Buenos Aires, 17 junio (Especial para NA, por Alejandro 
Ramírez*) –En la actualidad estamos viviendo tiempos distintos 
donde la catarata de hechos extraños o poco usuales impactan 
frontalmente en las decisiones de aquéllos que mueven sumas 
millonarias en inversiones. 
   A esto debemos agregar a los "conocidos" fondos de 
inversión, que toman decisiones por las noticias y/o rumores de lo 
que podría pasar, sin esperar de que la propia realidad confirme o 
no dichas noticias. 
   Así es como se magnifican las subas y bajas de los precios de 
todos los comodities y, en especial, de los agropecuarios. 
   Nuevamente el clima está jugando una mala pasada en gran parte 
de la Pampa Húmeda. Excesos de precipitaciones, lagunas 
desbordadas, campos anegados desde hace tiempo, terrenos que no se 
pueden pisar con las maquinas, campos con un perfil de terreno 
demasiado cargado de agua que no permite prepararlos para la 
siembra de la fina. 
   Hay una cosecha gruesa todavía atrasada, con campos que se 
encuentran sin posibilidades de ser recolectados, ya sea por el 
agua que existe en el propio terreno o porque los caminos 
vecinales se encuentran inundados o cortados directamente. 
   La periodicidad de las precipitaciones fue notable, con fuerte 
caída de agua en poco tiempo. Todo esto genera incertidumbre sobre 
las posibilidades que tienen los chacareros de terminar la zafra y 
de saber cuánto será el volumen cosechado.
   El presidente Donald Trump con importantes inconvenientes en 
relación a posibles lazos no convencionales con Rusia generó 
movimientos políticos fuertes, con idas y vueltas y reacciones de 
todo tipo, destacándose la huida de los inversores de los mercados 
de acciones y comodities. 
   Esto hizo caer fuerte las cotizaciones de casi todos los 
productos. La actual posición del presidente Trump frente al 
acuerdo de París en relación al cambio climático, genera dudas 
sobre el futuro de las producciones agropecuarias. 
   Si Estados Unidos decidiera bajar el consumo de etanol y 
biodiésel, automáticamente quedarían sin utilizar más de 100 mil 
toneladas de maíz y varios miles de toneladas de soja que se usan 
en los Estados Unidos para la elaboración de estos combustibles. 
   Esta sobre oferta norteamericana impulsaría importantes bajas 
en los valores de los comodities agropecuarios. Un tema doblemente 
preocupante. Por un lado el climático y por el otro la incidencia 
en la conformación de los precios. 
   En Brasil la cosa no es más sencilla. El presidente Temer se 
encuentra desde hace tiempo, inmerso en posibles hechos de 
corrupción, la cual es profunda y se encuentra enquistada en todos 
los estratos de la política brasileña. Hasta han aparecido 
grabaciones donde supuestamente el propio mandatario solicita 
sobornos. 
   Automáticamente los mercados reaccionaron, se cayó la 
cotización internacional de la soja más de 12 dólares en una 
jornada, considerando los analistas que los productores brasileños 
estarían vendiendo su soja ante la baja de la cotización del real 
y la problemática política. 
   También cayeron las cotizaciones internacionales del maíz y del 
trigo, influenciado por los inconvenientes antes mencionados.
   Con China la situación sería diferente en relación a nuestro 
país. El viaje de nuestro presidente Mauricio Macri al gigante del 
sudeste asiático fue muy bueno, lográndose firmar muchos acuerdos 
comerciales con interesantes posibilidades de aumentar el comercio 
de ambas naciones. 
   Recordemos que China es comprador de gran cantidad de productos 
agropecuarios que son elaborados por nuestro país. En este caso, 
lo que ocurre con China sería una buena noticia para la Argentina, 
aumentando las exportaciones a ese destino. Debemos considerar que 
el gigante del sudeste asiático aumentó sus importaciones un 20% 
en el primer cuatrimestre de este año. 
   El mundo árabe con una nueva fractura. Países que rompen 
relaciones con Qatar, generando zozobra no tan solo en esta región 
sino en todo occidente. Nadie puede imaginar cómo puede culminar 
esta situación y como podría influir en el comercio granario 
mundial.
   La continuidad de hechos terroristas en diferentes partes del 
mundo, hacen que los analistas comiencen a considerar diversos 
escenarios posibles ante el advenimiento de que se profundicen los 
mismos, en agresividad y destinatarios. La sensación es que ningún 
país estaría a salvo de poder llegar a sufrir algún tipo de 
atentado. 
   Muchos se preguntan qué llegaría a pasar si el terrorismo 
comienza a realizar hechos que comprometan la seguridad 
alimentaria, como infestación del agua potable o de alimentos de 
primera necesidad. 
    Recordemos que los inversores, los fondos de inversión y 
aquellos 
que pueden llegar a apostar a algún tipo de producción, cuando 
ocurren las cosas antes mencionadas, automáticamente desarman sus 
posiciones (venden) y esperan con el dinero en "cash" (disponible) 
viendo que posibilidades se les presentan en un futuro. 
   Y esto, complicará las cotizaciones de los granos, y los 
precios que recibirán nuestros chacareros, pudiendo llegar a 
profundizarse bajas en las cotizaciones.
Es un año complicado desde el aspecto de la ocurrencia de hechos 
políticos de nivel internacional.

(*) Analista Agropecuario

 

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