Buenos Aires, 5 agosto (Especial para NA, por Arturo Navarro*)
El reciente premio con que me honró CARBAP -Los Pilares
CARBAP- en la celebración de los 85 años de la fundación de la
entidad, por haber defendido en mi larga gestión gremial y de
comunicación los principios de la entidad, me dio mayor fuerza
para insistir y ampliar la propuesta que venía haciendo, sobre el
porqué de la necesidad del aporte gremial del productor para la
defensa de los intereses agroindustriales del país.
El tema volvió a surgir fuerte en ámbito de la 131° Exposición
de Palermo, como en el 25° Congreso de AAPRESID realizado en
Rosario, y se va generalizando en las redes sociales.
Es el debate sobre el aporte como uno de los temas
fundamentales para poder cambiar la acción gremial que viene
realizando el sector, por lo tanto quiero aprovechar la
oportunidad para reiterar mi propuesta sobre la necesidad de un
gremialismo empresario agroindustrial profesionalizado, para poder
estar a la altura de las futuras demandas del país y el mundo
actual.
La idea no es un cambio de la comunicación solamente.
Necesitamos unirnos primero en una entidad supranacional para
poder tener una sola voz en las discusiones políticas con los
otros sectores y de esa forma generar las propuestas por mayorías
de las políticas de Estado que necesitamos.
Para concretar dicha estrategia se necesitan tres cosas: Plata,
plata y más plata, por eso el productor debe aportar gremialmente.
Para información de Presidente de la Nación, el sector
invertirá nuevamente 10.000 millones de dólares cielo abierto para
sembrar 33 millones de hectáreas en el ciclo 2017-2018 para
producir los cultivos.
Estas cifras de inversión anual no dicen que no debemos seguir
trabajando como lo viene haciendo, dividido en diferentes
entidades cada una con sus propuestas que nunca se llegan a
concretar por falta de poder político.
Todos los Gobiernos dividieron al agro para imponer sus
políticas y terminamos siempre el sector jugando en segunda.
Tenemos que aprovechar la oportunidad que nos propone la actual
gestión, para recuperar el poder político acorde al poder
económico y social que tiene la Agroindustria en la economía
nacional y sentarnos en la mesa de las grandes decisiones del país
con los otros sectores de la economía.
Hemos pasado demasiado tiempo analizando el pasado, elaborando
propuestas coyunturas y realizando conjeturas.
Hoy hay que explicitar urgentes las nuevas propuestas
agropecuarias y agroindustria para el mediano y largo plazo.
Debemos aprovechar las condiciones internacionales -mayor
demanda de cantidad y de calidad de alimentos- y aumentar las
exportaciones para abastecer mejor el consumo interno.
No corresponde seguir mostrando nuestras desavenencia, al
actuar en forma individual cada una las entidades porque seguimos
debilitando como sector.
Han pasado nueve años del conflicto que originó la 125. En este
tiempo, el sector agropecuario no ha sabido concretar una
propuesta de lo que necesita el país para aprovechar todo el
potencial del complejo agroindustrial.
Sin un amplio acuerdo del sector, la seducción a los partidos
políticos fue nuevamente remota en estas nuevas campaña electoral.
Se llega a esta situación por la falta de responsabilidad de
los mismos productores que no apoyan voluntariamente con recursos
a las entidades.
Los dirigentes de las entidades no han sabido o no han
querido cambiar ante el nuevo escenario productivo y de gestión,
profesionalizando la gestiones gremiales y la forma de recaudar
recursos, situación que es una constante por lo menos desde mi
presidencia en Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) que
finalizó en 1993.
La alternativa ahora es apoyar los cambios que necesita el país
con la nueva gestión, mostrando que el sector está unido y que
tiene propuestas por mayoría como es la que propongo entre las
otras que son de público conocimiento, para concretar un sistema
de recaudación gremial definitivo.
Este nos permitirá trabajar profesionalmente para proponer y
defender las políticas de estado que necesitamos en todos los
ámbito que se discuta -sean generales y sectoriales- cambiando la
imagen que tiene el sector en la opinión pública.
La industrial más grande y competitiva del país no puede estar
fuera de la mesa de negociación.
Necesitamos contar con un gran Centro de Estudio Agroindustrial
propio con capacidad de Planificar las Estrategias Futuras,
dirigidos por un Consejo Directivo representativo de todas las
entidades y regiones del país.
Dicho Consejo Directivo sería la autoridad máxima, responsable
de distribuir los fondos según sean los objetivos y los
porcentajes fijados previamente por el estatuto de formación.
Entre los cinco objetivos principales puedo mencionar
los siguientes:
1- Proponer, elaborar, concretar y hacer su seguimiento de
todas las políticas de Estado que tienen directa influencia para
la producción, transformación, consumo y exportación del sector
agropecuario y agroindustrial.
2- Ejecutar en forma permanente todo el trabajo de lobby
profesionalizado interno y externo a nivel público y privado.
3- Proponer y trabajar en todas las modificaciones necesarias
para mejorar la educación, la investigación y formación laboral
inclusive en el diseño de carreras cortas y de oficios.
4- Diagramar y ejecutar en forma permanente la comunicación y
marketing que sea necesario en el agro para ir cambiando la imagen
pública del sector agropecuario y agroindustrial.
5- Distribuir equitativamente el aporte dispuesto por ley para
la acción gremial en las entidades nacionales en sus trabajos
específicos de apoyo a cada uno de sus asociados.
(*) Consultor. Ex presidente de CRA y CARBAP.
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