Buenos Aires, 28 enero (Especial para NA, de Gonzalo Hermida y
Martín López*) — Durante las últimas semanas, lluvias acumuladas
sobre gran parte del área agrícola nacional generaron
anegamientos en lotes implantados, provocando pérdidas y afectando
el normal desarrollo de los cultivos en pie.
Además también se relevaron inundaciones en extensas áreas
ganaderas y otros ambientes no destinados a la producción de
granos en nuestro país.
Las regiones más comprometidas se ubican en el sur y el margen
este de Córdoba, el centro y sur de Santa Fe, el norte y oeste de
Buenos Aires y el extremo sur del núcleo productivo de Chaco.
En contraposición, el sudeste de Buenos Aires mantiene una
condición hídrica que varía de escasez a sequía, afectando la
siembra de soja de segunda y generando un lento desarrollo de los
cultivos ya implantados.
Bajo este escenario, la proyección nacional de superficie
destinada al cultivo de soja cayó a 19.200.000 hectáreas,
ubicándose un 4,5 % por debajo de las 20,1 millones de hectáreas
sembradas en la campaña 2015-2016.
Este ajuste se debe a la imposibilidad de concretar los planes
de siembra en zonas afectadas por inundaciones sobre el centro y
noreste de la región agrícola nacional, a los que se suman cuadros
remanentes que no pudieron ser incorporados debido al prolongado
déficit hídrico que afecta al sur de la provincia de Buenos Aires.
Sumado a este recorte de área, se estima que unas 770.000
hectáreas se encuentran en riesgo en la franja central del área
agrícola nacional.
De esta superficie, un 50 % podría perderse por fallas en la
germinación o muerte por anoxia. En relación a los cuadros
implantados que se encuentran en terrenos altos, los mismos
comienzan a transitar estadíos reproductivos en muy buenas
condiciones.
A su vez, los excesos hídricos acumulados sobre el centro y
norte del área agrícola nacional también complicaron el estado de
los lotes sembrados con otros cultivos de verano.
Se estima que 290.000 hectáreas de maíz, 21.000 de sorgo y
19.000 de girasol se encuentran afectadas por la situación
climática actual.
En consecuencia, el área total afectada asciende a 1,1 millón
de hectáreas, de las cuales un 50 % ya estarían perdidas debido a
la gravedad del daño registrado, el cual podría aumentar en
función de la evolución del clima durante los próximos días.
Para el caso del cultivo de maíz, a pesar de ser una especie
que tolera períodos de anegamiento, los lotes recién implantados
podrían sufrir fallas en la emergencia.
Por otro lado, gran parte de los maíces tempranos se encuentran
llenando grano con muy buenos potenciales de rinde en sectores que
no sufrieron excesos hídricos.
En cuanto al cultivo de girasol, la cosecha se encuentra
demorada por los anegamientos ocurridos en el centro del Chaco y
norte de Santa Fe.
El avance nacional alcanzó el 16,6 % de la superficie
apta, con un rendimiento promedio que descendió a 1.900 kilos por
hectárea, luego de registrarse mermas en el potencial de
producción en los últimos lotes recolectados, como consecuencia de
las precipitaciones que afectaron al cultivo.
En el núcleo girasolero del Chaco, no se descarta la
posibilidad de registrar pérdidas de área en lotes que se
encuentran anegados, impactando sobre el rendimiento y la
producción regional.
En paralelo a las inundaciones que afectan a gran parte del
país, se finalizó con la recolección de los últimos lotes de trigo
y cebada en el Sudoeste y Sudeste de Buenos Aires, alcanzando las
15.000.000 de toneladas proyectadas para trigo y 3.000.000 de
toneladas para el cultivo de cebada.
El rendimiento nacional de trigo finalizó en 3.390 kilos por
hectárea, superando al alcanzado en las últimas cinco campañas,
gracias a las buenas productividades que se recolectaron sobre el
sur de Córdoba, centro y sur de Santa Fe, norte y oeste de Buenos
Aires, y centro de Entre Ríos.
(*) Analistas del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la
Bolsa de Cereales de Buenos Aires


















