Buenos Aires, 24 octubre (PR/17) — La producción de maquinaria
agrícola exhibió un crecimiento del 38,9% en el acumulado de ocho
meses de 2017 en todas las categorías elaboradas por el sector
respecto del mismo período de 2016, al totalizar 15.765 equipos.
Así lo consignó un informe de la consultora IES Investigaciones
Económicas Sectoriales que señaló que las ventas de tractores
alcanzaron en lo que va del año las 6569 unidades, un crecimiento
del 67,3% respecto de iguales meses de 2016.
Un panorama similar se observó en las ventas de cosechadoras,
que entre enero y agosto de 2017 aumentaron un robusto 96,9%
respecto del año previo y totalizaron 1220 unidades
vendidas.
Las ventas externas del sector en valores alcanzaron, en los
primeros ocho meses de 2017, los u$s 104,4 millones, un
crecimiento del 7,3% respecto a igual período de 2016.
En volúmenes (medidas por la totalidad de unidades
despachadas), se verificó un fuerte crecimiento del 26,1% entre
enero y agosto del corriente año.
Por su parte, en el acumulado a agosto de 2017, las
importaciones de maquinaria agrícola y del resto de los equipos
afines para la agricultura registraron un aumento del 60,7% por
u$s 1058,1 millones respecto de igual período de 2016.
Adicionalmente, las unidades importadas crecieron un 24,7% en
dicho período al considerar la totalidad de equipos.
El saldo comercial negativo que presenta históricamente el
sector aumentó levemente desde los u$s 802 millones en 2015 a los
u$s 928 millones en 2016, y en acumulado de ocho meses de 2017,
totalizó u$s 954 millones con una fuerte suba del 70% con respecto
a igual período del año pasado, por lo que superó el déficit de
todo el año 2016.
Para Alejandro Ovando, director de IES Consultores "se prevé
que 2018 mostrará una desaceleración del crecimiento de la
actividad del sector, con una demanda interna que traccionará
menos y dejará abierta la posibilidad de aumentar exportaciones
para impulsar la producción".
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-Proyectan demanda mundial de cereales y oleaginosas en
crecimiento lento para la próxima década–
Buenos Aires, 23 octubre (NA) — La demanda mundial de cereales
y oleaginosas tendrá un "lento crecimiento" en los próximos diez
años, según un pronóstico de la Organización para la Cooperación y
el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Entre 2017 y 2026, el crecimiento mantendrá un menor ritmo que
en la década pasada, indicaron en un informe divulgado hoy los
especialistas Julio Calzada y Federico Di Yenno, del Departamento
económico de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
En términos nominales, los precios internacionales del complejo
sojero y de cereales crecerán en los próximos diez años, aunque no
superaría en mucho la inflación mundial.
"Los cereales ganarían un poco más. Ocde-Fao esperan que
el comercio agrícola siga aumentando, pero a un ritmo más lento
que en el pasado", sostuvieron los especialistas de la BCR en un
reporte.
Consideraron que "este lento aumento resulta más evidente para
los cereales y las semillas oleaginosas, que, en conjunto,
representan el 45% del valor del comercio agrícola", mundial.
Las proyecciones constituyen una visión del posible
escenario futuro de desarrollo de la agricultura mundial, en base
a un conjunto determinado de supuestos y la posible configuración
de las políticas agrícolas y comerciales de los países de todo el
mundo.
Los precios de los commodities agropecuarios (cereales, carnes,
pescados y productos lácteos) vienen de registrar una fuerte caída
en sus niveles promedio durante el año 2016.
Esta disminución tuvo correlato en la amplia producción que
experimentaron, alcanzando máximos a nivel mundial en casi todos
los rubros.
En los cereales esta disminución se sintió principalmente sobre
el precio del maíz y el trigo que alcanzaron un máximo de
producción global en el año 2016.
"Viendo ya la dinámica de la última década (2004-2006 a 2014-
2016), según la Ocde-Fao se observó en dicho período un incremento
de la demanda de commodities agrícolas sin precedentes",
manifestaron.
El consumo total de cereales aumentó de 2.000 millones de
toneladas a 2.500 millones (500 millones en diez años).
Lo mismo pasó con el consumo de carne de ave, que creció de 81
millones de toneladas a 113 millones con un incremento de 32
millones de toneladas.
En China, el crecimiento de los ingresos impulsó la demanda de
alimentos.
"Según se deprende del informe elaborado por la Ocde-Fao, los
factores continuarán influyendo sobre la demanda mundial de
productos agrícolas, pero su relevancia disminuirá relativamente
en la próxima década", indicaron los expertos de la BCR.
Explicaron que "el crecimiento de la demanda en China se está
desacelerando, a medida que se modera el crecimiento de los
ingresos y disminuye la propensión de los hogares a gastar más
ingresos en alimentos".
"Por otro lado, la evolución de los mercados de biocombustibles
está fuertemente impulsada por las políticas y los precios del
crudo y, consecuentemente, es más difícil predecir en función de
las tendencias demográficas y económicas", dijeron.
En tanto, "las políticas actuales y los precios moderados
esperados del petróleo crudo en el largo plazo probablemente
conduzcan a un menor crecimiento en la producción de
biocombustibles derivados de commodities agrícolas en comparación
con la última década", sostuvieron.
Los volúmenes de exportación de los commodities seguirán
concentrados –por cada producto- en 5 principales países
exportadores, aglutinando el 70 % de lo comerciado a nivel global
en promedio.
"En el caso de la soja este último valor se ve acrecentado, ya
que sólo Estados Unidos y Brasil contabilizan el 80 % del poroto
comercializado a nivel mundial donde se espera que se mantenga
este share", añadieron.
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