Crisis en el sector de los biocombustibles y un futuro condicionado

Crisis en el sector de los biocombustibles y un futuro condicionado

Buenos Aires, 7 noviembre (PR/20) — Luego de 11 meses de reclamo del sector de los biocombustibles, a través de las Resoluciones 4/2020 y 5/2020, el Gobierno Nacional actualizó los precios del biodiésel y del bioetanol.

Las mismas, fijan en $ 32,789 por litro, el precio de adquisición del bioetanol elaborado a base de caña de azúcar para su mezcla obligatoria con nafta; y en $ 32,789 por litro el precio de adquisición del bioetanol elaborado a base de maíz. Para el biodiesel, el precio es de $ 48.533 por tonelada.

A pesar de este aumento, la situación continúa muy crítica con plantas que al momento se encuentran sin actividad. Desde Agrolink Radio, hablamos con Claudio Molina– director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno (AABH)- quien nos contó la actualidad del sector y la necesidad de avanzar con normas legales que protejan y alienten este tipo de producción.

Para entender dónde nace el conflicto, hay que remitirse al principio: “En el año 2006 se sancionó la Ley 26093, para la producción y uso sustentable de biocombustibles. A aplicación obligatoria comenzó en 2010. A través de una mandato se dispuso que los refinadores de petróleo debían a incorporar bioetanol a las naftas y biodiesel a gasoil”, comienza explicando Molina.

Según contó el referente, el corte empezó con un 5% mínimo, que luego fue creciendo, hasta llegar al 12% de bioetanol en las naftas- que se reparten (más o menos) una mitad en caña de azúcar y la otra mitad de maíz-, por otro lado, biodiesel de soja en un 10%.

“Para que este esquema funcione bien el Gobierno, como órgano de control, debe establecer mensualmente un precio en función a los costo de producción y a la utilidad razonable. Sin embargo, ese precio estuvo congelado desde diciembre del año pasado, hasta octubre”.

Cuando asume el nuevo secretario de Energía- Darío Martínez-, se encontró con un gran problema, por el retardo en la actualización del precio. “La suba que tienen que tener los biocombustibles de acuerdo a fórmula va al rededor de un 35- 40%, pero subió solo un 10%”.

En este contexto, algunas plantas siguen funcionando- fundamentalmente los ingenios azucareros, porque es una actividad zafrera-, pero en el caso del bioetanol de maíz y biodiesel las plantas están paradas.

Paralelamente, otro de los problemas- de corte estructural- es que la ley de biocombustibles vence el 12 mayo del 2021. Bajo este panorama, se abren dos posibilidades: se prorroga la ley existente, o se sanciona una nueva.

“Si bien la prórroga la puede realizar el Ejecutivo con un decreto, el Poder Legislativo estableció que se aplazara hasta el 2024, entendiendo que se cumplen en esa fecha los 15 años estipulados por la normativa (esto teniendo en cuenta que su implementación comenzó en 2010)”.

Actualmente hay dictamen en comisión de energía en el Senado, todavía falta que se vote, aunque “está prácticamente resulto”, advierte Molina, luego pasa a Diputados.

Un nuevo proyecto de ley
“Nosotros consideramos que es más importante sacar una nueva ley, y que como mucho, la prórroga sea solo por un año”. En un trabajo con que viene realizando la AABH con la Liga Bioenergética, proponen algunos de los siguiente puntos:

Tal como en la actual ley, 15 años de vigencia.
Intensificación del uso de biocombustibles. “En lugar de tener un piso legal del 5%, que sea del 15%, a partir de allí, se establecerá un sendero para el aumento del porcentaje”.
Incorporación de vehículos con motores flex. “Con la nafta, el objetivo es llegar a cortes con bioetanol de 27,5% y esto implica homologar los vehículos con motores flex. Los vehículos producidos en Argentina que van a hacia Brasil son Flex, pero acá no se pueden usar. La idea es que el consumidor pueda usar el producto según su preferencia. En autos que no tienen incorporados este tipo de motores, se le puede agregar un kit de conversión”.
En el caso del biodiesel, la idea es ir haciendo pruebas para ir aumentando el porcentaje del corte. “Hay demasiados miedos que no tienen sustento técnico. Hay que avanzar con cuidado teniendo en cuenta la salud y el medio ambiente”, concluyó el experto.

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Fuente: Agrolink

¿Y si empezamos a debatir el uso y tenencia de la tierra?

¿Y si empezamos a debatir el uso y tenencia de la tierra?

Por Danilo Lima, editor de Dos Florines

Paraná, 28 octubre (PR/20) — Las derivaciones de la escandalosa pelea familiar por la herencia de Luis Félix Etchevehere, luego de que Dolores –la única hija mujer de quien fuera durante 27 años director de El Diario– decidiera ceder el 40% de sus bienes al denominado Proyecto Artigas y aliarse con el referente social Juan Gabrois, se ha convertido en un conflicto político de proporciones que puede escalar aún más si la Justicia –el ámbito donde deben resolverse las cuestiones sucesorias– no logra encauzar la disputa entre los herederos.

Denuncias cruzadas, declaraciones explosivas, movilizaciones, victimizaciones, descalificaciones ideológicas –desde uno y otro bando– y aprovechamiento político –también desde uno y otro bando– han sido, desde el 15 de octubre, cuando Dolores hizo pública su decisión, lo que la sociedad argentina, a través de los medios y las redes sociales, ha visto de este interminable conflicto.

Lo que sucede en Casa Nueva, el establecimiento de la familia Etchevehere ubicado en Santa Elena, en el que se encuentran Dolores y un grupo de militantes, más las tomas de predios en distintos puntos del país, desnuda la histórica incapacidad del Estado para abordar un tema central de la Argentina: el uso y tenencia de la tierra.

El Caso Etchevehere –más allá de que desde ambos lados se busque radicalizar el enfrentamiento político– es, básicamente, un problema familiar por una millonaria sucesión.

La polémica, sin embargo, deja al descubierto el miedo –comprensible– de aquellos productores agropecuarios que son propietarios de los campos que trabajan. Este episodio, suponen, puede ser el primer paso y un caso testigo dentro de un hipotético plan de reforma agraria al estilo de los años sesenta.

El solo hecho de pensar en esa posibilidad los aterra y, por eso, no han dudado en salir a manifestarse en defensa de la propiedad privada que ven amenazada, aun a pesar de que a muchos de ellos los miembros de la familia Etchevehere no les son demasiado simpáticos.

Hay, sin embargo, miles de productores que no son dueños de la tierra que trabajan: los arrendatarios, quienes cada año invierten dinero y trabajo, y toman riesgos, sin tener ninguna posibilidad de acceder a la propiedad de esa tierra. En Entre Ríos, por ejemplo, el 70% de agricultura se hace en campos alquilados. No es un dato menor.

Y mientras unos se esfuerzan para poder producir, otros esperan cruzados de brazos la renta que les deja el contrato de arrendamiento.

Si a estos miles de productores agrícolas –y también ganaderos–, que no han podido acceder a la tierra que trabajan, se les suman los agricultores familiares y minifundistas –que todavía la pelean como pueden– y aquellos otros miles que debieron vender sus campos y emigrar a las ciudades porque fueron expulsados por un sistema que favorece a algunos y perjudica a otros, queda claro que el tema de la tierra, como decimos más arriba, es central en un país que tiene al sector agropecuario como uno de los principales generadores de trabajo y divisas.

La emigración interna, el desarraigo y la concentración son distintas caras de un problema de vieja data, que en los últimos 50 años no ha cesado; por el contrario, se ha profundizado de manera dramática.

En este marco, entonces, aparece como impostergable comenzar a debatir el uso y tenencia de la tierra, más cuando grandes sectores de la sociedad elevan la voz cada vez más para reclamar un sistema productivo sustentable, desde lo ambiental, lo social y lo económico.

Hablar de reforma agraria, se ha vuelto a comprobar en estos días, causa espanto en la enorme mayoría de los productores agropecuarios que son dueños de sus tierras. Imaginan, de inmediato, a una horda de comunistas con hoces en sus manos avanzando sobre sus campos para usurparlos y convertir a la Argentina en Venezuela o Cuba.

Entre quienes reclaman el acceso a la tierra, sin embargo, una enorme mayoría también, no tiene la menor intención de socializar los medios de producción ni de trabajar el campo de manera colectiva; tampoco les interesa leer El Capital ni debatir sobre la plusvalía. Sus ambiciones, por el contrario, son igualmente capitalistas: no quieren ninguna revolución, quieren un pedazo de tierra, ganar plata y vivir con dignidad.

Una reforma agraria clásica, como la que pedía el cantautor uruguayo Daniel Viglietti (“…a desalambrar… a desalambrar…”), tal vez, sea absolutamente inviable en la Argentina, por distintas razones productivas, económicas y políticas.

En estos tiempos, que no son los tiempos de Artigas, una reforma agraria no es sólo repartir tierras, por más que un dirigente social burgués aupado por un sacerdote de altísimo rango agite cada tanto el tema. Es algo bastante más complejo porque esa eventual distribución de tierras debe ser complementada con educación, salud, caminos, conectividad y asistencia crediticia, entre otras cuestiones.

A propósito, una digresión: ¿Se imaginan a los funcionarios/productores impulsando una reforma agraria clásica? ¿O a los legisladores votando una ley de ese tenor cuando muchos de ellos son propietarios de tierras? ¿O a algunos jueces fallando a favor de una ley de reforma agraria, ante una eventual demanda, cuando también son dueños de campos? Los productores más miedosos –y reaccionarios– pueden quedarse tranquilos: no sucederá.

Lo que sí debiera suceder es la apertura de un amplio debate, sin prejuicios y con la Constitución en la mano, para discutir eventuales instrumentos que posibiliten el acceso a la tierra de miles de argentinos que quieren producir. ¿Es mucho pedir?

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Fuente: Dos Florines

Todo muy alcista, pero ya se siente vértigo

Todo muy alcista, pero ya se siente vértigo

Por Celina Mesquida – RJO’Brien | Especial para Agroeducación

Buenos Aires, 28 octubre (PR/20)  — En ausencia de nuevos impulsores fundamentales el mercado no encontró mucha voluntad en explorar nuevos movimientos al alza. Liquidación de fondos de cara a las elecciones nacionales de USA, riesgo Covid-19 en varias naciones del hemisferio norte, son algunas de las causas de este retroceso en los mercados. Lógicamente, esto no quiere decir que la demanda interna de maíz y soja se haya relajado, de hecho, los spreads continúan invertidos en soja y muy cerca de suceder lo mismo en maíz.

Las industrias de molienda de soja en USA, están teniendo que impulsar valores más agresivos en primas para poder distraer la soja del canal de la exportación, sobre todo con más de 83% de la cosecha culminada. El Farmer ya vendió el 56% de la producción y espera un 1090 cent/bushel de precio para continuar vendiendo, aunque a un ritmo mucho más lento, ya que no será fácil que el Farmer comercialice las próximas toneladas con soltura. Para dimensionar, a misma fecha del año pasado solo se había comercializado el 19% de la producción, pero recordemos que los problemas en la siembra atrasaron la cosecha.

Los mercados de físicos se mantienen firmes, los spreads continúan estrechándose y los gráficos luciendo un poco menos fuertes, pero este mercado aun parece ultrarresistente. Sin embargo, los fondos récords en el neto comprado de todo el complejo sojero comienzan a brillar como un riesgo tácito.

En el inter, el mercado cree que China continuará comprando maíz en USA a un ritmo de 1 millón de toneladas por mes hasta fin de año, y otros sospechan que puede ser aún más. Entre las teorías de complot de porque China se encuentra importando tanto maíz, podemos mencionar el mal cálculo de sus inventarios, stocks que fueron subastados y desapareciendo poco a poco y de mala calidad y problemas de producción. Además, el cambio en la estructura hacia nuevas granjas de producción de cerdos, pasando de producción de cerdos de traspatio y alimentados con restos de comida de los criadores (y que han sido el foco de infección de fiebre Porcina), a nuevas plantas con alta tecnología y con raciones formuladas a partir de maíz y harina de soja.

APK informa que la producción de maíz de Ucrania podría ser de 33,8 mill de t desde 34,8 que habían estimado previamente, otros hablan de 30 millones e incluso menos. La cosecha lleva un 56% de avance y las exportaciones de maíz al momento son de 1,54 mill de t, mientras que, a misma fecha del año pasado, este valor era de 3,59 millones.

Entre otras notas, las calificaciones iniciales de los trigos de invierno en USA fueron las más bajas desde 1988. Sin embargo, dudamos en poner demasiado énfasis en esta cifra ya que las calificaciones iniciales y los rendimientos finales no se correlacionan muy bien. Si bien sería conveniente comenzar con una buena calificación entrando al periodo de latencia, la clave es cuánta humedad tendrá el cultivo cuando sale en la primavera, ya que esas condiciones se correlacionan mucho mejor.

Por otro lado, Ucrania mantiene sin cambios su cupo de exportación de trigo para 20/21 en 17,5 mill de t. Algunos habían pensado que este número podría reducirse, ya que la producción de este año se redujo y la siembra de los nuevos trigos de invierno se vio frenada por la sequía temprana. Al momento, han exportado 10 millones de t de trigo y anunciaron que revisarían el proceso si fuera necesario en enero. Además, las estimaciones sobre la producción de Mar Negro continúan descendiendo, también sabemos que la UE tuvo una cosecha muy pobre y todavía se comenta sobre las cuotas de exportación y la creación de reservas estatales en Rusia.

Parece que sucede todo el tiempo lo mismo, pero la realidad es que están cambiando algunos puntos. ¿El agricultor vende? ¿Se achico la brecha de los tipos de cambio en Argentina? ¿China dejo de comprar? Nada de eso, pero comenzó a llover en Sudamérica y la demanda ya no quiere saber nada con los precios ofrecidos. No te descuides, cuando estas cómodo hay que vender; cuando todos venden y duele, hay que comprar. Que fácil, ¿no?

@celimesquida

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Fuente: Agroeducación

No hay sustentabilidad sin seguridad jurídica, ni respeto a la propiedad privada

No hay sustentabilidad sin seguridad jurídica, ni respeto a la propiedad privada

Buenos Aires, 22 de octubre (PR/20).- En virtud de los hechos de público conocimiento relativos a la toma ilegal y usurpación de tierras en distintos puntos de nuestro territorio, desde la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) repudiamos toda acción que avasalle los derechos y obligaciones establecidos por nuestras leyes.

El Art. 17. de nuestra Constitución Nacional expresa que la propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública debe ser calificada por ley y previamente indemnizada. Sólo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el Artículo 4º. Ningún servicio personal es exigible, sino en virtud de ley o de sentencia fundada en ley (…) La confiscación de bienes queda borrada para siempre del Código Penal argentino. Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones, ni exigir auxilios de ninguna especie. Asimismo, el Artículo 14 de nuestra Carta Magna establece que todos los habitantes de la Nación gozan del derecho de usar y disponer de su propiedad.
En la misma línea, creemos es fundamental el cumplimiento del Art 14 bis, que establece que la Ley deberá garantizar la protección integral de la familia (…) y el acceso a una vivienda digna.
Confiamos en la lucha honesta por el cumplimiento de nuestros derechos ciudadanos, pero estamos convencidos que la misma debe realizarse en el marco que establece nuestro sistema legal, sin avasallar los derechos de nuestros conciudadanos.
Como Institución que vela por una producción agropecuaria sustentable, creemos que no hay sustentabilidad posible sin seguridad jurídica. La propiedad privada es un pilar fundamental para alcanzar el desarrollo sostenible con equidad al que todos los argentinos aspiramos, paradójicamente su defensa protege a los más débiles de la sociedad, no a los más fuertes.
Desde Aapresid apelamos a la resolución por vía legal de dichos conflictos en pos de garantizar el pleno derecho de los ciudadanos.

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Fuente: aapresid

Carnes: Se requieren de políticas activas que corrijan los problemas y alienten las inversiones

Carnes: Se requieren de políticas activas que corrijan los problemas y alienten las inversiones

Por: Daniel Urcía*

Buenos Aires, 19 octubre (PR/20) — Desde Fifra se piden señales claras como la baja en los derechos de exportación a la carne, su quita para la venta al extranjero de cueros crudos, correcciones en la aplicación del IVA y la autorización de tests rápidos para costos más bajos.

Las faenas siguen a buen ritmo, tanto la de bovinos como la de porcinos y también es bueno el nivel de abastecimiento de carne al mercado interno y a la exportación lo que significan buenas noticias para el sector y para la economía nacional.

En los primeros 9 meses del año la faena de vacunos acumula 10,5 millones y la de porcinos 5,23 millones de cabezas. Eso permite proyectar para todo el año una faena vacuna de más de 14 millones y de casi 7 millones de porcinos.

Como dijimos en el mes anterior, esto ayuda y sostiene los mayores costos internos y la pérdida de valor de subproductos, pero no genera expectativas de inversiones.

Para consolidar el sector se necesitarían señales claras y precisas por parte del Gobierno.

Es alentador que el Consejo Agroindustrial Argentino y las autoridades nacionales tengan en la agenda el tema “carnes” pero, en paralelo, que no se hayan disminuidos los derechos de exportación porque cierto sector del gobierno tema por el impacto que esa medida podría generar en los precios del mercado doméstico, neutraliza y casi que desmotiva las inversiones en el sector.

Además, la demora injustificada en la promulgación del decreto que exime del pago de derechos de exportación a los cueros crudos bovinos implica menos ingresos para el sector, menos divisas para el país y menos empleo.

El mercado interno está muy bien abastecido, en volumen suficiente de carne bovina, porcina y aviar, superando el consumo per cápita los 115 kg/habitante/año (52 de carne vacuna, 48 de carne aviar y 17 de carne porcina).

Eso permite que los precios se adecúen en función de las leyes de la oferta y demanda, atendiendo tanto al mercado doméstico y a la exportación. La mejor demostración ha sido lo que sucedió en el sector porcino. El valor del cerdo se recuperó sustantivamente siguiendo el aumento del valor del maíz y, sin embargo, no se vieron menguadas las ventas. Algo similar deberá suceder cuando la hacienda terminada en los feedlots adecúe sus precios al alza que permitirán corregir los mayores costos de la invernada y de la alimentación con su debido correlativo en el precio de la carne a nivel de carnicerías.

Está claro, y debemos entender, que Argentina es un país con serios problemas en su económica donde el mercado de carnes es el mejor ejemplo de transparencia en la composición del producto final y de la hacienda por la cantidad de oferentes y demandantes. Toda intervención del Estado lo único que generaría es mayor distorsión y desaliento de inversión. Los antecedentes del pasado que favorecieron la liquidación del stock vacuno en un volumen similar al rodeo ganadero del Uruguay nos enseñaron eso y, una década después, no logramos recuperar ese stock.

Las condiciones ambientales, como por ejemplo la sequía que afecta a una enorme región y a diferentes actividades productivas, condiciona la actividad. A eso, no debemos sumarles incertidumbres de políticas cambiantes. El sector demostró que puede sobrevivir sin políticas activas pero no ocurre lo mimos ante políticas destructivas.

Mientras tanto el Covid se siguen difundiendo y el mejor método de prevención es la realización de testeos. Desde el sector industrial se intentó acordar con laboratorios de provisión de test rápidos a un bajo costo y asegurando la intervención para su realización de profesionales de la salud a os efectos de proteger de los trabajadores y asegurar la continuidad de la producción; pero los intereses de unos pocos hicieron que esto no sea posible su instrumentación y la falta de una respuestas contundentes del ministerio de Salud hacen que esa solución no sea posible. El test se debe pagar hasta 10 veces más de lo que se pagaría en la compra directa, esto implica que en lugar de hacer testeos semanales se deban hacer a un ritmo muy inferior y por ende la detección a tiempo también se ve dificultada.

Con respecto a las cuestiones impositivas hemos solicitado al presidente y vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda como a todos los diputados nacionales por las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Rios, la inclusión en la Ley de Presupuesto Nacional la corrección en la Ley de IVA de la alícuota aplicable al servicio de faena. Anhelamos e imploramos que den tratamiento a nuestra solicitud, no representa impacto fiscal y es una solución técnica a un problema operativo que contribuye a la informalidad.

(*) Presidente de Fifra

Primicias Rurales

Fuente: Fifra

Estudio analiza cuánto invierte la agroindustria en la Argentina: U$S 9.160 millones anuales

Estudio analiza cuánto invierte la agroindustria en la Argentina: U$S 9.160 millones anuales

Por Julio Calzada y Federico Di Yenno*
Rosario, 16 octubre (PR/20) — Hemos procedido a estimar, de manera aproximada, la inversión anual que realiza el sector agroindustrial en la economía de Argentina, la cual alcanza un valor aproximado de U$S 9.160 millones. No se contabilizan aquí las erogaciones que realizan los productores agropecuarios para implantar los 6 cultivos principales (soja, maíz trigo, girasol, cebada y sorgo) y el resto de los cultivos y productos. La inversión del sector comprende erogaciones en construcciones, maquinarias y equipos de transporte.

Gran parte de la inversión que se hace en la economía argentina, año tras año, corresponde a construcciones tanto residenciales como no residenciales. Según datos del INDEC, el 62 % de la inversión del año 2019 fueron asignados a construcciones. El resto de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) se agrupa en maquinaria, equipos y transporte.

Esta clasificación surge de las consideraciones que se toman en la medición de las cuentas nacionales, elaboradas por el INDEC. En el artículo se toma el concepto de FBCF análogo al de inversión. Según estos cálculos, en el año 2019 la inversión total alcanzó un valor de 60.213 millones de dólares.

En la metodología de Valverde (2018) se aplica una participación de la inversión del sector agricultura y pesca, al 9,5 % del total de la inversión en maquinarias y equipos y un 6,8 % de la inversión en construcción no residencial. Como se considera que la agroindustria abarca sectores manufactureros, de transporte y de comercio adicionales, en base a las participaciones de las actividades incluidas en Coremberg (2018), se aproxima la participación de la agroindustria en la inversión de maquinarias y transporte en el orden del 20,8 % y del 11,8 % de la construcción total.

Aplicando estas participaciones a los datos brutos del INDEC, sumados a la inversión en otros activos, se arriba a una inversión total del sector del orden de los 9.160 millones de dólares en el año 2019.

Este valor se trata de una aproximación puntual a la inversión realizada por el sector agroindustrial en el año 2019. Si tomamos el método de aproximación descrito en el párrafo anterior, se puede aproximar la inversión del sector agroindustrial para el período 2004-2019. Para una estimación más precisa se debería replicar la metodología de Valverde (2018) utilizando y agregando los sectores desde las fuentes de información primarias que componen el sector agroindustrial y calcularlos para todo el período determinado.

En base a los datos obtenidos de manera preliminar, se puede inferir que la inversión de la agroindustria tuvo una fuerte correlación con el VA agregado del sector. Esto quiere decir que, a medida que el campo y la industrialización de estos productos fueron generando un mayor valor agregado, se ejecutaron las inversiones necesarias para seguir incrementando y mantener esta producción año a año.

Por otro lado, se puede notar en la serie una caída importante en los valores calculados para el año 2018 y 2019. La reducción en la inversión de estos años tuvo que ver con varios factores que se unieron en su momento, tales como:

a) la sequía más importante de los últimos 50 años, en el año 2018;
b) el aumento en la tasa de interés doméstica;
c) menores precios internacionales de los commodities, comparado con el ciclo 2011-2014;
d) el aumento en el tipo de cambio y el incremento en los derechos de exportación en diversos sectores de la matriz agroexportadora.

En el año 2019, cabe resaltar, que a pesar de la mayor producción agrícola, la inversión del sector siguió disminuyendo. La caída de la inversión del sector en los años 2018 y 2019 se puede corroborar con otros indicadores, como el patentamiento de comerciales pesados y camiones, la venta de maquinaria agrícola o las importaciones de bienes de capital en general.

En el Informativo semanal N° 1.927 se definió al “Sector Agroindustrial” como al conjunto de actividades de la agroindustria propiamente dicha como así también a la actividad primaria, que permite la obtención de las materias primas necesarias para su procesamiento.

La agricultura, la ganadería, la apicultura, la acuicultura, la pesca, la silvicultura y la explotación forestal integran el sector primario de la economía, que comprende las actividades productivas de obtención de materias primas destinadas al consumo o a la industria, a partir de los recursos naturales.

La agroindustria es la actividad económica que comprende la industrialización y comercialización de productos agropecuarios, forestales y biológicos. Tiene a su cargo la fundamental tarea de transformar los productos generados en el sector primario, agregando valor a los mismos.

Por su importancia relativa, esta actividad es estratégica para el desarrollo económico y social de la República Argentina y tiene un gran potencial de crecimiento. Agrupadamente, el conjunto de empresas que trabajan cotidianamente en la agroindustria son pilares fundamentales para asegurar un mayor nivel de producción, agregado de valor, exportaciones y empleo con su consiguiente impacto positivo en la distribución del ingreso y la equidad social.

En la literatura reciente se encuentran dos trabajos en donde se calcula la FCBF por diferentes sectores. Uno elaborado por Coremberg (2009) realizado en el marco del proyecto ARG ARKLEMS y el trabajo de Valverde (2018) realizado en el marco del proyecto LA-KLEMS coordinado por CEPAL y financiado por el BID. En el trabajo más reciente, el que se utilizó como base, Valverde (2018) calcula la FBCF del sector agrícola y pesca en base a diferentes datos sectoriales: los Informes Sectoriales de Maquinaria Agrícola del INDEC, los Informe de la Industria de Maquinaria Agrícola del INDEC, el Informe del Sector de Maquinaria Agrícola de la Provincia de Santa Fe, cuadros de oferta – utilización del INDEC, Presupuesto de la Administración Nacional – Gastos por finalidad, función y naturaleza económica y Cuentas Ahorro – Inversión en base devengado del Ministerio de Hacienda. El valor del mismo se encuentra presentado en el gráfico adjunto acompañado de la evolución del valor agregado del sector agrícola, todo medido en dólares estadounidenses corrientes.

Se considera que para tener una verdadera dimensión de la inversión del sector agroindustrial en Argentina, no sólo debemos tomar el aporte del valor agregado del sector agropecuario y pesca, sino también se debe tomar el aporte a la producción de las etapas manufactureras que conforman el sector agroindustrial y por lo tanto, agregan valor a estos productos primarios aguas abajo. En la metodología de Valverde (2018), sólo se ha hecho un cálculo de la FBCF para el sector manufacturero de manera agregada. En posteriores trabajos se podría reproducir esta metodología para obtener la inversión del sector agroindustrial, utilizando las fuentes primarias de datos para inferir el aporte del sector a la formación bruta de capital de toda la economía.

*Economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

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Fuente: Informativo Semanal de la BCR