Buenos Aires, 29 abril (Especial para NA, por Gustavo López*)–
A mediados de abril las compras de granos realizadas por 
los exportadores e industriales en total ascendían a 44.3 millones 
de toneladas, contra 39.3 en igual período del año anterior, es 
decir 5 millones de toneladas de diferencia entre ciclos. Ello se 
explica en gran medida por la mayor cosecha que se espera en el 
2016-2017, calculada en aproximadamente 125 millones de toneladas.
   Cuando se analizan las cifras, vemos cierto retraso, ya 
que de los 44.3 millones de toneladas,  el 70% son a "precio 
hecho", en tanto que el resto aun no ha sido fijado el valor. En 
el ciclo anterior para esta época de los 39.3 lo efectivamente 
vendido superaba el 75%.
   Si a su vez se desagregan los totales por grano, se observa un 
ritmo febril de ventas de trigo y maíz, tanto totales como a 
precio hecho, pero no así en soja donde la demora es muy 
significativa. El total comprado en este ciclo de esta oleaginosa 
alcanza las 16 millones de toneladas, en tanto que a precio hecho 
sólo se han realizado 5.3 millones de toneladas, es decir 33% del 
total adquirido.
   Sin duda el productor para tomar la decisión de venta de 
su soja está considerando, a) la incertidumbre en las condiciones 
climáticas actuales, donde el exceso de precipitaciones ponen en 
peligro una cosecha que sólo se ha realizado en el 20% del total, 
b) los precios internos, que distan de ser similares a los que 
habían vendido su mercadería en el año anterior, c) la posibilidad 
de modificaciones en el tipo de cambio.
   Respecto del primer punto, si bien habíamos tenido algunas 
semanas con clima estable, en los últimos días se registraron 
intensas lluvias en gran parte de la región pampeana, que han 
limitado el avance de las labores de cosecha, incrementándose las 
pérdidas de hectáreas y, en muchos lotes, serios problemas de 
calidad.
   En relación a los precios, la supercosecha actual y la 
perspectiva que en la próxima se siga expandiendo el área sembrada 
en los principales productores mundiales, Estados Unidos, Brasil y 
Argentina, resta posibilidades que las cotizaciones tiendan a 
mejorar, al menos en el corto plazo.
   Finalmente, los rumores de modificaciones en el tipo de 
cambio, probablemente luego de las elecciones también influyen a 
que el productor, se "siente" en su soja –principal moneda de 
cambio que dispone- esperando una mejor relación de precio entre 
el peso y la soja, incrementando así su margen por hectárea.
   Ello influye en toda la cadena comercial, ya que si bien 
empieza a disponer de mercadería "física", se tiene la 
incertidumbre en cuanto a los precios de la misma y es difícil 
establecer la rentabilidad del negocio, ya sea de la exportación 
de materia prima como la elaboración de ésta y posterior 
comercialización de sus derivados.
   No obstante, se estima que en las próximas semanas debería 
acelerarse el proceso de fijación de precios, despejada la 
incógnita del volumen de la cosecha y considerando las necesidades 
financieras del productor, con miras a la siembra del nuevo ciclo.
(*) Director de Agritrend SA.
 
 
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