La música sacra eleva el espíritu: también fortalece el cerebro y aligera el alma. Ciencia y arte se entremezclan en la voz del reconocido compositor Hugo Fernández Languasco.   Estudios recientes en neurociencia confirman que cantar, interpretar y escuchar música estimula funciones cognitivas, emocionales y sociales. 

Buenos Aires / Ponferrada (España), martes 23 diciembre (PR/25) — El reconocido compositor y organista argentino Hugo Fernández Languasco aportó una mirada artística, histórica y espiritual sobre el poder de la música como experiencia transformadora a nuestro portal.

Fue a partir de una nota publicada por Primicias Rurales sobre los beneficios de la música sacra en el cerebro, basada en investigaciones de la neurocientífica católica Kathlyn Gan, radicada en Toronto (Canadá).

“En la percepción está la belleza, porque la belleza consiste en la perfección”, afirma el músico, sintetizando una concepción que atraviesa siglos de pensamiento estético y que hoy encuentra respaldo en la ciencia.

Belleza, sonido y armonía: una ley universal

Para Hugo Fernández Languasco, la música no es una expresión arbitraria, sino una manifestación de un orden profundo. “Miguel Ángel Buonarroti decía que en la perfección está la belleza, porque la belleza consiste en la perfección”, recuerda, apelando a una definición que, a su entender, sigue plenamente vigente.

En esa misma línea, cita una antigua enseñanza romana: “Los antiguos romanos tenían un proverbio que decía que el bien no hace ruido y el ruido no hace bien”. Para el compositor, esta idea resume uno de los primeros aprendizajes de todo músico: “Nada más llegar al conservatorio, lo primero que nos enseñan es a distinguir el sonido del ruido. Ahí ya entran razones físicas”.

Esa distinción no es menor. Según Fernández Languasco, “el oído humano tiene una tendencia natural hacia lo armónico, hacia lo perfecto”. Por eso, afirma, “nadie queda ajeno a la armonía del cosmos”, una armonía universal que el ser humano percibe incluso sin formación musical.

Lo que hoy confirma la neurociencia

 

Las reflexiones del compositor dialogan con los estudios de la neurocientífica católica Kathlyn Gan, quien sostiene que la música activa múltiples áreas del cerebro al mismo tiempo, mejora la memoria, regula las emociones y favorece la socialización, especialmente cuando se practica de forma grupal.

“La música no solo estimula el cerebro de formas especiales, sino que también fomenta conexiones sociales saludables cuando se interpreta en grupo”, señaló Gan, quien además se desempeña como músico litúrgico en la Arquidiócesis de Toronto. Según sus investigaciones, la música sacra podría producir efectos aún más beneficiosos, al integrar sonido, sentido y espiritualidad.

Música selecta y responsabilidad artística

Sin buscar polémicas, Fernández Languasco marca : “Cuando hablo de música seria, hablo de una música que respeta la armonía, el sonido y la forma”, explica.

En ese sentido, advierte que “querer contradecir estas reglas confundiendo ruido con sonido para impresionar al oyente es ir contra leyes naturales que el oído humano reconoce”.

Para el compositor, el impacto profundo de la música no se logra a través del estruendo, sino de la coherencia interna y la belleza formal.

El trabajo invisible del compositor

Mientras la ciencia analiza los efectos de la música en el cerebro del oyente, Fernández Languasco subraya el intenso trabajo intelectual que hay detrás de cada obra.

El compositor tiene que navegar por las complicadas aguas de la armonía, del contrapunto y de la orquestación. Es un terreno matemático y algebraico muy intrincado”, añade

Sin embargo, aclara que el público no necesita comprender ese proceso técnico para disfrutar la música: “No hace falta que el oyente entienda nada. A mí me basta con que la música le haya gustado”.

La recompensa llega al final del camino: “El aplauso es la compensación más bonita que puede tener un compositor. Es la señal de que se ha llegado al alma del oyente”.

La frase musical y el oficio

Como docente y musicólogo, Fernández Languasco insiste en que la música tiene una lógica propia. “La frase musical tiene su propio comportamiento; no es una suma mecánica de compases”, consigna.

Cita como ejemplo a Beethoven, a quien considera un modelo insuperable: “En Beethoven se ve con claridad el concepto de frase musical: cesura, semifrase, período y desarrollo”. A partir de un elemento mínimo, analiza, “se puede construir una obra genial si se lo trabaja con inteligencia”.

Guastavino y el susurro del corazón

 

Entre sus grandes referentes aparece el maestro Carlos Guastavino, de quien recuerda una enseñanza central: “A los que se van a dedicar a componer, el corazón les susurra continuamente conceptos de melodía. Escuchen ese susurro”.

El método era simple y profundo a la vez: “Cuando la melodía está clara, se apoya sobre la armonía, se le pone un ritmo y ya está la obra”. Y una advertencia que Fernández Languasco repite a sus alumnos: “Nunca hay que olvidar la armonía; está por encima de todo”.

Música sacra: texto, sentido y emoción

 

En la música sacra, el desafío es aún mayor. “El trabajo del compositor va unido a lo que dice el texto. La genialidad está en entenderlo y comunicárselo al oyente con música”, agrega.

Por eso cita a Johann Sebastian Bach como referencia ineludible: “Bach utilizaba el órgano, el coro y los instrumentos como estímulo espiritual para los fieles que asistían a la liturgia”.

Lo que la música despierta en el alma

Fernández Languasco retoma una idea central del romanticismo alemán: la música no describe, expresa. “Beethoven decía que no pretendía describir la naturaleza, sino expresar lo que el alma siente ante ella”, recuerda.

Eso es lo que el oyente capta, aunque no sepa por qué. Es lo que recibe el alma”, afirma.

Por eso sostiene que “la música sacra ejerce en el alma una acción profundamente positiva”, aunque aclara que “la música profana, cuando es selecta y está bien escrita, también puede producir sentimientos muy positivos”.

Conciertos espirituales y experiencia interior

El compositor recuerda que esta concepción tiene antecedentes históricos claros. “En Francia, en los siglos XVIII y XIX, se realizaban conciertos espirituales en Cuaresma o Navidad para que el público saliera meditando”.

“La música, unida al texto, preparaba el ánimo interior para vivir la festividad”, añade, señalando que experiencias similares se desarrollaron también en España.

Ciencia, fe y belleza

Mientras la neurociencia confirma que la música fortalece el cerebro y mejora la calidad de vida, el pensamiento de los grandes compositores recupera plena vigencia. La música —especialmente la sacra— no solo se escucha: se experimenta, se medita y se vive.

Y como sintetiza Hugo Fernández Languasco, en la frase inicial que condensa arte, fe y ciencia:
“En la percepción está la belleza, porque la belleza consiste en la perfección”.

Una vida dedicada a la música

 

Nacido en Paraná, Entre Ríos, en 1944, Hugo Fernández Languasco es compositor y organista. Actualmente se desempeña como organista de la Basílica de Nuestra Señora de la Encina, en Ponferrada, León, España, donde reside desde hace más de 46 años.

Formado en el Conservatorio Palermo y discípulo de maestros como Elías Saralegui y Reynaldo Zemba, estrenó en 1982 su Missa Solemnis junto a la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos. Su obra integra música sacra, nacionalismo musical y folclore argentino, con títulos como Compartimos tu pan, Evocaciones Líricas y el Concierto Andino.

Reconocido en España, Portugal y el Reino Unido, continúa siendo una figura central de la música clásica argentina en Europa.

Algunas de sus obras son: 

Sonata – Para Piano – en Do sostenido Menor: «A JUAN JOSE REZZUTO, músico de gran solvencia y amigo.
HERNANDINA
PARTITURAS . Hernandina – Para Voz y Piano   Hernandina – Adaptación para Coro Mixto a 4 voces y Piano
ESTAMPAS
Es el resultado de una profunda revisión y reelaboración de un precedente, en formato similar, de nueve piezas breves para piano solo.
GAUCHESCA
Allegro de concierto, para piano. Aprovecha material anterior propio. Sin embargo, la obra tiene su característica propia.
MALAMBO
 La expresión musical por antonomasia del alma Pampeana. Partitura integral de ambos pianistas. Particellas de pianista I y pianista II –
Dúos
«SUITE BREVE» (para flauta y piano) sobre el «Triste nº 4» de Julián Aguirre.
Al pianista Iván Rolón, y a sus méritos como investigador y estudioso.- (El Autor)
«DIVERTIMENTO» (para Violín y piano).

Cuartetos para Cuerda.

Introducción
El Cuarteto Nº 1 «CRIOLLO» está inspirado en el «Triste» Nº 5 de Julián Aguirre. El tema está citado literalmente como presentación, y resulta recurrente en los cuatro tiempos: un «andante» en forma sonata con dos temas y desarrollo, una chispeante fuga, un «Largo-Andante» de clara referencia pampeana y un “Presto”, con aires de «malambo».

Partitura:

Primicias Rurales / IA/ Por Matilde Fierro

Investigación: Rosario Perriere