Desde Valor Carne venimos siguiendo los índices de precio de la hacienda, por un lado, y de la carne al mostrador, por el otro.
Si bien en el largo plazo avanzan de la misma manera, hay coyunturas en las que se mueven distinto, dadas las relaciones de fuerza entre oferta y demanda que puede haber en los distintos eslabones de la cadena.
En ocasión de la última fuerte reacción del precio de la hacienda, en diciembre, en oportunidad de las distorsiones dejadas por el gobierno anterior y las expectativas creadas en torno a la nueva administración, el precio al público logró ir acompañando el fuerte sacudón en el mercado de animales vivos, aunque sin igualar al máximo.
Con la retracción del valor de las categorías de consumo, el sector comercial quedó con un margen más ampliado, sólo hasta el siguiente movimiento, en febrero, cuando perdió la ventaja.
Pero desde marzo, gradualmente, los valores en el mostrador siguieron un ajuste apenas más alto que el del mercado concentrador, y en estos poco más de cinco meses lograron consolidar una ventaja de unos diez puntos.

Nuestro índice tiene como base al trimestre feb-abr de 2015, cuando ambas variables se mantuvieron estables a lo largo de esas 13 semanas, lo que nos resultó indicativo de que debía haber un equilibrio y una cierta razonabilidad en la relación de precios.
No obstante, esta relación debería ser revisada, aunque no resulta sencillo hacerlo. Desde aquel momento hubo cambios en las normativas y en el mercado, que redujeron el margen comercial.
Por un lado, con el inicio del gobierno de Mauricio Macri, el sector comercial (mataderos de consumo, matarifes y carnicerías) comenzó a ser más fiscalizado y se vio forzado a pagar más impuestos. Es muy difícil de estimar cuánto de aquella reforma se mantuvo y cuánto se perdió por el camino con la siguiente administración.
Por el lado comercial, el conjunto de los subproductos (cuero especialmente, menudencias, grasa y sebo) perdieron buena parte de valor, que antes ayudaba a reducir el margen entre hacienda y carne al consumidor.
Por estos motivos, no hay que tomarse tan a la letra los números que marcan nuestros índices, sino que hay considerarlos sólo para seguir las tendencias.
La buena noticia acerca del margen que separa a ambos valores es que el sector comercial puede absorber una parte de un eventual aumento en el precio de la hacienda sin necesidad de volcarlo al mostrador.
Fuente: Valor Carne


















