Plegaria, arte y emoción: Ave María es mucho más que una canción. Desde Franz Schubert hasta versiones modernas y corales, esta obra se convirtió en un símbolo de devoción, y celebración sonora que trasciende idiomas, épocas y tradiciones.

Buenos Aires, martes 23 diciembre (PR/25) — Un nombre que nace de la oración. El título Ave María proviene de la tradicional oración católica dedicada a la Virgen María, cuyo inicio en latín significa “Dios te salve, María”.

A lo largo de los siglos, este texto fue musicalizado por numerosos compositores, dando origen a múltiples versiones que hoy conviven bajo un mismo nombre, aunque con melodías y estilos muy diferentes.

La versión más difundida: Franz Schubert

La Ave María más conocida en el mundo es la compuesta por el músico austríaco Franz Schubert en 1825.

Sin embargo, su origen tiene una particularidad: la obra no fue concebida inicialmente como una pieza litúrgica. Schubert escribió la melodía como parte de un ciclo de canciones inspirado en La dama del lago, un poema del escritor Walter Scott.

La pieza llevaba originalmente el nombre El tercer canto de Ellen y estaba escrita en alemán. Con el paso del tiempo, la melodía fue adaptada al texto completo de la oración católica en latín, convirtiéndose en la versión que hoy se interpreta en iglesias, conciertos y ceremonias en todo el mundo.

Otras “Ave María” célebres

Además de la versión de Schubert, existen otras composiciones muy populares:

  • Charles Gounod: creó una Ave María superponiendo una nueva melodía sobre un preludio de Johann Sebastian Bach, logrando una obra delicada y profundamente expresiva.

  • Vladimir Vavilov (atribuida a Caccini): una versión moderna, escrita en el siglo XX, que durante años fue erróneamente atribuida a un compositor del Renacimiento y se popularizó en grabaciones corales y solistas.

  • Anton Bruckner y Franz Biebl: aportaron versiones corales que hoy forman parte del repertorio sacro contemporáneo.

Estas múltiples composiciones muestran que Ave María no es una sola canción, sino un conjunto de obras unidas por un mismo texto espiritual.

La letra y los idiomas

La letra más reconocida es la oración tradicional en latín, que invoca a María como intercesora y figura de consuelo. No obstante, la obra se canta también en español, italiano, inglés, francés, portugués y otros idiomas, según el contexto cultural o litúrgico.

La versión original de Schubert utilizaba un texto poético en alemán, aunque hoy casi siempre se interpreta con la oración mariana o con adaptaciones inspiradas en ella.

El poder de Ave María reside en la combinación de varios elementos:

  • Una melodía suave y envolvente, que transmite calma y recogimiento.

  • Un mensaje espiritual que evoca protección, esperanza y consuelo.

  • Su presencia constante en momentos clave de la vida, como bodas, bautismos, funerales y celebraciones religiosas.

  • Su capacidad de adaptarse a diferentes formatos, desde grandes orquestas y coros hasta versiones íntimas para voz y piano.

Esta versatilidad hizo que la obra trascendiera lo estrictamente religioso y se convirtiera en una experiencia emocional universal.

Un canto que viaja por el tiempo

A lo largo del siglo XX y XXI, Ave María fue interpretada por grandes voces de la música lírica y por artistas de distintos géneros. También tuvo un lugar destacado en el cine, conciertos navideños y producciones corales, reforzando su presencia en la cultura popular y su alcance intergeneracional.

Más que una canción, Ave María es un puente entre la fe, el arte y la emoción humana. Desde su origen como plegaria hasta sus múltiples versiones musicales, sigue conmoviendo porque habla de lo esencial: la búsqueda de paz, consuelo y trascendencia a través de la música.

Ave María – Letra tradicional 

Latín:
Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus,
et benedictus fructus ventris tui, Iesus.

Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Traducción al español

Dios te salve, María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.

Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Fuente: Primicias Rurales/Matilde Fierro /IA