En 1958, el Papa Pío XII declaró la fiesta del Santo Rostro de Jesús el día antes del Miércoles de Ceniza (martes de carnaval). Sor María de San Pedro relató que, el 25 de agosto de 1843, el Señor le dijo: «Mi nombre es blasfemado por todos, también por los niños, y este horrible pecado hiere abiertamente mi Corazón.
Buenos Aires, martes 17 febrero (PR/26) — Nuestro Señor pidió la devoción a Su Santo Rostro en reparación por las muchas blasfemias y ofensas que recibe continuamente.
En primer lugar reveló esta devoción a una monja carmelita descalza francesa, Sor María de San Pedro, a mediados del siglo XIX, y luego a la beata María Pierina de Micheli en los años 40.
En 1958, el Papa Pío XII declaró la fiesta del Santo Rostro de Jesús el día antes del Miércoles de Ceniza (martes de carnaval).
Sor María de San Pedro relató que, el 25 de agosto de 1843, el Señor le dijo:
«Mi nombre es blasfemado por todos, también por los niños, y este horrible pecado hiere abiertamente mi Corazón. El pecador con la blasfemia maldice a Dios, lo desafía abiertamente, aniquila la Redención, pronuncia su misma condena. La blasfemia es una flecha envenenada que penetra mi corazón. Te daré una flecha dorada para sanar la herida del pecador».
En 1845, el Señor le reveló a Sor María que quería una verdadera reparación y que, las almas que se comprometen en reparar son como Santa Verónica que ha superado la indiferencia de la multitud y ha limpiado a la cara de Cristo, llena de sangre y de sudor. El Señor le dijo a la monja: «Estoy buscando a una Verónica, que limpie y honre a Mi Rostro Divino, que tiene pocos adoradores».
Después de la muerte de Sor María de San Pedro, en 1885 el Papa León XIII fundó la Archicofradía de la Santa Faz. Algunos de los primeros miembros fueron la familia de Santa Teresa de Lisieux, cuyo nombre religioso era Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz debido a esta devoción.
Al igual que a Sor María de San Pedro, también a la Beata María Pierina de Micheli, el Señor le pidió difundir la devoción a su Santo Rostro. La Beata relata sus experiencias en una carta a Pío XII en 1940 en una audiencia personal con el Papa.
Con solo 12 años, María Pierina, que esperaba venerar el Crucifijo en la celebración del Viernes Santo, escuchó a Jesús decirle: «Nadie me da un beso de amor en mi cara para reparar el beso de Judas». La futura Beata respondió: «Te daré un beso de amor, Jesús». Cuando creció se consagró a Dios y vivió una vida de unión íntima con el Señor.
En 1938, mientras rezaba ante del Santísimo Sacramento, Nuestra Señora se le apareció con un escapulario compuesto por dos piezas de tela. Por un lado, estaba la Santa Faz de Jesús y por el otro estaba la Eucaristía rodeada de rayos. Nuestra Señora le dijo:
«Todos aquellos que lleven un escapulario como éste y hagan, si es posible, una visita cada martes al Santísimo Sacramento, para reparar los ultrajes que recibió el Divino Rostro de Jesús durante su Pasión y que recibe cada día en la Eucaristía, serán fortificados en la fe, prontos a defenderla y a superar todas las dificultades internas y externas. Además, tendrán una muerte serena bajo la mirada amable de mi Divino Hijo».
En 1940, la Beata María Pierina obtuvo la aprobación eclesiástica de la medalla de la Santa Faz, acuñada de acuerdo con la imagen del rostro de Jesús que nos da la Sábana Santa.
El Señor también pidió que Su Santa Faz fuese honrada todos los martes y especialmente el Martes de Carnaval (es decir, el martes anterior al Miércoles de Ceniza), que marca el comienzo de la Cuaresma. Al pedir esta devoción, Jesús apareció cubierto de sangre y dijo muy tristemente a la Beata Pierina: «¿Ves cómo sufro? Y, sin embargo, por poquísimos soy comprendido. ¡Cuántas ingratitudes de parte de aquellos que dicen amarme!
He dado mi corazón como objeto sensibilísimo de mi gran amor por los hombres y doy mi Rostro como objeto sensible de mi dolor por los pecados de los hombres: quiero que sea honrado con una fiesta particular el martes de Quincuagésima, fiesta precedida de una novena en que todos los fieles reparen conmigo, uniéndose a la participación de mi dolor».
En otra de sus apariciones a la Madre Pierina le dijo: «Quiero que Mi Rostro, que refleja las penas más íntimas, el dolor y el amor de Mi Corazón, sea más honrado. Quien me contempla, me consuela».
La vicepresidente Victoria Villarruel visitó La Rioja, se reunió con el obispo Dante Braida y oró ante la tumba del beato Enrique Angelelli en la Catedral local.
Por Julieta Villar
La Rioja, martes 17 febrero (PR/26) — La vicepresidente de Argentina, Victoria Villarruel, visitó la ciudad de La Rioja, donde mantuvo un encuentro con el Obispo local y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Mons. Dante Braida. Además, visitó la Catedral de San Nicolás de Bari donde, ante la tumba del Beato Enrique Angelelli, participó de una oración en memoria de los mártires riojanos.
La visita se desarrolló en la mañana del sábado y comenzó con un encuentro en la sede del obispado entre la vicepresidente y el obispo Braida.
Victoria Villarruel y su comitiva con el Obispo de La Rioja | Crédito: Obispado de La Rioja
La funcionaria y el prelado dialogaron sobre distintas preocupaciones en torno a la realidad social, en especial los temas que se debaten en el Congreso como la Reforma en el Régimen Penal Juvenil, que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y prevé una baja en la edad de imputabilidad para que los jóvenes puedan ir a la cárcel desde los 14 años; y sobre la urgencia en la regulación de las apuestas online ante el flagelo de la ludopatía, proyecto que también obtuvo media sanción.
También se refirieron a la necesidad de fortalecer canales de diálogo frente a la situación económica del país y la provincia.
Tras la reunión, Villarruel, acompañada por los senadores Florencia López y Fernando Rejal, y el diputado Sergio Casas, se trasladó a la Catedral y Santuario de San Nicolás de Bari, donde descansan los restos del Beato Mons. Enrique Angelelli.
En el marco del 50° aniversario del asesinato de los Mártires Riojanos, que se conmemora en agosto, la vicepresidente participó de un momento de oración ante la tumba del beato.
En audiencia con la Academia Pontificia para la Vida, el Papa León XIV afirmó que la guerra es el atentado más grave contra la vida y la salud, y llamó a priorizar la equidad sanitaria y el bien común.
Ciudad del Vaticano, martes 17 febrero (PR/26) — «En un mundo consumido por los conflictos, debemos dedicar tiempo y recursos a promover la vida y la salud, al tiempo que abordamos las desigualdades fortaleciendo nuestra comprensión del bien común, expresó el papa León XIV en su audiencia con los participantes a la asamblea plenaria de la Academia Pontificia para la Vida.
El pontífice destacó que priorizar la protección de la vida y la salud es particularmente importante en un mundo tan conflictivo como el nuestro, donde ingentes recursos son consumidos por objetivos militares.
Primera audiencia del Santo Padre con los participantes a la asamblea de la Academia Pontificia para la Vida. Tema de la plenaria: «Salud para todos. Desarrollo sostenible y justicia». (VaticanMedia)
La Asamblea Plenaria de la Academia Pontificia para la Vida se celebrará en Roma los días 16 y 17 de febrero y se centrará en el tema «Salud para todos: sostenibilidad y equidad».
Hoy -dijo el Papa- nos enfrentamos a «guerras que impactan las estructuras civiles, incluidos los hospitales, y que constituyen los ataques más graves que la mano humana puede realizar contra la vida y la salud pública», afirmó en su discurso.
«En un mundo marcado por los conflictos, que consumen enormes recursos económicos, tecnológicos y organizativos en la producción de armas y otros tipos de equipo militar, nunca ha sido más importante dedicar tiempo, personas y experiencia a salvaguardar la vida y la salud».
Atención sanitaria para todos León XIV recordó que la salud no es un bien de consumo, sino un derecho universal, y por lo tanto, el acceso a los servicios médicos no puede ser un privilegio.
El Papa enfatizó la necesidad de incorporar la dimensión de la salud en diversas políticas, ya que la salud se construye en la intersección de todas las dimensiones de la vida social. «Nuestra responsabilidad», dijo el Santo Padre, «no es solo actuar para tratar las enfermedades y garantizar la igualdad de acceso a la atención médica, sino también reconocer que la salud se ve influenciada y promovida por una serie de factores que deben examinarse y abordarse de manera integral».
Enormes desigualdades
León XIV también enfatizó la importancia de la prevención. «Las situaciones en las que viven las comunidades, derivadas de las políticas sociales y ambientales, impactan la salud y la vida de las personas. Cuando analizamos la esperanza de vida promedio -y la esperanza de vida saludable- en diferentes países y grupos sociales, descubrimos enormes desigualdades. Estas dependen de variables como el nivel de ingresos, la educación y el barrio de residencia (incluso dentro de la misma ciudad)», afirmó el Papa.
La base del bien común es el hombre
También señaló la necesidad de profundizar en el concepto de bien común. Este debe arraigarse en estrechas relaciones interpersonales y conexiones entre los ciudadanos. «Solo así podremos desarrollar sistemas de salud más eficaces y sostenibles, capaces de satisfacer las necesidades sanitarias en un mundo con recursos limitados y de restaurar la confianza en la medicina y el personal sanitario, a pesar de la desinformación y el escepticismo sobre la ciencia».
León XIV reiteró su llamado a fortalecer las relaciones internacionales y multilaterales para que se puedan prevenir los conflictos y ningún actor prevalezca sobre otro «con la mentalidad de la fuerza».
«Esta visión también se aplica a la cooperación y coordinación que llevan a cabo las organizaciones supranacionales dedicadas a la protección y promoción de la salud», concluyó.
El Parlamento Europeo reclama por primera vez un coordinador contra la cristianofobia, término que usa por primera vez en una resolución aprobada por el organismo de representación de los ciudadanos de los países de la unión.
Imagen referencial / Bandera de la Unión Europea. Crédito: Christian Lue / Unsplash.
.Buenos Aires, lunes 16 febrero (PR/26) — En el texto del Informe 2025 sobre Derechos humanos y democracia en el mundo y política de la Unión Europea al respecto, el Parlamento Europeo “lamenta que, si bien el cristianismo sigue siendo la religión más perseguida del mundo en la actualidad, con más de 380 millones de personas afectadas, no exista ningún coordinador europeo responsable de la lucha contra la cristianofobia, a pesar de que se ha designado un coordinador para la lucha contra la islamofobia”.
Esta referencia, que no fue incluida por el ponente del informe, el socialista portugués Francisco Assis, fue impulsada por el Grupo de Reformistas y Conservadores (ECR) y responde a una reclamación realizada en el pasado por diversas entidades defensoras de los derechos humanos, en especial de la libertad religiosa, así como por los obispos católicos.
A finales de 2024, Alessandro Calcagno, asesor de la COMECE, organismo que ostenta la representación oficial de la Iglesia Católica ante la Unión Europea (UE), afirmó durante su intervención en el Desayuno Europeo de Oración que “ha llegado el momento de dar este paso, sin cuestionar la especificidad de las comunidades judía y musulmana, que ya cuentan con coordinadores similares. No se trata de victimismo, sino de igualdad de acceso a las herramientas de protección”.
El Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos en Europa (OIDAC Europe) documentó en un reciente informe 2.211 crímenes de odio anticristianos en Europa en 2024, con 94 ataques incendiarios contra iglesias, casi el doble de los registrados en 2023.
Por su parte, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) publicó recientemente una guía titulada “Comprendiendo los crímenes de odio anticristianos y abordando las necesidades de seguridad en las comunidades cristianas” para abordar la problemática.
El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC), entidad especializada en la materia en España, ha felicitado a la Unión Europea “por incorporar y reconocer explícitamente el término cristianofobia en una resolución del Parlamento Europeo”, lo que contribuye “a visibilizar una forma específica de intolerancia religiosa y a dotar de herramientas para combatirla”.
La presidenta del OLRC, María García, subrayó en un comunicado que “nombrar esta realidad es el primer paso para proteger a las víctimas” y urgió al Gobierno de España “a adoptar la misma terminología en sus comunicaciones oficiales y en sus estadísticas de delitos de odio”.
Para García el reconocimiento de la existencia de cristianofobia por parte del Parlamento Europeo, debería llevar al Ejecutivo español a «dejar de esconderla bajo etiquetas genéricas y que la nombre con claridad, por respeto a las víctimas y por eficacia en la prevención”.
María García ha recordado que “si no se nombra la cristianofobia, se niega a las víctimas cristianas. No es solo una cuestión de palabras: es una cuestión de reconocimiento, de justicia y de políticas públicas basadas en datos”.
Ciudad del Vaticano, sábado 14 febrero (PR/26) — En su mensaje ante la llegada de la Cuaresma, que comenzará el 18 de febrero con el Miércoles de Ceniza, el Papa León XIV compartió tres consejos para recorrer un auténtico camino de conversión hacia la Pascua: cultivar la escucha, un ayuno de “palabras que hieren” y la unión entre los fieles.
Al inicio de su mensaje, difundido este 13 de febrero, el Santo Padre ofrece una clara y sencilla definición de la Cuaresma. Para el Pontífice, este tiempo de conversión es una oportunidad para que la fe “recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”.
Subrayó en este sentido la necesidad de acoger la docilidad del Espíritu Santo ante el don de la Palabra de Dios, para que la Cuaresma se convierta en una ocasión donde se renueve “la decisión de seguir a Cristo”.
Escuchar y acoger al Espíritu Santo
Para lograrlo, propuso en primer lugar “dar espacio a la Palabra”, lo que “nos educa para una escucha más verdadera de la realidad”. De este modo, escuchando al Señor, seremos capaces de “reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta”.
Según precisó el Pontífice, entrar en esta disposición interior de receptividad significa “dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él”, hasta reconocer que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida”.
El ayuno de palabras hirientes
El Papa reflexionó a continuación sobre el ayuno, el que definió como la abstinencia de alimento “insustituible en el camino de la conversión”.
Según indicó el Pontífice, privarse de ciertos alimentos permite discernir y ordenar los apetitos, “para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo”.
“Nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien”, agregó. Además, indicó que debe realizarse con fe y humildad.
Sin embargo, además del ayuno de alimentos, el Santo Padre exhortó a “abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”, en el trabajo, la familia, en las redes sociales o debates políticos.
Esta, dijo, es “una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada”.
“Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad”, invitó.
Un camino compartido
En tercer lugar, el Pontífice puso de relieve la dimensión comunitaria e invitó a realizar un camino compartido en Cuaresma.
“La conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación”, afirmó.
Al término de su mensaje, el Papa León XIV animó a los fieles a vivir una Cuaresma “que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados”.
“Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”, concluyó.
Imagen referencial de cuaresma | Crédito: Kara Gebhardt – Shutterstock
El inicio de la Cuaresma está cada vez más cerca y los católicos debemos prepararnos para vivir intensamente este tiempo de conversión de cara a la Pascua.
Buenos Aires, viernes 13 febrero (PR/26) — La Cuaresma empieza con el Miércoles de Ceniza, que este año es el 18 de febrero, y culmina la tarde del Jueves Santo, 2 de abril, antes de la Misa de la Cena del Señor, celebración que da inicio al Triduo Pascual.
¿Qué es la Cuaresma?
La Cuaresma es “el tiempo litúrgico que marca la Iglesia para prepararnos para la fiesta de la Pascua. Es un tiempo para la renovación de las promesas bautismales en Pascua de Resurrección mediante la oración, la limosna y el ayuno”, define la Conferencia Episcopal Española. Es una oportunidad especial para la vivencia de la caridad en clave de escucha de la Palabra de Dios, la conversión y la reconciliación.
El término “Cuaresma” proviene del latín quadragesima, que significa “cuarenta días” o “cuadragésimo día», en alusión a los 40 días entre el I Domingo de Cuaresma y el inicio del Triduo Pascual (Enciclopedia Católica).
“Conviértete y cree en el Evangelio”
Durante la liturgia del Miércoles de Ceniza, el sacerdote puede pronunciar dos frases al imponer la ceniza en la frente de los fieles: «Conviértete y cree en el Evangelio» o «Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás».
Aunque diferentes en sus palabras, ambas tienen el mismo mensaje: recordarnos que nuestro destino final es el Cielo.
Qué se debe hacer y qué no durante la Cuaresma
1. La Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, precisa que en la catequesis sobre la Cuaresma se debe acentuar la reflexión sobre el pecado y la penitencia.
“Y en cuanto a la catequesis, incúlquese a los fieles, junto con las consecuencias sociales del pecado, la naturaleza propia de la penitencia, que lo detesta en cuanto es ofensa de Dios; no se olvide tampoco la participación de la Iglesia en la acción penitencial y encarézcase la oración por los pecadores” (SC 109).
2. Por otro lado, la Instrucción General del Misal Romano (IGMR) señala que el himno del Gloria no se canta o no se dice en voz alta durante la Cuaresma. Asimismo, recuerda que “en vez del Aleluya, se canta el versículo antes del Evangelio que aparece en el leccionario” (IGMR 53).
“Durante el tiempo de Cuaresma se prohíbe adornar el altar con flores. Se exceptúan, sin embargo, el Domingo Laetare (IV de Cuaresma), las solemnidades y las fiestas”, se precisa en IGMR (305).
Asimismo, recuerda que el color de las vestiduras sagradas para este tiempo es el morado y que el rosado puede usarse el Domingo de Laetare (IGMR 346).
3. El Código de Derecho Canónico (CIC 1251-1252) precisa que en el Miércoles de Ceniza los fieles deben hacerayuno y abstinencia. El ayuno obliga a los mayores de edad hasta los 59 años, mientras que la abstinencia de carne, que debe practicarse todos los viernes del calendario salvo solemnidades, es obligatoria a partir de los 14 años.
4. Es tradición que en Cuaresma se fomente el rezo del Vía Crucis, que consta de 14 estaciones en las que se recuerda la pasión y muerte del Señor. En ciertas oportunidades se añade una decimoquinta estación, dedicada a la Resurrección de Cristo.