Trigo: el déficit hídrico en gran parte de la región demanda un plus de eficiencia en la fertilización

Trigo: el déficit hídrico en gran parte de la región demanda un plus de eficiencia en la fertilización

Ing. Agr. Agustín Garnero

Buenos Aires, 13de julio (PR/20).- La falta de agua que está sufriendo el cereal en gran parte de las regiones trigueras obliga a pensar al detalle las estrategias de nutrición del cultivo. Las recomendaciones de Stoller.

El crecimiento que venía mostrando el área sembrada con trigo a nivel nacional en los últimos años encontró una barrera que lo frenó en la presente campaña: la falta de agua.

A principios del ciclo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectaba una superficie de 6,8 millones de hectáreas, 200 mil más que en la temporada 2019/20. Los últimos datos muestran que el área finalmente sería de 6,5 millones; es decir, no solo menos que lo estimado en un inicio sino también menos que el año pasado.

De acuerdo con la entidad porteña, el 64 por ciento de los lotes muestran escasez hídrica y eso ha generado que el 16 por ciento de las plantas estén entre regulares y malas. Un escenario que, además, podría agravarse ya que el grueso de los planteos están recién con dos a tres hojas desarrolladas, lo que significa que todavía no están en su momento de mayor requerimiento de agua.

“La mayor parte de los trigos de ciclo largo ya están sembrados; estamos cerca del final, y con muchos lotes emergidos. El gran cuello de botella ha sido la falta de agua en diversas zonas, como el sur de Córdoba, oeste de Buenos Aires y provincia de La Pampa. Hay una situación notoria de estrés hídrico”, repasa Agustín Garnero, Coordinador Técnico Regional de la Región Sur de Argentina de Stoller.

Este panorama, según Garnero, obliga también a evaluar con especial atención las estrategias de fertilización que se van a aplicar, teniendo en cuenta que la disponibilidad de agua es un factor fundamental para que las aplicaciones de nutrientes tengan el efecto deseado en los rendimientos y la calidad de los cultivos.

“Muchos productores aplicaron urea en la siembra favoreciendo así el nitrógeno. Pero hoy, de cara a la re-fertilización en macollaje, surgen dudas sobre qué estrategias adoptar al ver que las lluvias no serían abundantes”, añade.

Variables

Al hablar de fertilización, hay cuatro palabras claves a tener en cuenta para decidir una aplicación: la dosis, la forma de hacerla, cuál será la fuente del nutriente y el momento en que se usará.

Para Garnero, una forma eficaz de pensar la nutrición es proyectar los aportes nutricionales en función de las diferentes demandas que tiene el cultivo a lo largo de su ciclo fenológico.

Por ejemplo, en el caso de los productos de Stoller, elegir Mastermins Plus en combinación con Stimulate, para cuando en pleno macollaje necesitamos promover crecimiento y aportar micronutrientes vía foliar, entre ellos el Zinc, muy demandado por gramíneas; otra opción es Nitroplus 18 para los momentos en que el cereal requiere de más nitrógeno; por ejemplo, fin de macollaje.

“Siempre hay que recordar que una fertilización foliar es complementaria a la de base para lograr un uso más eficiente de los nutrientes”, menciona Garnero.

Desde su punto de vista, son alternativas interesantes en un escenario como el actual. “Ingresa directamente por la hoja; es decir, es independiente de la condición que tenga el suelo en materia de disponibilidad de agua. Por eso presenta ventajas frente a otras fuentes de nitrógeno convencionales que necesitan sí o sí lluvias para que los gránulos se incorporen a la solución del suelo y la planta absorba el nitrógeno necesario”, agrega.

Y completa: “En términos más sencillos, en un granulado sólido, el nitrógeno se tiene que convertir en otras formas químicas hasta poder llegar a ser el nitrógeno disponible para la formación de proteínas, por ejemplo. Con Nitroplus 18, la planta no necesita gastar energía para convertir el nitrógeno; ya lo tiene 100 por ciento disponible”.

En concreto, la recomendación de Stoller es utilizar 0,25 litros de Stimulate (fitorregulador trihormonal) más 3 litros de Mastermins Plus por hectárea en los casos en que se necesite un aporte balanceado de macro y micronutrientes.

A la hora pensar exclusivamente en nitrógeno de alta eficiencia vía foliar, la dosis sugerida de Nitroplus 18 es de 10 litros por hectárea.

Con estas estrategias de nutrición, se logra un aumento de entre 7 y 10 por ciento en los rendimientos promedio, según Garnero. 

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Fuente: I. Fraschina

Una ley para mejorar los suelos agropecuarios

Una ley para mejorar los suelos agropecuarios

Buenos Aires, 7 julio (PR/20) — Fertilizar Asociación Civil estuvo presente en el Congreso Virtual MAIZAR 4.0, que se realizó el pasado 30 de junio, con un auditorio de más de 6.000 personas vía on line, a través de la participación de Jorge Bassi, presidente de la entidad, en el panel “Adopción tecnológica: impactos de una ley para promover la conservación del suelo”.

En este marco, el representante de Fertilizar AC presentó una serie de mapas realizados en conjunto con el INTA donde se ve la alta pérdida de materia orgánica (MO) entre 2011 y 2018; así como el menor contenido de fósforo (P) en toda la Región Pampeana y también la situación “crítica” del potasio (K) y zinc (Zn). “Nos hemos tomado demasiadas licencias en el manejo de la fertilidad química de los suelos. Y eso se ve claramente en estos mapas. Los manejos actuales han dejado huellas y no fue inocuo. Si bien ya es sabida la situación crítica de la MO y del P en esta región, han comenzado a aparecer evidencias que encienden algún nivel de alarma con el K. Incluso hoy el productor tiene que asumir que en algunas regiones debe aplicar 80 kilos de este fertilizante”.

Asimismo, destacó que en la actualidad contamos con herramientas técnicas para frenar el deterioro del suelo, entre ellas la siembra directa, la rotación con gramíneas y los cultivos de cobertura, que mejoran el balance de C y la estabilidad de los suelos; a los que debemos sumar la reposición de nutrientes, que genera rendimiento y estabiliza el nivel de los nutrientes como el fósforo. “Debemos estar atentos y manejar adecuadamente estas herramientas para lograr un sistema altamente productivo y sustentable. No es sencillo, pero es totalmente posible”.

Para relevar la situación de los suelos a nivel nacional, Fertilizar AC desarrolló una red de ensayos en todo el país, en los cuales se midió la situación actual y la potencialidad de los suelos al aplicar diferentes estrategias de fertilización.

“Usando dosis adecuadas de fertilizantes, basadas en análisis de suelo, con objetivos claros de rendimientos y balanceando los nutrientes como N, P, S (azufre) y Zn, vemos una oportunidad de mejora de 4 millones de toneladas en trigo, 9 millones de toneladas de maíz y 8 millones de toneladas de soja. Si bien este cálculo es una extrapolación directa, estamos en condiciones de afirmar que a nivel país hay una oportunidad de producir más de 20 millones de toneladas simplemente corrigiendo las dosis de nutrientes de estos 3 cultivos”. Bassi destacó que también se lograría mejorar la calidad de los granos cosechados y el balance de carbono y de fósforo de los suelos.

Por el lado económico, y a nivel país, aseguró que simplemente teniendo en cuenta estos 3 cultivos “por cada dólar de fertilizante que aplicamos, estamos generando 3,9 dólares en grano cosechado”.

Proyecto de ley de mejora de suelos

Con estos antecedentes, Fertilizar AC, junto a otras entidades del sector como AACREA, AAPRESID, CIAFA, FADIA, Fundación Vida Silvestre y Asesores de Diputados, participó de la elaboración de un proyecto de ley cuyo objetivo es la preservación y mejora de la fertilidad de los suelos agrícolas. La herramienta es una Desgravación Impositiva en el uso de fertilizantes y sería una ley de adhesión voluntaria.

A su vez, la iniciativa impone requisitos para el productor agropecuario que pida el beneficio, como presentar un plan de siembra de 3 años diseñado por un ingeniero agrónomo y con la firma del dueño de la tierra, “un actor muchas veces difuso al que es importante involucrar si proyectamos políticas de preservación del recurso. En definitiva, es la preservación de un bien que nos trasciende y de un recurso estratégico para nuestro país”, señaló Bassi.

También se exige un análisis de suelo georeferenciado. “Esto permite obtener una red de información pública sobre la situación de los suelos del país, que permitan generar políticas de sustentabilidad y producción acordes”, dijo el presidente de Fertilizar AC.

El proyecto fue presentado en la Cámara de Diputados en 2015 por el actual ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, pero luego, en ese momento, perdió estado parlamentario. En el año 2019 volvió a presentarse en la Cámara baja.

“Este proyecto de ley impactaría positivamente, y por sobre todo, en la gente que apuesta a la tecnología. El efecto que tiene es que impulsa a la rotación con gramíneas y mejora la inversión en nutrientes porque hay una herramienta fiscal de incentivo. Por el contrario, no tiene impacto sobre aquel productor que no incorpora tecnología y tiene una rotación donde prevalece la monocultura de soja”, advirtió Bassi.

El presidente de Fertilizar AC aseguró que de implementarse la norma “tendría efectos a nivel país” en conservación y mejora de los suelos, aumento de producción con excedentes de saldos de exportación, así como también permitirá generar un mapa de suelos y profesionalizar aun más la gestión en la toma de decisiones sobre el manejo de este recurso fundamental.

“Desde Fertilizar AC entendemos la calidad del suelo puede verse afectada negativa o positivamente por la producción agropecuaria. Esta es una oportunidad para cambiar el sentido y comenzar a girar en un círculo virtuoso de producción y preservación”, concluyó Bassi.

El Panel tuvo como otros disertantes al presidente de CIAFA, Eduardo Tajada; al economista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Santiago Rossi; y al economista de la Fundación INAI, Nicolás Jorge, moderados por el director del Instituto de Investigación Suelos del INTA, Miguel Taboada.

Acerca de FERTILIZAR
Fundada hace más 20 años, FERTILIZAR es una asociación civil sin fines de lucro formada por diferentes actores de la industria agropecuaria (empresas, instituciones, asociaciones de productores, universidades, entre otros), cuyo objetivo es concientizar sobre la importancia del uso racional del fertilizante y la sustentabilidad del sistema productivo.
www.fertilizar.org.ar

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Fuente: Fertilizar

Cultivos de invierno: La eficacia de los bioinsumos para lograr un mayor stand de plantas y combatir las enfermedades

Cultivos de invierno: La eficacia de los bioinsumos para lograr un mayor stand de plantas y combatir las enfermedades

*Por Estefanía Reati, Ingeniera Agrónoma, gerenta técnica y cofundadora de Síntesis Biológica.

Cordoba 30 de junio (PR/20).- En la siembra de cultivos de invierno el arranque es fundamental para lograr un óptimo stand de plantas, con un buen desarrollo. Para lograrlo, resulta esencial conocer la calidad de semilla con la que se cuenta. Así, podremos aplicarle productos que contrarresten la incidencia de enfermedades, sobre todo aquellas que se propagan a través de la semilla.

De la misma manera, es de importancia conocer la disponibilidad de nutrientes con la que cuenta nuestro suelo, principalmente en cuanto a nitrógeno y fósforo, esenciales para el rendimiento, crecimiento y desarrollo de los cultivos.

Más allá de los factores ambientales que deben ser predisponentes para un buen desarrollo, una vez que el cultivo está implantado debemos tener en cuenta la disponibilidad de nutrientes en los momentos de máxima demanda y el control de enfermedades foliares, sobre todo en los estadios más avanzados del cultivo como la espigazón.

Estimulando la energía germinativa con bioinsumos

En semillas a la siembra se aplican inoculantes con cepas específicas para el cultivo como Azospirillum y arrancadores a base de bacterias promotoras del crecimiento. Estos productos estimulan la energía germinativa, permitiendo una rápida emergencia, un mayor stand de plantas y un muy marcado desarrollo radicular, lo que permite llegar a captar más agua y nutrientes, así como también biodisponer de aquellas sustancias nutritivas que se encuentran en el suelo, pero de manera no disponible para las plantas (principalmente fósforo y nitrógeno). Esta tecnología puede ir acompañada de fungicidas biológicos preventivos, para control de enfermedades tanto de suelo como de semillas.

Para aplicación foliar trabajamos con un biofertilizante que promueve el crecimiento, aporta fitohormonas y actúa controlando enfermedades de hoja a través del mecanismo de fungistasis, es decir, el freno o inhibición en el avance de las enfermedades. A este consorcio de microorganismos (Beterfoliar) lo combinamos con micro y macro nutrientes específicos para gramíneas o con correctores de carencias a base de zinc.

Menos impacto ambiental y mejor producción

Los bioinsumos son productos biológicos, no tóxicos y sin residualidad alguna, basados en micro o macro organismos y extractos vegetales, entre otros, lo que no genera impacto ambiental.  En conjunto con otros manejos sustentables promueven una mejora en la materia orgánica, lo que estimula el rinde y la calidad de la producción, previniendo agentes patógenos o perjudiciales. Además, al ser usados en combinación con fitosanitarios, se logra bajar la cantidad aplicada de los mismos reduciendo aún más el impacto en el ambiente.

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Fuente: Síntesis Biológica

Incorporar el zinc, para lograr una buena cosecha desde la raíz

Incorporar el zinc, para lograr una buena cosecha desde la raíz

La siembra de trigo avanza a buen ritmo por todo el país y los productores ya tienen en mente qué estrategias de fertilización implementar para sacarle el máximo jugo a los lotes.

El aporte nutricional es clave para acercar los rendimientos y la calidad del cereal a su máximo potencial: los nutrientes que siempre se priorizan son nitrógeno y fósforo, pero no son los únicos que necesitan ser aportados dentro de los planteos productivos.

“Entre los microelementos, el zinc es uno clave que está mostrando limitantes cada vez más marcadas. Estudios realizados en los últimos años, muestran que entre 60 y 70 por ciento del corazón triguero del sudeste de Buenos Aires es deficitario en zinc, lo que significa que hay que suplementar esos lotes para corregir esta deficiencia”, comenta Enrique Cirolini, Asesor técnico-comercial de Compo Expert para el este y oeste de Buenos Aires.

Para Cirolini, el zinc debe comenzar a incluirse dentro del plan de fertilización, no solo para reponer la extracción que se hace con el cultivo, sino también porque ayuda a la planta a ser más eficiente en el uso del nitrógeno.

“Cuando uno habla de zinc, habla también de nitrógeno. El uso de zinc mejora el uso y la eficiencia de uso del nitrógeno en la planta, permitiendo incluso contribuir a mejorar los niveles de proteína”, resume el representante de Compo Expert.

Beneficios

Según Cirolini, lo que logra el zinc es favorecer el enraizamiento de la planta, lo que implica una mayor exploración del suelo permitiendo una mejora en la absorción de agua y de nutrientes.

Para quienes todavía no han sembrado, el asesor de Compo recomienda el uso de Nutriseed Zm Flo, un curasemillas con posibilidad de actuar como biopotenciador gracias a su gran concentración de zinc.

“La dosis recomendada es de 300 centímetros cúbicos cada 100 kilos de semilla. El trigo requiere unos 40 gramos de zinc por tonelada producida y con la dosis de Nutriseed Zn flo estamos aportando unos 250 gramos.”, destaca Cirolini.

Y agrega que los ensayos realizados por Compo Expert muestran que esta estrategia puede aumentar los rindes unos 280 kg por hectárea, con respecto a lotes testigo sin tratar.

Además, remarca que el costo económico de aplicar este fertilizante es bajo en función de la retribución que se logra al momento de la cosecha.

En paralelo, el ejecutivo de Compo Expert, también aconseja acompañar el curasemilla con el adicionado de un arrancador a la siembra. Se trata del producto microgranulado  Easy Start, que aporta nitrógeno, fósforo, azufre, zinc, hierro y manganeso, y logra buenos aportes de rendimiento con una dosis de entre 20 y 25 kilos por hectárea.

Para Cirolini, de todos modos, todas estas decisiones se deben tomar a partir de muestreos de suelo, que deben repetirse con cierta frecuencia, para conocer cómo está la situación nutricional de los mismos y determinar qué nutrientes hay que reforzar.

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Fuente: I. Fraschina
Trigo: cómo manejar la fertilización desde el arranque

Trigo: cómo manejar la fertilización desde el arranque

Buenos Aires, 22 de mayo (PR/20) -De cara a la siembra de los cultivos de invierno, los técnicos recomiendan la planificación de una nutrición balanceada, basada en un diagnóstico de las necesidades del lote y que comience al inicio del cultivo. Con foco en la región Pampeana, este tema fue presentado en la jornada “Charlas virtuales para producciones reales” organizada por Rizobacter.

De acuerdo con el informe publicado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se proyecta una posibilidad de expansión del 1,5 % del área de trigo en el país para la campaña 2020/21 en relación con las 6.600.000 de hectáreas implantadas durante el ciclo previo. Pese a que el relevamiento también destaca los niveles de incertidumbre en los productores a causa de la emergencia sanitaria, el aumento de la superficie ocupada por cultivo estaría promovido por un escenario de perspectivas climáticas favorables durante la ventana de siembra.

En este contexto, los técnicos destacan la producción de cultivos de invierno no sólo por los márgenes de productividad y rentabilidad, sino por el aporte de carbono que realiza a la rotación, una decisión prioritaria para conservar la sustentabilidad del sistema agrícola a largo plazo. En el marco de las tareas de planificación del cultivo, especialmente de trigo, uno de los aspectos claves es la previsión de una nutrición balanceada basada en un diagnóstico de las necesidades del lote y que comience al inicio del cultivo. Este tema fue presentado en la jornada “Charlas virtuales para producciones reales” organizada por Rizobacter.

“El manejo adecuado de la nutrición constituye uno de los principales factores para maximizar la producción actual y mejorar la calidad de los granos”, reconoció Fernando García, consultor privado y profesor libre de la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce.

Desde el punto de vista de la experimentación, García destacó los resultados observados en ensayos de la Red de Nutrición CREA Sur de Santa Fe que muestran la mejora de los rindes a partir de la fertilización con nitrógeno, fósforo, azufre y otros nutrientes en trigo a lo largo de 18 años. Según el esquema de rotaciones, los rindes aumentaron entre un 70 y 140 % en comparación con cultivos sin tratamiento de fertilización, lo cual permite ponderar las ventajas de una buena nutrición en la proyección de rendimientos del cultivo.

De cara al manejo, el investigador remarcó la importancia de realizar diagnósticos de los lotes –a partir de análisis de suelo y del cultivo durante el ciclo– para identificar los sitios que requieren la incorporación de nitrógeno, fósforo y azufre, generalmente deficitarios y de primera necesidad, y cuáles son los otros nutrientes que deberían reforzarse. Además, la disponibilidad de información sobre el estado del lote es fundamental para definir la fuente nutricional, la dosis y el momento de aplicación óptimos.

De igual manera, el investigador señaló las ventajas de realizar fertilizaciones al arranque del cultivo. “La siembra temprana acompañada por una buena nutrición inicial es una decisión significativa en los cultivos de invierno, debido a que la temprana disponibilidad de nutrientes es vital para que el cultivo se establezca adecuadamente y desarrolle un buen enraizamiento y número de macollos”, amplió García.

En este sentido, Fernando Sánchez –responsable de la línea de fertilizantes de Rizobacter– explicó que la decisión de fertilizar al inicio de cultivo “implica proveer de una manera direccionada una cantidad de nutrientes macro y micro necesarios para nutrir la semilla desde los primeros estadios”. Como resultado de la nutrición, “es posible mejorar el desarrollo radicular, muy importante para un correcto anclaje y exploración temprana del suelo, y activar los procesos fisiológicos relacionados con el desarrollo de la planta”, apuntó.

Nutrientes básicos

A la pregunta de qué nutrientes priorizar para lograr una nutrición balanceada, García no dudó en responder: “N, P, S” (nitrógeno, fósforo y azufre, según su símbolo en la tabla periódica de los elementos químicos). En una segunda instancia, también puede considerarse la reposición de zinc, boro y otros micronutrientes.

En el caso de nitrógeno, el investigador recomendó la aplicación desde la siembra hasta el macollaje y luego continuar con monitoreos durante el desarrollo del cultivo para realizar suplementaciones. “En el mercado, hay ofertas de productos de eficiencia mejorada e inhibidores que previenen pérdidas por volatilización, lavado y desnitrificación”, indicó.

Respecto del fósforo, García sugirió la fertilización entre la presiembra y la siembra mediante voleos, para los que deben tenerse en cuenta las pendientes y el registro de lluvias. “En cuanto a productos, es interesante el uso de arrancadores de eficiencia mejorada que incluyen varios nutrientes y tienen presentaciones innovadoras como los fertilizantes microgranulados y otros”, ponderó.

En esta línea, Sánchez señaló que “el microgranulado facilita la aplicación de las dosis recomendadas junto a la semilla, correcto posicionamiento de la tecnología, sin generar ningún tipo de fitotoxicidad”. Y añadió: “El menor tamaño asegura una rápida disolución del fertilizante y optimiza la absorción de los nutrientes esenciales por parte del cultivo, dentro de los cuales el fósforo y el zinc son muy poco móviles y su eficiencia de uso (EUF) es máxima”.

En el caso de Microstar PZ, uno de los productos ofrecidos por Rizobacter, aporta nitrógeno, fósforo, azufre y zinc, mientras que Microstar CMB presenta fósforo, azufre, zinc, calcio, cobalto, molibdeno y boro.

De acuerdo con García, se recomienda la aplicación de azufre entre la presiembra y el macollaje en combinación con nitrógeno y/o fosforo. “Se puede aplicar al voleo o en línea y genera un buen efecto de residualidad en el suelo, sobre todo para beneficio productivo de cultivos posteriores como soja de segunda”, agregó.

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Fuente: Rizobacter

Trigo: con fertilización desde la semilla, hasta 600 kilos más de rendimiento

Trigo: con fertilización desde la semilla, hasta 600 kilos más de rendimiento

Buenos Aires, 13 mayo (PR/20) — La campaña fina ya está en cuenta regresiva: en las próximas semanas comenzarán a circular las sembradoras que implantarán las primeras semillas de trigo de una campaña que, por razones climáticas y económicas, pinta para continuar con la senda alcista que ha transitado en los últimos años.

Para sacarle el máximo jugo posible a este cultivo, el Ingeniero Agrónomo Francisco Martellotto, representante de la cuenta de Compo Expert para la firma Héctor A. Bertone (HAB) de Villa María, asegura que es clave pensar la estrategia agronómica desde la presiembra.

La primera recomendación en ese sentido es el “curado” de la semilla con Nutriseed Zn Flo, un producto que aporta zinc y aporta una alta respuesta en rendimiento.

“En invierno, por las bajas temperaturas y las escasas lluvias, hay menos mineralización y los cultivos arrancan más despacio, el proceso de enraizamiento es más lento. Con Nutriseed Zn Flo se logra un arranque de cultivo espectacular”, remarca Martellotto.

Técnicamente, esto significa un mejor crecimiento de las raíces gracias a una mayor exploración del suelo en la búsqueda de agua, lo que a la larga promueve un mejor crecimiento aéreo de la planta y también la fortalece para resistir situaciones de estrés.

“Si hay algún problema climático, la diferencia va a ser notoria. Se logra una mejora del ocho por ciento en los rindes en relación a lotes con deficiencia de zinc. Significa entre 250 y 300 kilos por hectárea más, sólo por curar la semilla”, remarca el asesor.

Para el Ing. Agrónomo Francisco Martellotto, un aspecto clave es que la deficiencia de este mineral en los suelos es cada vez más grande, sobre todo en algunas zonas como el centro de Córdoba. “Antes teníamos que identificar los lotes deficitarios; ahora el 80 por ciento tienen ese problema”, asegura.

En este marco, también destaca que al ser un producto muy concentrado, basta con entre 250 y 300 centímetros cúbicos cada 100 kilos de semillas para que tenga eficacia. Además, es compatible con cualquier otro fitosanitario a la hora de ser mezclado en el caldo.

En la hoja

Para el resto del ciclo del cultivo, la propuesta de Compo Expert es continuar con el arrancador Easy Start, un micro granulado con una formulación 10-48- de nitrógeno y fósforo, que también aporta azufre y zinc.

Luego, en macollaje sumar una aplicación de entre dos y cuatro kilos por hectárea de Basfoliar Trigo, un producto NPK más microelementos, perfectamente balanceada para la necesidad del cultivo.

En zonas trigueras en las que se buscan altos rindes y buenos niveles de proteína, repetir una aplicación de Basfoliar en hoja bandera, de entre dos y ocho kilos por hectárea.

Y ante situaciones de estrés, incorporar el bioestimulante Basfoliar Aktiv, elaborado en base del alga Ecklonia máxima elegida por su contenido de auxinas y citocininas más fosfitos de potasio promotor de fitoalexinas (defensas naturales de las plantas) de reconocida acción preventiva de enfermedades principalmente del género Oomycetes.

Según Martellotto, la red de ensayos de Compo Expert ha determinado que la fertilización con Basfoliar en macollaje y hoja bandera mejora los rindes en 380 kilos por hectárea.

“En conclusión, si uno suma zinc en la semilla, más el arrancador en el suelo y las aplicaciones foliares, se puede obtener hasta 600 kilos más por hectárea que en un lote sin tratamiento, y protegiendo además la calidad, por los niveles de proteína”, resume Martellotto.

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Fuente: Compo Expert