Herodes pensó que con esta cruel medida se libraría de Cristo, el Mesías esperado. Estaba dispuesto a hacer lo que sea para mantener su poder, y ciertamente las noticias sobre el nacimiento de un rey que habría de gobernar a su pueblo lo aterrorizaban. Aun con todo en contra, el Hijo de Dios logró salvarse gracias a los cuidados de San José y Santa María.
En un antiguo sermón, exclamaba San Quodvultdeus con perfecta elocuencia: “Todavía no hablan, y ya confiesan a Cristo. Todavía no pueden entablar batalla valiéndose de sus propios miembros, y ya consiguen la palma de la victoria”.
Mártires auténticos
De acuerdo al relato de San Mateo, unos sabios venidos de Oriente advirtieron al rey Herodes del inminente nacimiento del Mesías, de quien estaba profetizado que llegaría a ser rey de Israel. Estos sabios o “reyes magos” habían viajado desde muy lejos para adorar a aquel niño, y por eso se presentaron ante quien consideraban la máxima autoridad de esas tierras. Herodes entonces les pidió que, después de adorar al recién nacido, regresen y le revelen dónde se hallaba para él también “ir a adorarlo”. Sin embargo, en secreto, el rey temía que ese recién nacido llegara a quitarle el poder algún día, así que hizo planes para matarlo.
Víctimas del odio y de las pasiones de este mundo
Profundiza aún más San Quodvultdeus, obispo de Cartago y Padre de la Iglesia del siglo V:
… Matas el cuerpo de los niños, porque el temor te ha matado a ti el corazón. Crees que, si consigues tu propósito, podrás vivir mucho tiempo, cuando precisamente quieres matar a la misma Vida… Los niños, sin saberlo, mueren por Cristo; los padres hacen duelo por los mártires que mueren. Cristo ha hecho dignos testigos suyos a los que todavía no podían hablar”.
Por las víctimas del aborto
Desde que el crimen del aborto está más extendido por el mundo y ya no existe el respeto debido a la vida por nacer, mueren a diario miles y miles de otros “inocentes”, rechazados, invisibilizados, porque “desbaratan” o “ponen en riesgo” los cálculos humanos, o porque “no encajan” en los esquemas egoístas o individualistas de los ‘nuevos herodes’.
Recordemos y recemos en este día, de manera especial, por las víctimas del aborto y por la conversión de aquellos que se han alejado de la verdad y atropellan los derechos de los no nacidos o de los niños en general.
¡Santos Inocentes, rogad por nosotros!


















