Buenos Aires, 31 diciembre (Especial para NA, por Arturo
Navarro*) — Es muy difícil para un país cambiar las políticas,
cuando la gran mayoría de su dirigencia está aferrada a ideas y
formas anticuadas del siglo XX y pretenden ser líderes en el siglo
XXI, donde la educación, la innovación y las nuevas tecnologías
son fundamentales para poder hacer los grandes cambios que
demandan los tiempos modernos en un mundo globalizado.
Se trata de generar más y nuevos puestos de trabajo para
aumentar la producciones en cantidad y calidad a fin de exportar
al mundo.
Van a cambiar las formas de trabajar y cómo defender
gremialmente a los trabajadores será uno de los mayores desafíos
de este siglo.
Un dato importantes es asumir que todavía no se conocen los
trabajos que van a realizar el 50% de los estudiantes que inician
hoy sus estudios.
Por lo tanto no se puede permitir que la mayoría de políticos y
sindicalistas quieran seguir con una educación mediocre sin
mediciones y sindicalizada.
Hoy 8 millones de trabajadores en blanco tienen que mantener 20
millones de argentinos que cobran todos los fines de mes un cheque
del estado, situación que hace intolerable la presión fiscal
actual.
El sector privado no puede soportar más esta situación
compitiendo con un 40% de la economía que trabaja negro y compite
deslealmente.
En el actual contexto no hay ninguna posibilidad de
que el empresario – especialmente las Pymes- pueda mejorar su
competitividad si no se elimina la competencia desleal, baja la
presión fiscal y los costos logísticos, combustibles y fletes sean
similares a los valores internacionales.
El primer año de gestión del presidente Mauricio Macri cumplió
con muchas sus propuestas que hace a modernizar el país e
integrarnos al mundo.
Muchas otras todavía no las pudo cumplir. Varias de dichas
propuestas fueron acompañadas por diferentes protagonistas al no
tener mayoría parlamentarias.
Todo se va a complicar si no hay un gran cambio en todas las
dirigencias y el Gobierno no convoca a un gran acuerdo nacional
sobre seis u ocho políticas de Estado que son urgentes definir
para darle previsibilidad a la inversión para poner al país en
condiciones de competir con el mundo.
La lucha formal contra la inflación bimonetizando la economía ,
una reforma impositiva moderna, cambios en las relaciones
laborales, el diseño de una logística moderna y competitiva acorde
al crecimiento de la demanda, un compromiso integral y formal por
la educación pública y un desarrollo planificado a largo plazo
respaldado por la innovación y las nuevas tecnologías para
producir y transformar para el mundo, serían algunas de las
políticas a consensuar como políticas de estado al largo plazo
que superen los cambios de gobiernos.
El sector agropecuario y agroindustrial y sus dirigentes están
incluidos en el mismo diagnóstico realizado más arriba. El agro es
un sector mas de nuestro país por lo tanto debe ser tratado en
iguales condiciones que los otros sectores.
Se terminó –en partes con las eliminaciones de algunas de las
retenciones- con la discriminación de tener un dólar para comprar
y otro para vender, que puso en marcha la economía de todo el
interior en forma urgente con solamente los anuncios.
Hoy ya se están viendo algunos resultados. Por eso se dice que
es el único sector que ha podido crecer este primer año, a pesar
de la falta de competitividad en algunas producciones y en
determinadas zonas del país.
Por eso digo siempre que no "es oro todo lo que brilla" porque
hay muchos sectores y regiones que los números no le cierran y se
va complicar el panorama al momento de la comercialización, si se
deprecia el dólar como estrategia anti inflacionaria, para colocar
competitivamente nuestros productos en el exterior.
A pesar de lo realizado en 2016, la agenda parlamentaria del
agroindustria para el 2017 es muy concreta, completa y compleja si
queremos que el agroindustrial dé el salto productivo para ser el
motor del crecimiento y desarrollo del país. Hoy sólo pudimos
salir de una parálisis de 10 años.
No podemos conformarnos con 120 millones de toneladas de
producción de granos. El país debería estar en 150 millones si no
se le hubiera confiscado sus recursos por medio de las
retenciones. Consolidar la legislación para incentivar las Buena
Prácticas Agrícolas, una nueva ley de semilla, incentivos para un
mayor uso de fertilizantes, legislar a nivel nacional en el uso de
agroquímicos, se necesitan.
También, una política de Estado para cubrir los riesgos
climáticos previsibles y catastróficos, una política lechera,
política de carnes con un solo estándar sanitario y venta por
cortes y una política de desarrollos, especialmente para las zonas
extra pampeanas, que permitan arraigar al ciudadano donde nació y
trabaja como la mejor política de acción geopolítica motorizada
por el agroindustria es la agenda que nos va a tocar como
sector agroindustrial en 2017 consensuar y proponer.
NA
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