Buenos Aires, 5 octubre (PR/21) — El trabajo de los movimientos socioambientalistas ponen en jaque los modelos de negocio.
Se generan, entonces, nuevas exigencias que se deberían considerar. ¿Qué mundo se les
está dejando a las próximas generaciones?
Los modelos de negocios están cambiando, las exigencias cambiaron de perspectiva. Ahora
son los consumidores quienes demandan a las empresas y son estas las que tienen que
cumplir en satisfacer la demanda, según gustos, preferencias y cantidad de personas haya.
Prepondera un nuevo enfoque en el que las empresas deben tener en cuenta los límites que
tiene el planeta para actuar de manera eficiente sobre la sostenibilidad de los recursos. Para
saber a qué tipo de segmento apunta su negocio, es necesario comprender a los
consumidores como herramientas y miembros de la cadena de valor. Por ejemplo, puede
imaginarse una foto – que demuestra un recorte de la realidad que se observa; si se saca una
foto desde un lugar lejano, los consumidores se pueden observar como homogéneos. Pero
¿qué pasa si le hacen zoom?, la homogeneidad ya no está presente, aparece una
heterogeneidad en el consumo. Este pequeño pasaje, a modo de ilustración, comprende una
forma de aclarar su perspectiva y apuntar al segmento correcto.
Para abarcar y satisfacer todas -o la mayor cantidad- las demandas es necesario contar con
un planeamiento sostenible en innovación y creatividad. ¿Cuánta innovación y creatividad
hay en su negocio?
Satisfacer las demandas actuales no es tarea simple. Las nuevas formas de mirar, decidir y
pensar los negocios requieren un uso estratégico de los recursos y prácticas que generen el
menor impacto negativo en el entorno, ya sea ambiental, económico, social o cultural. Esto
es lo que se requiere en un mundo en el que el avance del cambio climático se da de forma
acelerada y escalada.
Las nuevas exigencias de los consumidores, principalmente el rol de los jóvenes, es un
aspecto central para tener en consideración como herramienta al momento de repensar
nuevos negocios. Esta franja generacional ha demostrado su interés por un ambiente sano y
ha exigido un mundo distinto en el que vivir. Son los jóvenes los más vulnerados y quienes
se enfrentan a las peores consecuencias del cambio climático.
Entonces ¿Qué pueden hacer los negocios al respecto?
Todas las empresas, independientemente de su tamaño y actividad, generan impacto tanto
negativo como positivo. Tal vez, lo primero que tienen que preguntarse y poner en agenda es
si existe alguna alternativa mejor a la actual, en vistas de generar el menor impacto negativo
en el ambiente. Una vez delimitados y visualizados los horizontes posibles para realizar la
transición hacia un modelo de negocio sustentable, es cuando surgen las respuestas del
entorno y se hallan diversas formas de mitigar los impactos negativos.
No dejes para mañana lo que puedas salvar hoy.
Empezar desde abajo
¿Quiénes son mis proveedores? ¿Quiénes son mis consumidores? ¿Qué tan homogéneo es
mi público? ¿Qué satisfacción o sector busco complacer con mi producto/servicio?
Estas son preguntas claves, que se hace cualquier emprendedor a la hora de comenzar su
negocio. Para responderlas, hoy en día, es fundamental hacer buen uso de las herramientas
comunicativas, de la transparencia y coherencia de la información a brindar. Son estos puntos
los que harán la diferencia en un mercado tan competitivo y globalizado como el actual. Para
comunicar desde la lealtad en un mundo tan digitalizado hace falta ser y hacer, las buenas
noticias llegan rápido y las malas también. Los consumidores ahora son parte de la cadena a
la que hay que rendirle cuenta.
Un nuevo paradigma llegó para quedarse, junto con los avances tecnológicos y la
voluntad humana es posible orientar los negocios hacia un mundo más justo y
amigable con el ambiente.
Si ya creamos este caos, seamos responsables de cambiarlo.
Por Florencia Agostina, Campos. Voluntaria en el eje de Administración Sustentable Centro
GEO.
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