Buenos Aires, 23 abril (Especial para NA, Nicolás Tereschuk) —
Tal como lo viene haciendo hace varios años, el Fondo Monetario
Internacional (FMI) volvió a plantear en las reuniones de
primavera que realiza en Washington que la reducción de la
participación de los trabajadores en el ingreso se profundiza y
que la desigualdad creciente amenaza la estabilidad económica y
política en todo el mundo.
En su más reciente Panorama Económico Mundial, los técnicos del
Fondo dedicaron todo un capítulo a este tema, que sigue en el
centro de los debates entre quienes analizan la salud de la
producción global desde la crisis financiera internacional de
2008.
El Fondo destacó que "la proporción del ingreso correspondiente
al trabajo, incluyendo salarios y beneficios ha mostrado una
tendencia declinante en muchos países".
"En las economías avanzadas, la proporción del informe
correspondiente al trabajo comenzó a declinar en la década de
1980, llegando a su piso del último medio siglo justo antes de la
crisis financiera global de 2008-09 y no se ha recuperado
materialmente desde entonces", puntualizó.
Si bien los datos son "más limitados para los mercados
emergentes y economías en desarrollo", el Fondo sostuvo que "en
más de la mitad" de esos países, especialmente en los "más
grandes" la participación de los trabajadores en el ingreso
también ha caído "desde principios de los 90".
Para el Fondo, la cuestión de la menor participación de los
trabajadores en el ingreso está en la base de los salarios crezcan
más lento que el promedio de la productividad del trabajo.
Hay una gran cantidad de economías en la que el débil
crecimiento de la productividad complica aún más las cosas,
acrecentando la desigualdad en los ingresos.
Así, los trabajadores menos calificados ven mermar sus
ingresos, lo que también llega a afectar a los trabajadores en
ocupaciones de niveles "medios" de calificación en las economías
avanzadas.
En ese contexto, la propiedad del capital se concentra en una
proporción cada vez más pequeña de la población.
"La desigualdad puede hacer aumentar la tensión social y
estudios recientes sugieren que también puede herir el crecimiento
económico. El bajo crecimiento de la productividad, si persiste,
deja poco espacio para expectativas de futuros aumentos de
salarios", subrayó.
Y para el Fondo, en este documento oficial, estos fenómenos
están por detrás de las tensiones políticas que se registran a uno
y otro lado del globo.
"Mientras la economía global continúan luchando con un
crecimiento económico por debajo de lo esperado, un reconocimiento
creciente de que los frutos del crecimiento a menudo no han estado
distribuidos equitativamente han fortalecido los empujes contra la
integración económica, mientras crece el apoyo para políticas que
miran hacia adentro" de cada uno de los países, señaló un Fondo
que aún siente el cimbronazo de la elección de Trump.
En ese contexto, la participación en cadenas globales de valor,
sostuvo el organismo internacional, puede llevar a una menor
participación de los trabajadores en el ingreso tanto en los
países desarrollados, como en aquellos en desarrollo.
Como suele suceder, el organismo internacional trató de
argumentar que este "malestar" social generalizado se verá
profundizado si se da el "peor" escenario de políticas
proteccionistas y guerra de monedas.
En ese contexto, los líderes económicos globales trataron de
minimizar lo más posible las tensiones que ya afloran con la
administración de Trump por la administración monetaria y el
comercio, al tiempo que señalan que los planes del flamante
presidente aún permanecen "poco claros".
En medio de un escenario muy poco claro, si hay algo que
sobresale es que si las tendencias preocupantes -y sostenidas- en
la economía mundial, como las que mostró el FMI en su informe no
se atacan, difícilmente las tensiones y la incertidumbre mermarán.
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