Buenos Aires, 6 mayo (Especial para NA, por Omar Príncipe*)–
Resulta complejo resumir cómo está la producción agropecuaria en
la actualidad porque no todas las actividades pasan por la misma
situación, pero hace falta una agenda agropecuaria que resuma los
temas.
El productor granario de soja o de maíz o trigo no se encuentra
en la misma situación financiera económica y comercial que un
productor tambero en la Argentina o que en algunas economías
regionales, que están profundizando una crisis que viene desde
hace muchos años.
Al no tocar problemas estructurales de esas economías
regionales, los problemas persisten. Por ejemplo, los problemas de
fletes que siguen siendo altos.
La Argentina continúa como uno de los países más caros en el
tema transporte, en el flete. Persisten los conflictos en la
comercialización que tienen los productores.
Continúa habiendo una gran distorsión de precios entre lo que
genera el productor, el alimento y lo que llega a góndola.
En la yerba, como caso, lo que produce el yerbatero hay que
multiplicarlo por diez veces para llegar al precio final de
góndola: esto es una muestra en repetición de muchas de las
economías regionales.
Hay muchos pequeños productores que todavía no han podido
ingresar en el sistema formal de comercialización y en el sistema
formal impositivo y financiero de la Argentina.
Lograrlo es el verdadero desafío de este 2017.
Por eso desde la Federación Agraria venimos insistiendo en que
hay que construir una "agenda agropecuaria" donde trabajemos una
reforma impositiva, el tema del flete, el financiero, hay miles de
productores que no están bancarizados y si alguno tiene la
posibilidad de tomar un crédito, las tasas son de más del 20 por
ciento anual.
No hay ninguna producción que pueda pagar esa renta financiera.
Estos son los temas que para nosotros hay que incorporar en una
agenda agropecuaria.
Hay que sumar el asunto semillas, que para nosotros es una
deuda del 2016, la empresa Monsanto sigue invadiendo y presionando
a los productores, enviando cartas documento y son los puntos en
los que Federación Agraria Argentina está trabajando y está
gestionando con el Gobierno, particularmente con el Ministerio de
Agroindustria.
Reconocemos que el ministro (Ricardo Buryaile) y el Ministerio
tienen una buena predisposición para escuchar, para el diálogo y
atender a las entidades, pero no siempre significa que dan
respuestas y resultados.
Estos problemas que recién enumeré son consecuencia de no tener
respuesta, pero más allá de la coyuntura, lo que no podemos perder
como posibilidad es empezar a plantear políticas a largo plazo.
Si solamente pensamos en tapar parches, creemos que es una gran
pérdida de oportunidades de pensar en políticas públicas a largo
plazo que es lo que, justamente, le puede dar previsibilidad a los
pequeños productores que son los más vulnerables.
(*) Presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA).
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