Ciudad del Vaticano, 10 mayo (PR/17) — El papa Francisco
llegará "en peregrinación" el viernes a Fátima, enclave de fervor
popular que recibirá hasta un millón de fieles para la
canonización de dos pastorcitos que dijeron haber sido testigos de
apariciones de la Virgen María hace 100 años.
A la espera de su llegada, las autoridades portuguesas
refuerzan la seguridad, conscientes de la afición del pontífice
argentino por los prolongados baños de masas.
Una multitud de 400.000 peregrinos del mundo entero se
congregará en la enorme explanada de la Basílica de Fátima,
Portugal, para recibir al "papamóvil" la tarde del viernes,
mientras que otros tendrán que conformarse con ver las ceremonias
en pantallas.
El pueblo de 12.000 habitantes acogerá el fin de semana a
40.000 personas que llegarán a pie, 2.000 periodistas, 100 grupos
de peregrinos, 2.000 curas, 71 obispos, 8 cardenales y 350
enfermos, adelantó Carmo Rodeia, una responsable del santuario.
Muchos de los peregrinos vendrán de América Latina,
principalmente de México y Colombia, pero también de Asia. La
población portuguesa (10,3 millones de personas, 89% de ellas
católicas) tendrá una nutrida representación, de allí que el papa
hablará en portugués.
A su llegada, Francisco se dirigirá a la "Capilla de las
Apariciones", erigida en el sitio donde, según la creencia
popular, la Virgen se apareció por primera vez, el 13 de mayo de
1917, a los tres pastorcitos.
La madre de Jesús se habría aparecido en seis ocasiones, entre
mayo y octubre de 1917, a los hermanos Jacinta (7 años) y
Francisco (9) Marto y a su prima Lucia dos Santos (10), a quienes
reveló tres "secretos", que la Iglesia católica consideró como
proféticos de la historia del siglo XX.
Jacinta y Francisco fueron beatificados por Juan Pablo II en
Fátima el 13 de mayo de 2000.
Desde 2008, el Vaticano se plantea beatificar a Lucia dos
Santos, la mayor de los tres pastorcillos, que se hizo monja y
falleció en 2005.
.
– Religiosidad popular –
Las revelaciones reportadas por los tres niños, así como los
milagros que permitirán al papa canonizar el sábado a los hermanos
Francisco y Jacinta, no constituyen dogma, es decir, no tienen que
ser creídos por todos los católicos.
Pero la Iglesia está muy atenta a la vitalidad de la
religiosidad popular en millones de creyentes.
"La Iglesia debe partir de las vivencias de la gente. Si no lo
hace, tendría una posición absolutista, un magisterio abstracto",
explica el profesor de teología Ermenegildo Manicardi.
La Santa Sede se muestra por ejemplo muy reticente a reconocer
las supuestas apariciones constantes de la Virgen desde hace tres
décadas en Medjugorje (sur de Bosnia y Herzegovina), aunque
despachó un enviado especial para conocer "las necesidades" del
millón de peregrinos que anualmente visita el lugar.
Las revelaciones sobrenaturales a fieles son igualmente
consideradas por la Iglesia católica como "una ayuda" posible para
la vida espiritual en momentos difíciles.
De hecho, las apariciones de Fátima ocurrieron en medio de la
Primera Guerra Mundial y tras siete años de persecuciones
violentas contra la Iglesia en Portugal, país devenido laico y
anticlerical, recuerda el experto Carlos Alberto de Pinho Moreira
Azevedo, del Consejo Pontificio de la Cultura del Vaticano.
.
– Papas pastores –
Esas revelaciones, reconocidas por la Iglesia católica desde
1930, no suscitan solo el entusiasmo de los más humildes.
Francisco será el cuarto papa en peregrinar al santuario mariano.
En tres ocasiones fue Juan Pablo II, quien veneraba
especialmente a Nuestra Señora de Fátima, convencido de que le
salvó la vida en el intento de asesinato que sufrió en la plaza de
San Pedro en Roma, el 13 de mayo de 1981, aniversario de la
primera aparición.
"Cuando el papa Juan Pablo II hizo engastar en la talla de
Fátima la bala que debía matarlo, hizo un gesto extremo de piedad
popular", señaló Manicardi.
El argentino Francisco, que evoca continuamente a María, se
muestra muy sensible a la tradición de la piedad popular en
América Latina. Fue a la Basílica de la Virgen de Guadalupe en
México, el santuario mariano más visitado del mundo, y se dio un
baño de masas en Aparecida (Brasil).
"Tanto Juan Pablo II como Francisco son dos papas pastores que
van al contacto de la gente", señala Manicardi, explicando su
atracción por la piedad popular, menos pronunciada en el papa
teólogo alemán Benedicto XVI.
En 2000, Juan Pablo II beatificó en Fátima a los pastorcitos.
Este sábado, Francisco los proclamará santos ante una multitud el
doble de grande.
Primicias Rurales
AFP-NA


















