El freno al aumento del 50% de la tasa vial en 9 de Julio no fue un gesto de prudencia: fue una corrección política forzada a un Ejecutivo bonaerense que pretendió ajustar sin dar explicaciones. En un distrito inundado, con caminos destruidos y productores en emergencia, el intento de cargar un nuevo golpe al bolsillo rural rozó la irresponsabilidad.
Buenos Aires, domingo 28 de diciembre (PR/25) .- El oficialismo no pudo justificar ni el monto ni el destino de la suba. No presentó plan de trabajo, no rindió cuentas y no explicó por qué, con servicios deficientes, necesitaba recaudar mucho más. El resultado fue previsible: perdió el control del debate y terminó votando una propuesta que no era la suya.
La sesión dejó un mensaje incómodo pero necesario: ya no hay margen para tasas a ciegas. La excepción para campos en emergencia llegó tarde y por presión externa, no por convicción política. Y el reclamo por transparencia ya no es sectorial: es institucional.

Si el Ejecutivo insiste en financiar desorden y gasto político con tasas disfrazadas de contraprestación, el conflicto está garantizado. El límite fue claro. La paciencia, no tanto.
Primicias Rurales – Ing. Agr. Pedro Lobos
Fuente: La Nación













