Buenos Aires, 8 julio (Especial para NA, Nicolás Tereschuk) —
Nadie descarta en el mundo actual un "súbito stress financiero",
léase "crisis" y los países que componen el G-20, cuyos
mandatarios se vieron la cara en Hamburgo, deberían saberlo porque
así lo hizo saber allí la número uno del FMI, Christine Lagarde.
"Dejada sola, esta constelación de preocupaciones podría ser una
receta para un súbito stress financiero, en momentos en que las
economías mundiales también siguen luchando con varios problemas a
largo plazo", advirtió Lagarde durante una presentación que hizo
en Alemania.
Entre esos ejes problemáticos, la funcionaria internacional
mencionó, a tono con la nueva retórica del organismo, "la excesiva
desigualdad económica, bajo crecimiento de la productividad, una
población que envejece y las brechas de género".
Las advertencias vienen en línea con el planteo de los últimos
informes del FMI: la crisis financiera internacional parece haber
quedado atrás y se observa un crecimiento algo más acelerado en la
economía mundial, pero nadie se anima a pronosticar hasta cuando.
Es que los riesgos económicos crecen, a partir de las bajas
tasas de interés en los países desarrollados mientras que en
Estados Unidos el crecimiento podría desacelerarse y el boom del
crédito en China quizás encuentre en algún momento un freno
súbito.
Lagarde destacó que el crecimiento ya cumplió "un año" pero que
el clima que debe primar es de "cauto optimismo" porque "aùn se
necesitan esfuerzos de política para fortalecer la recuperación y
construir economías más inclusivas".
En ese contexto, la pregunta por el liderazgo global en un
momento de profundos cambios a partir de la presidencia de Donald
Trump en Estados Unidos es el necesario telón de fondo de la
cuestión económica.
Así lo planteó el diario The New York Times, que advirtió que
alguna vez Estados Unidos fue el país "dominante" en el marco del
G-20 pero que ahora se ve "aislado".
"Durante años Estados Unidos fue la fuerza dominante y planteó
la agenda de las reuniones anuales de los líderes de las más
grandes economías mundiales. Pero este viernes, cuando el
presidente Trump se encontró con otros líderes en la conferencia
del G-20, encontró que el país está aislado en todos los temas,
desde comercio hasta cambio climático", subrayó el diario.
El cambio es notorio: "Mientras que los líderes estadounidenses
previos veían su poder como una ‘fuerza benevolente’ y su
intención era la de esparcir la prosperidad en el marco de
mercados abiertos y cooperación internacional, Trump se muestra
como un nacionalista, unilaterlaista y proteccionista, ávido de
salvar los puestos de trabajo de su país".
En ese contexto, destacó el matutino, "ningún país es lo
suficientemente grande o poderoso como para imponerle reglas al
resto".
"Al dar a conocer su visión, Trump se alienó de sus aliados e
hizo aparecer a Estados Unidos como su propia isla privada",
enfatizó en duros términos una nota publicada en las últimas
horas.
Estas escenas son hoy parte de un panorama global cambiante,
que muestra potenciales riesgos para todos los jugadores, incluso
los más grandes.
Debe notarse que es el "mundo" al que el presidente Mauricio
Macri plantea "volver" y que muestra a una Sudamérica sumamente
desdibujada -sobre todo a partir de la crisis política y económica
brasileña-.
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