Buenos Aires, 6 mayo (Especial para NA, Nicolás Tereschuk) —
Las tensiones de la fragmentación social y la desigualdad, en un
contexto de crisis del modelo de integración europea, aparecen
como telón de fondo de las elecciones francesas.
En una reciente columna en el diario The New York Times, el
analista Ross Douthat afirmó que los problemas franceses "guardan
cierto parecido" con los de Estados Unidos en la actualidad.
"En Europa como en los Estados Unidos, ciertas tendencias en la
cultura y en la economía han elevado a una clase alta educada, al
tiempo que la han separado, geográfica e ideológicamente y de
varias otras formas de una declinante y fragmentada clase obrera",
puntualizó Douthat.
Al mismo tiempo, "en Europa al igual que en los Estados Unidos
una población inmigrante creciente sirve a esa clase alta mientras
aparece como compitiendo con los ciudadanos nativos en declinación
por los trabajos, la vivienda y los beneficios sociales".
"En Europa como en los Estados Unidos, la coalición de
centroizquierda se ha convertido en una especie de arreglo
clientelar entre una meritocracia multicultural y grupos
minoritarios nuevos y viejos, mientras que la clase trabajadora
blanca navega hacia la derecha y vota por el Brexit, (Donald)
Trump y ahora (Marine) Le Pen", puntualizó.
A su vez, el diario británico The Guardian, a través del
columnista Larry Elliott planteó un escenario de frustración
prolongada para Francia.
Señaló que desde hace 30 años, los mandatarios franceses
provenientes de los principales partidos de centroizquierda y
centroderecha no han podido "resolver" los problemas económicos
del país.
"Algo dice sobre el pobre desempeño el hecho de que bajo la
gestión de François Hollande un crecimiento de algo más de 1 por
ciento en 2016 haya sido bueno en comparación con los años
recientes", advirtió Elliott.
Destacó que el desempeño económico de Francia en los años
recientes "ha sido decepcionante, especialmente cuando se lo
compara con el de Alemania".
"Hace quince años, los dos grandes países de la eurozona
disfrutaban de estándares de vida comparables. Hoy en día, los de
Alemania son al menos un quinto más altos que los de Francia. De
igual modo, cuando comenzó a circular el Euro, en 2002, las tasas
de desempleo tanto de Francia como de Alemania eran de alrededor
del 8 por ciento. En la actualidad, la desocupación en Alemania
está por debajo del 4 por ciento, mientras que en Francia está
cerca del 10 por ciento", remarcó.
Hay más datos económicos sobre los que poner la lupa para
entender el clima político francés -y europeo- donde florecen los
"outsiders".
La columna de Elliott los lista: casi uno de cada cuatro
menores de 25 años está desocupado, lo cual implica una tasa de
desocupación en esa franja mucho más alta que la de Alemania.
Y más del 85 por ciento del crecimiento del empleo durante 2016
en Francia se debió a empleos temporarios, la mayoría de ellos
correspondientes a contratos de menos de un mes de duración.
"Estos no son problemas nuevos. Desde mediados de los años 90
hasta el comienzo de la crisis financiera internacional en 2007,
sólo Italia entre los miembros ricos de la OECD ha crecido más
lentamente que Francia. Desde la crisis, la recuperación de
Francia quedó muy por detrás de las de Estados Unidos, Gran
Bretaña y Alemania", recordó el analista.
Del lado positivo, están buenos niveles de productividad, una
fuerte base industrial y niveles de desigualdad similares a los de
Alemania y Holanda -mucho más bajos que los de Estados Unidos y
Gran Bretaña-.
De todos modos, el "complejo de inferioridad" con respecto a
una Alemania más fuerte económicamente -un tema que no es
cualquiera en la memoria europea- se hace notar.
Y de fondo están los problemas de la integración europea: "el
desempleo económico divergente ha dejado a Francia en un rol
claramente secundario, por lo que Alemania está preocupada de que
más integración quiera decir habilitar cheques en blanco al resto
de la eurozona", indicó.
"Berlín se ha vuelto más impaciente del fracaso de los
políticos franceses para llevar adelante reformas que han
prometido. Como resultado de ello, ya no se trata de una sociedad
entre iguales Angela Merkel nunca tomó a Hollande con seriedad",
advirtió Elliott.
Algunos datos y miradas que servirán para tener a mano cuando
se conozcan los resultados de la elección francesa de este domingo
y se dé un paso más en la redefinición del futuro de Europa.
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