el trabajo.
Con el lema “Junto a San Cayetano confiamos en Dios y nos ponemos en sus manos”, el cardenal Mario Poli y las autoridades del Santuario invitaron a los seguidores del santo a vivir este año la “Fiesta Grande” de manera remota.
La cuarentena impuesta por la pandemia del coronavirus hizo que se dejaran para más adelante las expresiones masivas de devoción popular del santo del “pan” y el “trabajo”, aunque organizaciones sociales ya anunciaron su intención de movilizarse ese día para instalar ollas populares en las adyacencias del templo.
“Este año, la Fiesta Grande de San Cayetano llegará a todos a través de las redes sociales y de los medios de comunicación. La cuarentena establecida en el marco de la Emergencia Sanitaria Nacional producto del virus Covid-19 impide la realización de celebraciones masivas y el Santuario permanecerá cerrado”, dijeron a NA autoridades parroquiales.
Así, esta vez será el santo quien irá al encuentro del peregrino a través de Youtube, Facebook, la web del santuario de Liniers y los medios.
Para esto, se programaron tres misas virtuales que serán difundidas por esos canales.
La primera será a partir de las cero horas del 7 de agosto, presidida por monseñor Carlos Ares, obispo auxiliar de Devoto, que realizará la apertura virtual de la fiesta.
Luego, a las 11:00, el arzobispo de Buenos Aires, Poli, presidirá la misa principal, que también será virtual y televisada.
En tanto, desde las 19:00, el párroco de San Cayetano, presbítero Alejandro Vignale, junto a los sacerdotes del santuario realizarán la última celebración, que se transmitirá del mismo modo que las anteriores.
Según se informó, las puertas del templo permanecerán cerradas y se preservará en todo momento el protocolo de bioseguridad y de distanciamiento social fundamentales para cuidar y cuidar la salud en medio de la pandemia de coronavirus.
No habrá voluntarios y sólo se habilitará el ingreso a los medios de comunicación, con el mínimo necesario de personal.
Mientras, tampoco se permitirá la concentración de personas en el frente del santuario: personal dispuesto por el Gobierno de la Ciudad preservará el distanciamiento social en todo momento.
Como es habitual, la fiesta de San Cayetano comienza nueve días antes con la celebración de la Novena, son jornadas de oración en contexto de pandemia y con profunda espiritualidad mariana porque el 2020 es el Año Nacional de la Virgen.
Otra de las costumbres que fue dejada de lado es la entrega de estampas y mensajes religiosos de modo presencial por cuestiones del protocolo de bioseguridad, pero cada feligrés podrá encontrar el documento de catequesis en www.sancayetano.org.ar.
La web del santuario reproduce el pedido de un fiel que representa el sentir del pueblo argentino respecto del santo:
“San Cayetano que sos el consejero. Gracias por estar siempre en los momentos justos. Te pido por nuestros hermanos que no falte el pan, el trabajo, que no bajemos los brazos y que miremos de vez en cuando el rostro de Jesús. Dignifica al hombre. Te quiero. Amén”.
Nacido conde de Thiene en Italia en 1480, luego sacerdote, San Cayetano fundó la Orden de Clérigos Regulares Teatinos y dedicó su vida a los más necesitados antes de morir a los 67 años, el 7 de agosto de 1547.
El 12 de abril de 1671 el papa Clemente X lo declaró santo, junto con Rosa de Lima y Luis Beltrán, ambos difusores del Evangelio en Latinoamérica.

«Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David.”

«Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David.”

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (15,21-28):

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»
Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.» En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor