Barcelona, miércoles 24 diciembre (PR/25) — La primavera en Europa despierta paisajes llenos de color, clima agradable y menos aglomeraciones que en verano.
Marzo y abril son meses ideales para explorar ciudades históricas, jardines floridos y pueblos encantadores mientras disfrutas de la auténtica cultura europea.
A continuación, te contamos cuáles son los cinco destinos imprescindibles para un viaje de primavera en Europa.
- Ámsterdam
- París
- Sevilla
- Roma
- Lisboa
1. Ámsterdam, Países Bajos
En primavera, Ámsterdam se transforma con los famosos campos de tulipanes y el bullicioso festival de flores. Un paseo en bicicleta por los canales y una visita al Keukenhof, el parque de tulipanes más grande del mundo, hacen de marzo y abril la temporada perfecta para descubrir la ciudad.
Además de sus jardines, Ámsterdam ofrece museos de renombre como el Rijksmuseum, con obras maestras del Siglo de Oro holandés, y el Museo Van Gogh, que permite adentrarse en la vida y obra del famoso pintor. El Barrio Rojo muestra una parte icónica y curiosa de la ciudad, mientras que el Mercado de Flores flotante y los pintorescos canales ofrecen experiencias culturales y fotogénicas.
Para complementar el recorrido, prueba la gastronomía local: los stroopwafels recién hechos, los quesos típicos como Gouda o Edam, los arenques frescos en puestos callejeros y otros bocados tradicionales como bitterballen o panecillos rellenos de chocolate, auténticos sabores holandeses que hacen del paseo una experiencia completa.

Ámsterdam: canales pintorescos y campos de tulipanes que llenan la ciudad de color y encanto primaveral.
2. París, Francia
París es ideal para un viaje de 5 días por Europa, especialmente en primavera, cuando sus jardines como Luxemburgo y Tuileries florecen. Pasear por el Sena permite disfrutar de sus emblemáticos puentes, como el Pont Neuf y el Pont Alexandre III. Recorrer el barrio de artistas de Montmartre invita a perderse entre calles empedradas, descubrir la Basílica del Sacré-Cœur y explorar plazas llenas de galerías y cafés bohemios.
Por su parte, el Museo del Louvre permite admirar obras maestras como la Mona Lisa y la Venus de Milo, sumergiéndose en siglos de arte y cultura. Todo esto se disfruta más con un clima templado y sin las multitudes del verano, haciendo que cada paseo sea tranquilo y memorable.
Un viaje a París en primavera se disfruta más allá de la Torre Eiffel. Los mercados al aire libre, como el Marché Bastille o el Raspail, se llenan de gente alegre, y las terrazas invitan a disfrutar de un café con clásicos parisinos como croissants, macarons y pain au chocolat. No pueden faltar platos clásicos como coq au vin o escargots au beurre persillé (caracoles preparados con mantequilla, ajo y perejil).

3. Sevilla, España
Sevilla en primavera ofrece su famosa Feria de Abril y un clima ideal para recorrer patios, plazas y calles adoquinadas. La ciudad se llena de colores, aromas de azahar y vibrante música flamenca, una experiencia cultural que no se puede perder.
Entre los lugares imprescindibles de Sevilla están la Catedral de Sevilla, con su imponente Giralda, el Alcázar, un palacio real de arquitectura mudéjar que parece sacado de un cuento, y la Plaza de España, con su impresionante semicírculo de edificios y canales. Los barrios de Triana y Santa Cruz invitan a perderse por callejuelas llenas de historia, azulejos coloridos y patios andaluces.
La gastronomía local añade sabor a la visita: además de tapas, salmorejo, jamón ibérico y churros con chocolate, se pueden probar platos como pescaíto frito, espinacas con garbanzos y flamenquines, perfectos para disfrutar en cualquier momento del día mientras se recorre la ciudad.

4. Roma, Italia
La primavera es perfecta para explorar Roma sin soportar el calor del verano. Monumentos históricos como el Coliseo, el Foro Romano y el Panteón permiten sumergirse en siglos de historia, mientras que la Ciudad del Vaticano, con la Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos, impresiona con su arte y arquitectura.
Las plazas y parques, como la Piazza Navona, la Fontana di Trevi y la Villa Borghese, se llenan de flores y vida, ofreciendo espacios ideales para pasear, disfrutar de artistas callejeros, cafés al aire libre y mercados temporales.
En un viaje a Roma no puedes dejar de saborear clásicos como pasta cacio e pepe, carbonara, amatriciana, pizzas al horno de leña y gelatos artesanales, todo acompañado de un café espresso o un buen vino del Piamonte o la Toscana.

5. Lisboa, Portugal
Lisboa despierta con temperaturas suaves y cielos despejados en primavera, lo que la convierte en un destino perfecto para pasear por sus barrios coloridos como Barrio Alto, Chiado, Belém y Alfama, la cuna del fado, el tradicional género musical portugués.
Los emblemáticos tranvías de Lisboa, junto con sus miradores panorámicos como el Miradouro de Santa Catarina, el Elevador de Santa Justa y monumentos históricos como el Monasterio de los Jerónimos, ofrecen una experiencia que combina historia, arquitectura y vistas impresionantes de la ciudad.
La gastronomía portuguesa complementa la visita con pasteles de nata, bacalao preparado de múltiples formas, sardinas asadas, caldo verde y vinos locales, creando una experiencia completa de sabor, cultura y tradición.







