Buenos Aires, 1 julio (Especial para NA, por Arturo Navarro*)
— El cierre de alianzas y las definiciones de candidatos
que van a disputar las PASO en agosto y la elección el 22 de
octubre próximo debería ser el momento oportuno para que los
sectores agropecuario y agroindustrial hagan sus propuestas.
Las fuerzas políticas deben hacer en conjunto con los otros
ámbitos económicos, para no perder el año legislativo y poder
ayudar con nuevas políticas de Estado a darle previsibilidad, y
así poder aumentar la producción y la actividad a fin de salir de
la actual crisis económica y social.
Llegó el momento también de grandes cambios en el trabajo
gremial de las entidades del agro si queremos concretar las
políticas de Estado que necesitamos.
El desafío que le tocará al campo y la agroindustria para
concretar dichas políticas de Estado va a ser arduo por la
atomización existente en el trabajo de nuestras entidades
gremiales, que lo único que han logrado con dicha estrategia, es
no tener poder político en la mesa de las grandes decisiones
nacionales, acorde al poder económico del PBI y en nuestra
exportaciones.
Resultado de esta forma de trabajar es la casi nula
participación de referentes en el Congreso.
Si realmente queremos cambiar el país, hay que salir de la
coyuntura y pensar en el largo plazo. Se trata de un compromiso a
asumir entre todos los sectores y la dirigencia política para
revertir definitivamente con grandeza la actual decadencia.
Hablo de un proyecto planificado de crecimiento y de
desarrollo agroindustrial a largo plazo, en función de valores,
objetivos económicos generales y sectoriales de política
agropecuaria y agroindustrial a ser respetados por todos.
Estoy promoviendo que el país se convierta rápidamente en un
gran exportador de alimentos para abastecer la creciente demanda
mundial y de esa forma poder generar un desarrollo equitativo de
todo del país junto a todos los otros sectores de la economía.
¿El ejemplo a imitar? El de los emprendedores que motorizan
diferentes clúster regionales en todo el país. Ellos logran
integrar eficientemente las producciones y rompen la dinámica de
la expulsión territorial de los trabajadores.
Relativizan el costo del flete transformando la materia prima
en origen y agregando valor a lo transportado. Éste es el ejemplo
a imitar y a generalizar en el país. Se trata solamente de poner
al complejo agroindustrial en igualdad de condiciones con los
otros sectores de la economía.
Hay que ir al rescate del espíritu emprendedor y la promoción
de la equidad distributiva para lograr un mayor equilibrio
regional, que aliente las posibilidades de desarrollo y promover
la radicación de la población en el interior del país en base a la
educación y un trabajo digno que los contenga.
Los objetivos económicos: lograr tasas sostenidas de alto
crecimiento de la producción (atemperando los ciclos y las
fluctuaciones bruscas) la promoción de inversiones atractivas en
la Argentina, para que contribuyan a reducir las tasas de
desempleo y promuevan el desarrollo regional. Esto alentaría a la
población a radicarse en todo el territorio nacional.
Sugiero algunas políticas de Estado, entre varias:
1- Tipo de cambio nominal que asegure la protección de los
sectores eficientes de la economía y no sea sometido a las
fluctuaciones derivadas de su empleo como instrumento de política
antiinflacionaria o de redistribución de ingresos.
2- No habrá control de cambio ni restricciones a operar en
moneda extranjera.
3- Eliminación de restricciones cuantitativas, cuotas y
toda traba para exportar e importar.
4- Políticas tributaria y de coparticipación actualizadas,
para un país federal.
5- No habrá derechos de exportación, excepto aquellos
aprobados por ley del Honorable Congreso de la Nación.
6- Aranceles de importación no superiores al 10% para todos
los bienes.
7- Libertad de precios para todos los bienes y servicios.
8- Promoción de los mercados a término para todos los
productos. Forward para granos y carnes.
9- Promoción del crédito y de la asistencia financiera en
condiciones de mercado y asistencia promocional del BICE y del
Banco Nación, especialmente para las pymes. Actualización de la
ley de warrant.
10- Impulso de las coberturas de riesgo climático, con
participación del Estado hasta asegurar la generalización de su
empleo, con racionalidad económica en los casos en que los riesgos
sean imprevisibles y con primas de seguro que induzcan al
productor a cubrirse.
11- Promoción de la Biotecnología. Respeto a la propiedad
intelectual y modernización de la legislación, adecuándose a
estándares internacionales.
12- Promover el cuidado del medioambiente con Buenas Prácticas
Agrícolas, a través de una buena rotación de cultivos y
el aumento de la productividad por unidad. Actualizar toda la
legislación para el uso de agroquímicos y fertilizantes así como
la ley de arrendamiento.
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