Buenos Aires, 15 junio (PR/17) — Un equipo de investigadores del
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Santa Cruz y
el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Tierra del Fuego trabaja
en el diseño de módulos que permitirán cultivar de vegetales de
hoja verde en la Antártida.
Con este proyecto, los biólogos invernantes accederán a
verduras frescas durante todo el año en el continente blanco.
El continente Antártico es un lugar caracterizado por lo
extremo: El 99 % de la superficie está permanentemente cubierto
por nieve o hielo, las temperaturas pueden llegar a los 40 grados
bajo cero y, en el invierno, la noche se extiende durante cuatro
meses.
Sin embargo, un equipo de investigadores del INTA Santa Cruz y
el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Tierra del Fuego asumió
el desafío de diseñar un sistema que permita el cultivo continuo
de vegetales de hoja verde.
Según el Instituto Antártico Argentino, "el clima frío obliga a
aumentar al doble la ingesta de calorías diarias. En cada base, la
dieta es abundante, variada y está determinada por las costumbres
del país de origen y por los alimentos disponibles, aunque es
escasa en frutas y verduras frescas".
Si el invierno es crudo y el avión no puede llegar, las
verduras y frutas frescas tampoco: "Con este proyecto, los
biólogos invernantes dispondrán de un espacio en el que podrán
tener alimentos frescos y contar con un lugar ‘verde’", señaló
Jorge Birgi, investigador del Grupo Forestal, Silvopastoril,
Agrícola y Manejo de Agua del INTA Santa Cruz.
"Cómo hacer para que vegetales de hoja verde crezcan en uno de
los climas más extremos del planeta representa un gran desafío",
aseguró Birgi.
Agregó: "No sólo por las cuestiones lógicas y climáticas del
lugar, sino por las estrictas normas para la preservación
ambiente, que incluyen la imposibilidad de utilizar el suelo y el
correcto tratamiento de los residuos generados por los cultivos".
Por esto, y a partir de la demanda del Instituto Antártico
Argentino en articulación con el Gobierno de Tierra del Fuego y el
Centro Regional Catamarca del Instituto Nacional de Tecnología
Industrial (INTI), el INTA trabaja en el diseño y realización de
un sistema hidropónico que permita cultivar verduras de hoja en la
Antártida.
"Una de las ventajas de este sistema es que el uso del agua es
más eficiente y los desechos pueden ser reciclados, por lo que se
reducen en forma sustancial la eliminación de residuos", expresó
Birgi.
El proyecto contempla la instalación de los módulos en la base
Carlini, conocida como la capital científica de la Antártida
Argentina.
Allí, las especies de vegetales seleccionadas responderán a la
demanda de alimentos de la base: "Por ahora, incluimos tomate
cherry, rúcula, lechuga, perejil, albahaca y acelga. Además,
consideramos la posibilidad de incorporar alguna aromática como
cilantro", detalló Birgi.
El crecimiento y desarrollo de las plantas estará basado en un
sistema hidropónico llamado Nutrient Film Tchnique (NFT, por sus
siglas en inglés), "debido a que es una alternativa en zonas con
baja disponibilidad de agua o con suelos pobres que impiden la
realización de un cultivo tradicional", explicó el técnico del
INTA.
Se instalarán lámparas fluorescentes y luces LED, que servirán
para regular el fotoperíodo (períodos de luz-oscuridad) y la
intensidad de la luz en función de los requerimientos de cada
cultivo en particular.
Primicias Rurales
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