Buenos Aires, 1 julio (Especial para NA, Nicolás Tereschuk) —
Junio fue el séptimo mes seguido de inyección de fondos en
mercados "emergentes" por parte de los inversores globales, a la
caza de altos y rápidos retornos, lo que ya abre dudas sobre la
gestación de una nueva "burbuja".
En concreto, según informó la agencia Reuters, los inversores
no residentes aumentaron sus posiciones en papeles de mercados
emergentes en 17,8 billones de dólares el mes pasado.
Se trata del séptimo mes de aumento en el flujo de fondos desde
los países centrales hacia los países "del Sur", el período más
prolongado en esa línea desde fines de 2014.
El Instituto para las Finanzas Internacionales (IIF) precisó
que el mes cerró algo por debajo de los 20,2 billones que
ingresaron en mayo y que en total unos 13 billones fueron
destinados a papeles de deuda y unos 5 billones a acciones.
En su informe, el organismo especializado reiteró su "cauto
optimismo" sobre la continuidad de este movimiento de capitales,
aunque también se mostró cauto de los posibles "vientos de
frente".
La mayor parte de los fondos, desde Europa y Estados Unidos, se
dirigen a Asia, algo va al Este europeo y sólo una pequeña porción
recae en América Latina -de Oriente Medio hay una salida neta de
inversiones-.
El panorama en nuestra región es contrastante: 2,3 billones de
dólares en papeles mexicanos se llevaron los inversores, pero en
el caso de Brasil, en medio de una crisis política que no cede,
hubo una contracción de las posiciones.
Con estos datos de fondo se entiende mejor la opinión que
vertió Carmen Reihart, profesora de Sistema Financiero
Internacional en Harvard, en una nota en medios internacionales en
la que se refirió a la colocación de un bono a 100 años por parte
de la Argentina.
"Al final del día, no se trata del caracter del país, el plazo
de la deuda o el tamaño dela emisión. Se trata del la tasa de
interés de la oferta: 7,9%, la cual es considerablemente más alta
que la mayoría de las alternativas plausibles" para los inversores
internacionales, advirtió Reinhart.
La profesora de Harvard señaló que "cuando las tasas de interés
son bajas en los mercados centrales", el capital "fluye a
alternativas" que brindan mayor rendimiento.
La experta recordó que los inversores compraron el bono
argentino a cien años, pero que también invirtieron en Chipre, "un
país que recientemente tuvo una crisis financiera".
Y destacó que "el capital ha fluido recientemente a Islandia a
un paso tan rápido que el FMI se sintió obligado a advertir que
‘los riesgos de sobrecalentamiento son claros y presentan
preocupación".
La especialista resaltó que la mitad del PIB de los países
desarrollados se produce en países donde las tasas de interés
fijadas por los bancos centrales están por debajo del 0,5%, sólo
el 0,4% de ese producto tiene lugar en países donde las tasas
superan el 1,5%.
Ante ese panorama, no debería sorprender que los inversores
salgan a "mar abierto" -y enfrenten mayores riesgos- a la caza de
más altos retornos.
Reinhart señaló que los países donde se inyectan los fondos,
suelen sufrir una apreciación de su tipo de cambio, lo cual
promueve el crédito pero al riesgo de debilitar los sistemas
financieros locales.
La especialista también advirtió sobre la posibilidad de que
las autoridades de los países en desarrollo tomen estos ingresos
de capitales como "votos de confianza", impulsándolos a su vez a
tomar más deuda.
¿Será una nueva "burbuja" la de los mercados emergentes? ¿Se
pinchará si se acelera la suba de tasas de la Reserva Federal
estadounidense? ¿O el mundo entrará en una senda de mayor
estabilidad?
Primicias Rurales
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