Por Rober y Lety
Sus tejados de pizarra, sus mezquitas, las calles empedradas que suben y bajan y esa mezcla de historia, misterio y encanto balcánico la hacen única: ¿Quieres saber qué ver y hacer en Gjirokastra?
En este artículo te hablamos de este destino del sur de Albania, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una de las ciudades otomanas mejor conservadas de los Balcanes..
Nosotros llegamos tras visitar la zona de Përmet y las termas de Llixhat e Bënjës, y, desde aquí, salimos rumbo a Berat, otra ciudad albanesa encantadora. Hay tours que solo dedican unas horas a Gjirokastra, pero si vas por libre, lo más recomendable es alojarte al menos una noche aquí.
Pero antes saber que:
- Costa y playas: La Riviera Albanesa (Dhermi, Gjipe) es famosa por sus aguas cristalinas y calas escondidas, rivalizando con destinos más caros.
- Montañas y naturaleza: Los Alpes Albaneses son ideales para senderismo (ruta Theth-Valbone), con paisajes espectaculares y el lago Komani para explorar en barco.
- Ciudades históricas (Patrimonio UNESCO): Berat y Gjirokastër, con sus casas otomanas y fortalezas, son visitas obligadas.
- Capital vibrante: Tirana ofrece una mezcla de arquitectura comunista y otomana, museos (Bunk’ART) y arte.
- Cultura y gente: Hospitalidad local, herencia diversa (griega, romana, otomana, comunista) y una comida deliciosa a buen precio.
- Destinos únicos: Las termas naturales de Benja en Përmet son perfectas para la relajación.
- Asequibilidad: Es significativamente más barato que otros lugares de Europa, especialmente fuera de la costa.
- Autenticidad: Todavía se siente como un destino por descubrir, lejos de las multitudes.
- Seguridad: Considerado un país muy seguro con gente hospitalaria.
- Diversidad: Ofrece playas, montañas, historia y cultura en un solo lugar.
Imprescindibles que ver y hacer en Gjirokastra
Gjirokastër (o Gjirokastra, según lo veas escrito) fue fundada en tiempos bizantinos, aunque su verdadero esplendor llegó con los otomanos, que la convirtieron en una ciudad de mercaderes y casas nobles. Su arquitectura tradicional, que se observa en las típicas casas de piedra con tejados de losas grises y torres defensivas que aparecen como setas en todo el casco histórico, le valió el apodo de la ciudad de piedra.
Durante el siglo XX, Gjirokastër fue también escenario de algunos de los capítulos más intensos de la historia albanesa. Aquí nació Enver Hoxha, el dictador comunista que aisló al país durante casi medio siglo, y también Ismail Kadare, el escritor más famoso de Albania. Entre los dos, simbolizan las dos caras de Gjirokastër: una marcada por la represión, la otra por la imaginación y la literatura.
Ahora sí, ¿listo para descubrir todo lo que visitar en Gjirokastra? Para empezar, puedes apuntarte a un free tour en español que te lleva a conocer lo principal de la ciudad en un par de horas.
¿Dónde alojarse en Gjirokastra? Nosotros nos quedamos en Alsara Guesthouse, en pleno corazón de la ciudad y con una de las mejores terrazas panorámicas. Otro hotel con una terraza espectacular es el Hotel Kodra, un poquito más caro, eso sí.

1. Castillo de Gjirokastër
En lo alto de la colina, vigilando la ciudad como un guardián de piedra, se alza el Castillo de Gjirokastër, el auténtico corazón de la ciudad. Es imponente, no solo por su tamaño —dicen que es uno de los más grandes de los Balcanes—, sino por las vistas que ofrece: tejados de pizarra que parecen escamas de dragón, el valle del Drino extendiéndose a lo lejos y un aire antiguo que lo envuelve todo.
La subidita tiene miga, pero la recompensa merece el esfuerzo. Dentro del castillo encontrarás cañones, torres, salas y pasillos en penumbras, ruinas, un museo militar y hasta un avión norteamericano que aterrizó (o cayó intentando espiar a Hoxa, según a quién preguntes) en los años 50.
Entrar cuesta 400 LEK (unos 4€ al cambio). ¿Merece la pena ir? Sin duda: es uno de los castillos más espectaculares de la región y hay zonas que bien podrían haber sido localización de Juego de Tronos (aupa Cersei).

2. Túnel de la Guerra Fría
Bajo el castillo se esconde una red de túneles secretos construidos durante la paranoia comunista de Hoxha. Las visitas guiadas en inglés se realizan cada hora en punto (200 LEK), duran unos 20-30 minutos y te permitirán regresar a la época en que Albania temía una invasión de cualquiera, literalmente. Pasillos estrechos, salas de mando, generadores y la sensación constante de estar dentro de una historia de espionaje.
Si te mola el rollo, hay otro túnel que te gustará: Nostalgia túnel. Este no es un túnel militar, sino una especie de cápsula del tiempo dedicada a la vida cotidiana durante la época comunista de Enver Hoxha. Hay objetos originales de la época, muebles, electrodomésticos, juguetes, uniformes, carteles de propaganda… Entrar solo cuesta 100 LEK (1€).

3. El Bazar Antiguo
Si eres de los que disfrutan paseando entre mercadillos y tiendas de artesanías, Gjirokastra te va a hacer muy feliz. Hay toda una zona del casco histórico repleta de tiendas, cafés, restaurantes con terrazas y una buena legión de gatos y perros callejeros. De hecho, la foto más famosa de Gjirokastra, aquella con el cruce de calles y una casa tradicional en medio, es precisamente aquí.
No te vayas sin curiosear las tiendas de alfombras, cobre y madera, ni sin probar un byrek recién hecho. ¿Prefieres un café bien hecho? Nosotros tomamos uno de los mejores del viaje en el Komiteti Bar. Por la noche también hay ambientazo: cuando estuvimos, había un grupo de hippies que montaron espectáculos de tragafuegos y malabares.

4. Mezquita del Bazar
Justo en el corazón del bazar se alza esta mezquita del siglo XVIII, una de las pocas que sobrevivieron a la represión religiosa del comunismo. Aunque sencilla, tiene un encanto especial: su minarete destaca entre los tejados grises como un recordatorio del pasado otomano. Y lo bueno es que se permiten las visitas al interior, aunque no seas musulmán. Eso sí, evita las horas de rezo y mantén siempre el respeto.
Nosotros la tuvimos muy a mano: nuestro alojamiento estaba justo al lado y, para rematar, tenía un rooftop con unas vistas espectaculares tanto de la mezquita como de todo Gjirokastër. Sube al atardecer y disfruta del momento: el sol tiñe las piedras de dorado, el valle se apaga poco a poco y el canto del muecín se mezcla con el murmullo del bazar.

5. Obelisco de Gjirokastër
A pocos minutos del bazar, subiendo por unos escalones medio escondidos entre casas particulares (sí, en Gjirokastra vas a hacer bastante ejercicio), se llega al obelisco, todo un icono de la ciudad. Fue construido en memoria de la primera escuela albanesa que abrió sus puertas en Gjirokastër en 1908, durante los últimos años del dominio otomano, cuando enseñar el idioma albanés era casi un acto de rebeldía.
El obelisco, llamado Mëmëdheu ABC (“Patria ABC”), simboliza precisamente eso: la importancia de la educación y del despertar nacional que llevó a Albania hacia su independencia. Es un homenaje a los maestros y estudiantes que, con libros en lugar de armas, defendieron su lengua y su identidad. Más allá de su valor histórico, el lugar regala unas vistas espectaculares: desde aquí se ve toda la ciudad, el castillo y el valle.

6. Casas otomanas de Gjirokaster
Si hay algo que define la silueta de Gjirokastër son sus casas otomanas, esas construcciones de piedra con tejados de losas grises tan características. Entre todas, destacan dos joyas que no hay que perderse: la Zekate House y la Skenduli House.
✓ Skenduli House
La Skenduli House no es solo otra casa otomana bonita; es un recordatorio de que, en su época, los Skënduli eran una de las familias más ricas del sur de Albania. Por fuera mantiene el aspecto sólido y defensivo típico de Gjirokastër, con muros de piedra y tejados de losa, pero la verdadera magia está dentro: recorrer los pasillos, entrar en las habitaciones y descubrir los escondites secretos para proteger objetos de valor te hace sentir como si viajaras en el tiempo.
Lo mejor es que, en muchos casos, el guía es un descendiente de la familia, que combina historia, anécdotas y humor para que cada rincón cobre vida. Precio: 300 LEK.
✓ Zekate House
Por fuera parece casi una fortaleza, ubicada en uno de los puntos más altos de la ciudad, con torres y ventanas estratégicamente colocadas para defenderse. Pero en cuanto cruzas la puerta, te esperan techos decorados con tallas de madera, paredes llenas de frescos que conservan aún su color original y alfombras, sofás bajos y ventanales panorámicos que te hacen sentir que has viajado al siglo XIX. En la planta superior, el salón principal —el oda— es el espacio más impresionante: amplio, luminoso y con vistas que dominan todo el valle del Drino.
Curiosidad: esta casa cuenta con un bar (y sí, también ofrece vistazas). Precio: 300 LEK.


7. Museo etnográfico (casa de Enver Hoxha)
La casa natal de Enver Hoxha hoy en día acoge el Museo Etnográfico de Gjirokastër y, aunque es imposible no sentir un pequeño cosquilleo de curiosidad morbosa, la visita ofrece mucho más. Tras su reconstrucción (se incendió a mediados del siglo XX), se decidió dedicar este espacio a la cultura local, así que no esperes objetos relacionados con el dictador.
En realidad, es una casa-museo que muestra cómo era una típica casa tradicional de Gjirokastra del siglo XIX. Además de su arquitectura, la decoración interior, los objetos, trajes típicos, y los utensilios de cocina, te darán una idea clara de un típico hogar otomano de la época. Precio: 500 LEK.
Muy cerca de aquí hay otras dos casas bastante populares y curiosas. En primer lugar, está la casa del escritor Ismail Kadare, el más famoso de Albania, autor de «Crónica de piedra», novela inspirada en su infancia aquí. La casa se restauró con mimo y ofrece una mirada poética a la vida tradicional gjirokastrita, con un toque más cálido y literario. Y la otra que llama poderosamente la atención por sus fachadas amarillas chillonas es la Fico House, aunque creemos que es privada y no se puede entrar.


8. Museo-Memorial Musine Kokalari
Donde sí se conservan objetos personales de una figura importante para entender la historia moderna de Albania es en la Casa-Memorial Musine Kokalari. Este pequeño museo rinde homenaje a Musine Kokalari, considerada la pionera de la literatura albanesa y símbolo de resistencia intelectual, feminismo y lucha por la libertad durante el régimen comunista.
En su interior encontrarás enseres personales, fotografías, manuscritos y documentos que permiten asomarse al contexto sociopolítico de la Albania de mediados del siglo XX.. Suele quedar fuera de las típicas rutas turísticas, pero puede ser una oportunidad perfecta para conocer otro aspecto de la cultura nacional a través de esta figura literaria poco reconocida fuera de Albania.
9. Parque Arqueológico de Antigonea
Ahora remontémonos en el tiempo… ¡ni más ni menos que 2.300 años! A unos 14 km de Gjirokastra se encuentran los restos de Antigonea, una antigua ciudad fortificada griega fundada por Pirro de Epiro en el siglo III a. C., que decidió bautizarla con el nombre de una de sus esposas, Antígona (no confundir con Antiguonia, la antítesis de Moderdonia).
Hoy en día, en la extensión del parque arqueológico se han excavado varias ruinas interesantes como muros defensivos, viviendas, restos de calles, una basílica paleocristiana y varios mosaicos que han sobrevivido al tiempo. No es una visita masificada y se llega en unos 20 minutos, así que nos parece algo a tener en cuenta si estás viajando por libre en Albania con coche de alquiler y te apetece hacer una inmersión en la historia, antes o después de tu paso por Gjirokastra.

10. Ali Pasha Bridge
¿Te apetece una caminata por los alrededores? Te proponemos llegar hasta el Puente Ali Pasha… Se trata de un tramo en ruinas de lo que fue el viejo acueducto construido por Ali Pasha a comienzos del siglo XIX para llevar agua hasta la fortaleza. Desde el centro se tarda unos 30–40 minutos a pie.
La ruta empieza cerca del bazar y enseguida te saca del bullicio para meterte en una zona más rural, con cuestas moderadas y algún tramo pedregoso, pero perfectamente asumible si vas con calzado cómodo. Eso sí, si aprieta el calor, mejor hacerlo temprano o al final de la tarde. No es el típico “imprescindible” de Gjirokastra, pero nos parece interesante si tienes un par de horas que rellenar y te gusta la aventurilla. ¿Hay cuestas? Sí. ¿Compensa? También.

Excursiones desde Gjirokastra
Gjirokastër no solo merece ser explorada a fondo, sino que también es un punto de partida perfecto para aventuras fuera de la ciudad… vaVamos recomendarte un par, que merecen la pena:
- Termas de Bënjë (Banjat e Benjës), a unos 75 km, en el valle del río Lengarica, están las termas naturales más fotogénicas de Albania. Entre montañas y un puente otomano de piedra, el agua caliente brota creando piscinas naturales donde darse un baño relajante.
- El Blue Eye (Syri i Kaltër), a menos de una hora en coche, este manantial de aguas turquesas es una de las maravillas naturales del país. Su nombre viene de la forma y el color del ojo que forma el agua al surgir desde más de 50 metros de profundidad.

Dónde comer en Gjirokastra
En Gjirokastra, como en el resto del país, se come de maravilla. Pero aquí hay un plato típico que tienes que probar sin falta (solo lo encuentras en esta ciudad). Hablamos del qifq, unas bolitas de arroz con hierbas y huevo, típicas del sur. No son muy conocidas fuera de Albania, pero si te las encuentras en un mercado o taberna local, ¡no dudes en probarlas!
Nosotros comimos en el Bar Restaurant Kujtimi, donde probamos un plato de entrantes mixtos (solo había una albóndiga de carne, lo demás era vegetariano, ¡yas!) y chuletillas de cordero. Aunque las reviews no son extremadamente buenas y la comida tampoco fue excepcional, disfrutamos mucho de su tranquila terracita.
Teníamos apuntados estos otros restaurantes, pero o estaban llenos o cerrados: Vojsava Restaurant, Rumors Restaurant Lounge y Taverna tradicionale Kardhashi. Ya sabes, si pasas por alguno a la hora de comer y hay sitio, no lo dudes.

Mapa con lo mejor de Gjirokastra
A continuación te dejamos un mapa con la ubicación de los lugares imprescindibles que visitar en Gjirokastra, para que lo tengas mucho más sencillo a la hora de planificar tu viaje:
Así que ya sabes: si buscas una Albania auténtica, con historia, cultura y ese toque nostálgico que te hace sentir viajero de verdad, Gjirokastër te espera con los brazos abiertos… y de paso te reta con sus cuestas infernales. ¿Ya la habéis visitado? Contadnos qué os pareció o si sobrevivisteis al empedrado sin resbalar (yo no). ¿Conoces más cosas que ver y hacer en Gjirokastra?
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Fuente: IA / Blog Mochileando por el mundo






