Buenos Aires, sábado 20 diciembre (PR/25) En medio de un contexto global marcado por décadas de secularización y descenso en la práctica religiosa, diversos estudios e informes recientes señalan una tendencia alentadora: los jóvenes —especialmente pertenecientes a las generaciones Millennials y Gen Z— están retomando su participación activa en la vida de la Iglesia y en los servicios religiosos.

Según datos publicados por el grupo de investigación religioso Barna Group, por primera vez en años los jóvenes adultos asisten a la iglesia con más frecuencia que las generaciones mayores. En promedio, los integrantes de la generación Z (nacidos desde mediados de la década de 1990) participan de servicios dominicales cerca de 1,9 veces al mes, superando a los Boomers y a las generaciones anteriores, cuyos niveles de asistencia han disminuido en las últimas décadas. Catholic Review+1

Este incremento también se refleja en la disposición de los jóvenes a integrarse a las comunidades eclesiales de forma más comprometida. Un informe reciente sobre católicos de entre 18 y 29 años destaca que son “los más comprometidos” con prácticas religiosas como la participación en Misa, la confesión, la adoración eucarística y la vida parroquial más allá del domingo. America Magazine

Impulso global desde Europa

La tendencia no se limita a Estados Unidos. En varios países europeos se registran indicios de revitalización entre los jóvenes. Por ejemplo, estudios en el Reino Unido muestran que la asistencia a servicios cristianos entre jóvenes de 18 a 24 años se ha cuadruplicado desde 2018, y en Francia se observa un notable aumento en el número de jóvenes que se preparan para el bautismo. Juventud Europea+1

Motivaciones detrás del retorno

Especialistas en pastoral juvenil atribuyen este giro a varios factores, entre ellos:

  • Búsqueda de sentido y comunidad: muchos jóvenes manifiestan una inquietud espiritual en un mundo percibido como incierto o fragmentado.

  • Enfoques pastorales renovados: parroquias y movimientos que adoptan métodos relacionales y cercanos logran conectar más profundamente con las generaciones jóvenes.

  • Eventos eclesiales globales: encuentros como la Jornada Mundial de la Juventud generan experiencias de fe intensas que fortalecen el sentido de pertenencia. Encyclopedia Britannica

A pesar de estas señales positivas, expertos advierten que el aumento de la asistencia no necesariamente se traduce de inmediato en fe profunda o compromiso duradero. El desafío de las comunidades cristianas radica ahora en acompañar a estos jóvenes en un crecimiento espiritual sostenido, más allá de la simple presencia dominical. ZENIT – Espanol

Un fenómeno complejo y prometedor

Si bien no todos los países muestran esta tendencia y persisten importantes retos en regiones donde la secularización sigue siendo fuerte, los datos más recientes sugieren que la participación de los jóvenes en la Iglesia está experimentando un cambio significativo —y en algunas áreas, un verdadero renacimiento espiritual— que podría marcar una nueva etapa en la vida religiosa global.

El panorama en Argentina

 

En Argentina, la relación de la juventud con la fe presenta matices complejos.

Estudios recientes muestran que un alto porcentaje de jóvenes mantiene creencias trascendentes: muchos consideran a Dios como una figura central frente a momentos de dificultad, y conservan una percepción positiva sobre figuras religiosas tradicionales.

A diferencia de una simple adhesión institucional, este fenómeno se expresa también en formas diversas de espiritualidad personal y en prácticas comunitarias que van más allá de la asistencia dominical.

La transmisión familiar continúa siendo un factor importante en la formación religiosa de los jóvenes argentinos, y aproximadamente la mitad de ellos reconoce acudir a Dios en momentos vitales o de sufrimiento. Además, entre sus creencias destacan no solo elementos doctrinales clásicos, sino también una gama de expresiones espirituales que reflejan la pluralidad cultural del país.

Al mismo tiempo, la escena religiosa juvenil en Argentina no es homogénea: mientras algunos grupos experimentan una reactivación de participación en actividades eclesiales y comunitarias, otros jóvenes optan por formas más individuales de espiritualidad o participan en movimientos de fe alternativos, como comunidades de base, encuentros juveniles creativos o grupos de discusión religiosa que combinan fe y compromiso social.

Un desafío y una oportunidad

Los expertos señalan que, aunque la sociedad contemporánea vive un proceso de cambios sustanciales en cuanto a religiosidad —incluyendo el aumento de jóvenes que se declaran sin afiliación religiosa formal en algunos países—, también se observa una búsqueda espiritual genuina entre las nuevas generaciones.

Esta búsqueda no siempre se traduce inmediatamente en prácticas tradicionales, pero sí en un deseo de significado, pertenencia y respuesta a las grandes preguntas de la existencia.

Para la Iglesia, este momento representa tanto un desafío como una oportunidad: el desafío de adaptar el lenguaje y las formas de acompañamiento a realidades culturales nuevas, y la oportunidad de renovar su papel como espacio de encuentro, diálogo y crecimiento espiritual para millones de jóvenes en todo el mundo y en Argentina.

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