La caída del IPPT se explica por el déficit fiscal. Argentina tuvo superávit tan sólo entre 2004 y 2007. El sistema tributario se mantiene muy complejo y la alícuota máxima del impuesto a las Ganancias a personas no varió. La de las empresas subió a un 35% en 2021.
La complejidad del sistema tributario argentino se ubica en el último puesto respecto a los demás países de la OCDE. El puntaje vinculado a esta arista para el índice del CET es el más bajo posible: 1. Queda por debajo de Italia (2,1) y México (2,5). Lo mismo ocurre en la tabla del IIGG a empresas. Argentina permanece última con una alícuota del 35% y un puntaje de 3,3.
El balance fiscal argentino está calificado en 4,2 puntos y se posiciona 23 para el índice realizado. En torno al IIGG en personas, el puntaje es de 6,6 (alícuota máx. del 35%) y se ubica en el décimo lugar.
Respecto a los cambios de Gobierno entre 2004 y 2020, la presión tributaria no varió en más de un 5%. Esto lo deja en una tasa promedio del 29,05% en esos 16 años. Hubo variaciones en la estructura tributaria pero no en el peso de los impuestos sobre la sociedad.
Los números de cada Gobierno son los siguientes: 26,37% (2004-2007), 29,3% (2007-2011), 31,45% (2011-2015), 28,5% (2015-2019) y 29,76% (2019-2020). La presión tributaria y el crecimiento económico no estuvieron alineados. Desde 2011, la economía argentina se encuentra estancada y, junto con Brasil, tiene la presión fiscal más alta de la región.
En torno a la pérdida de poder adquisitivo de la sociedad argentina, el impuesto inflacionario representó un 2,8% del PBI en 2021, luego de la pandemia COVID-19. La tasa de inflación en ese período fue del 50,9%.