Buenos Aires, 4 marzo (Especial para NA, por Carlos
Iannizzotto*) — Dejamos en el pasado la mala cosecha del 2016. En
2017, debemos enfocarnos en mejorar, vinculando al productor con
la parte industrial e incorporando tecnologías que brinden un
potencial mayor a la vitivinicultura.
Además, necesitamos incluir a la juventud y promover su
participación en el desarrollo agroindustrial del país.
El sector vitivinícola espera mejoras a partir de los volúmenes
pronosticados para este año. Nos hemos enfocado en mejorar la
producción, la tecnología en bodegas y la recepción de uva para
tener una mejor vendimia. Se ha tonificado el precio para el
productor y ya comenzamos con las variedades más tempranas como
chardonnay o tempranillo, con buen grado y muy buena calidad.
Sin embargo, aún la vendimia es escasa.
Será una buena cosecha en términos enológicos, pero existen
mermas en ciertas variedades tintas. En término cuantitativos,
creemos que será escasa en quintales generales. Esto significa que
alcanzará para abastecer el mercado.
Lamentablemente el mercado interno no reacciona. Los costos y
las tarifas aumentan y afectan día a día al pequeño y mediano
productor.
Por otro lado, el sector externo está complicado. El
atraso cambiario no va conforme a la inflación y esa realidad está
dificultando la situación del sector.
No vamos a hablar de devaluación. Hubo re-integros pero no son
suficientes. Tenemos que bajar los aranceles y necesitamos
políticas que favorezcan la integración y los créditos con un
plazo mayor a los siete años.
Además, conseguir una baja tasa para inversión de capitales,
mejorando nuestra tecnología. Si no, no tendremos futuro.
Por otro lado, estamos trabajando en incrementar el valor
agregado, incorporando los paquetes tecnológicos que nuestro campo
y la vitivinicultura necesita para ganar competitividad.
En este sentido, ya incorporamos desde la Federación de
Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FeCoVitA), tecnología para
los servicios de recepción de uvas como también en el servicio de
laboratorio.
El sector cooperativo vitivinícola capitaliza el mejor servicio
de calidad para todos sus productores. Trabajamos fuertemente en
contribuir, desde nuestro lugar, a la integración en defensa de
los productores y la economía social, para que haya más argentinos
que produzcan y mejoren las condiciones para todos nuestros
productores y sus familias.
Junto al cooperativismo, queremos desarrollar además un
proyecto agroindustrial para dar mayor valor agregado a nuestros
productores y tener una mayor rentabilidad.
La innovación, la tecnología son grandes objetivos. Para eso,
hay que entender que hoy el agro no es tan sólo alimentos, también
es industria textil, es industria farmacéutica, es industria
energética, etc.
El potencial del agro, con la vitivinicultura incluida, es
fundamental para el desarrollo de la economía argentina.
Para lograr todo esto, necesitamos a nuestros jóvenes. Ellos
son nuestro futuro y la clave para lograr estas transformaciones.
Debemos involucrarlos, convocarlos, entusiasmarlos, invitarlos a
ser parte del cambio. Queremos incluirlos en el desarrollo
agroindustrial del país.
Es por eso que estamos trabajando en programas que incluyen
leyes y financiamientos para que los jóvenes puedan presentar y
desarrollar proyectos propios de inversión.
El objetivo a seguir es que puedan ingresar a la explotación
agrícola de sus padres, a través vías de financiación como el
Fondo de la Transformación y Crecimiento o créditos del Banco
Nación, entre muchos más.
Por último, estamos trabajando en consenso con el gobierno y
legisladores mendocinos y nacionales en un proyecto de ley para
lograr un seguro agrícola y, así, generar los cambios
estructurales que tanta falta le hacen al sector para crecer y
demostrar todo lo que es capaz.
El seguro agrícola es una necesidad imperiosa.
Tenemos la oportunidad de dejar atrás errores y mejorar nuestro
rendimiento y competitividad a nivel nacional e internacional. Es
el momento para que el sector tome vuelo, para que mejoren
nuestras producciones y, así, mejore nuestra economía regional.
Llegó el momento de ocuparse de la vitivinicultura.
(*) Presidente de Coninagro
Primicias Rurales


















