Buenos Aires, 12 agosto (Especial de NA, por Nicolás Tereschuk)
— Los países en desarrollo enfrentan un verdadero "viento de
frente" para atraer inversiones, en el marco de un contexto
especialmente preocupante para América Latina.
La conclusión puede ser una de las interpretaciones del último
reporte sobre la "Inversión Extranjera Directa (IED) en América
Latina y el Caribe" dado a conocer esta semana por la CEPAL.
El organismo internacional informó que desde el máximo
alcanzado en 2011, las inversiones extranjeras disminuyeron un
17% en la región, a lo que sumaría este año un 5% adicional.
En ese contexto, resulta de interés ampliar el foco y analizar
cuál es la interpretación que la entidad con sede en Santiago de
Chile tiene sobre la situación mundial de las inversiones y cómo
se inserta allí América Latina.
Por un lado, la CEPAL advirtió que "la visión sobre la
globalización y sus efectos económicos y sociales alcanzó un punto
de inflexión en 2016" con fenómenso como el "Brexit" y la elección
de Donald Trump en Estados Unidos.
"Las economías desarrolladas han mostrado una mayor
preocupación por la localización nacional de la producción que,
junto a la acelerada transición tecnológica y la intensificación
de las presiones competitivas, impulsan una reestructuración del
universo empresarial hacia mercados más concentrados en
actividades con un alto componente tecnológico", subrayó.
En ese contexto, en 2016 los flujos mundiales de IED fueron
mayores a los de cualquier año del período 2008-2014, aunque algo
menores a los de 2015.
Conviene de todos modos mirar cómo se componen esos flujos de
inversión: por un lado, no es sorprendente que el mayor volumen se
aloje en los países desarrollados, aunque llama la atención que
esa tendencia viene en aumento.
Así, "las economías desarrolladas retomaron el protagonismo y
recibieron el 59% de los flujos de IED (que aumentaron un 5%),
mientras que las economías en desarrollo recibieron el 37% del
total de la IED (que disminuyó un 14%)".
"Todas las subregiones en desarrollo recibieron menos
inversiones, con caídas del 15% en Asia y del 3% en África. Las
fusiones y adquisiciones transfronterizas tuvieron un papel
relevante y se concentraron en las economías desarrolladas,
impulsadas por la elevada liquidez internacional y por
dinámicas sectoriales que llevaron a operaciones de gran
envergadura", señaló la CEPAL.
Un dato que aporta la Comisión Económica para América Latina es
que China fue el segundo origen de IED mundial (tras los Estados
Unidos), pero al contrario de lo que se afirma, el gigante
asiático no estaría ampliando su presencia en la región.
Es que CEPAL advirtió que "los países inversionistas no se han
diversificado" en América Latina.
"El 73% del total de la IED ingresó desde los Estados Unidos
(20%) y la Unión Europea (53%). El 12% provino de los Países Bajos
y un 8% desde Luxemburgo; dadas las ventajas fiscales que ofrecen
ambos orígenes, son utilizados por las transnacionales de otros
países para realizar operaciones, por lo que no está claro cuál es
el origen mediato de estos fondos. Desde España ingresó el 8%, del
Canadá y del Reino Unido el 5% cada uno, de Alemania, Italia y
Francia, el 4% cada uno y desde el Japón un 3%. China, que ha
aumentado de forma marcada su IED en el exterior, figura en las
estadísticas oficiales únicamente con el 1,1% de las entradas en
la región", recalcó.
Sin embargo, "este dato subestima la presencia de capitales
chinos en los países de América Latina y el Caribe y, de hecho, si
se observa el valor de las fusiones y adquisiciones en 2016, China
fue el cuarto origen de la inversión en la región tras los Estados
Unidos, la Unión Europea y el Canadá".
"Dadas las grandes operaciones que ha realizado China en el
primer semestre de 2017, es de esperar que esta participación
aumente el próximo año", aclaró la CEPAL.
En el primer año de gestión del presidente Mauricio Macri, la
Argentina mostró el mayor retroceso regional en materia de
inversiones extranjeras (64 % menos que en 2015), superando así al
43,7 % de Ecuador y 40,3% de Chile.
La explicación que se dio para semejante caída es que con el
levantamiento de las restricciones al flujo de divisas, cayó la
reinversión de utilidades en el país.
De todos modos, "el panorama de IED podría comenzar a arrojar
resultados positivos si las inversiones anunciadas durante 2016
efectivamente se concretan".
¿Podrá en ese contexto la inversión externa ser uno de los
motores del crecimiento de la economía argentina en el mediano
plazo, si continúa el "viento de frente" en este aspecto para las
"economías emergentes"?
Primicias Rurales
NA


















