Hoy 15 de mayo celebramos a San Isidro Labrador, patrono de los agricultores y de Madrid

Hoy 15 de mayo celebramos a San Isidro Labrador, patrono de los agricultores y de Madrid

Educado para amar a Dios y al prójimo

Isidro nació en el seno de una familia de campesinos mozárabes muy pobres, y no recibió educación alguna que no haya sido la que se recibía en una familia cristiana: el amor a Dios, la caridad con el prójimo, y la importancia de la oración y de recibir los sacramentos. Quedó huérfano muy pequeño y a los 10 años comenzó a trabajar como peón de campo en una finca en las afueras de Madrid (España), perteneciente probablemente a una de esas familias prestigiosas de la época. Ya mayor, contrajo matrimonio con María de la Cabeza, quien también llegaría a ser santa.

Hombre de familia, hombre de trabajo duro, hombre de Dios

San Isidro empezaba su jornada asistiendo a Misa muy temprano. Sin embargo, a veces,  se retrasaba un poco para llegar al campo a trabajar. Sin querer, despertó así la cólera de varios de sus compañeros, quienes lo acusaron de holgazán ante el patrón.

El dueño de las tierras verificó que la acusación era cierta -el santo sí solía llegar un poco tarde a sus labores- pero quedó impactado al ver que, mientras Isidro no llegaba, los bueyes con los que trabajaba movían el arado como si alguien los estuviera guiando. Así, nació el rumor de que mientras Isidro estaba en Misa, un ángel cubría su puesto en el campo.

El milagro del pozo

Uno de los milagros que se le atribuye es haber salvado a un niño que cayó con una canasta a un pozo muy profundo. Los santos esposos, que estaban cerca, acudieron a ayudarlo de inmediato pero no encontraban la forma de rescatar al muchacho. Entonces, se arrodillaron a rezar con tanta fe que las aguas del pozo empezaron a subir y el pequeño apareció en la superficie dentro de la canasta, sano y salvo.

Al retornar a Madrid, San Isidro volvió a trabajar en una finca y, previsiblemente, dada su forma de ser, empezó a tener problemas. Algunos peones lo acusaron de laborar menos por pasársela rezando y quedarse en la iglesia más de la cuenta. Grande fue la sorpresa de sus sus acusadores -con lección incluida- cuando los terratenientes hicieron el inventario: la parcela a cargo del santo produjo el doble que las demás.

San Isidro, el labrador, murió el 30 de noviembre de 1172. Su fiesta se celebra cada 15 de mayo y la de su esposa, Santa María de la Cabeza, el 9 de septiembre. San Isidro es patrono de la capital de España, Madrid.

Si quieres saber más sobre San Isidro Labrador, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Isidro_el_Labrador,_San.

Más información en el especial de San Isidro Labrador.

 

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FuenteAciprensa

 

 

Hoy celebramos a San Matías, el discípulo llamado a completar el grupo de los Doce Apóstoles

Hoy celebramos a San Matías, el discípulo llamado a completar el grupo de los Doce Apóstoles

En los Hechos de los Apóstoles es posible encontrar señales inequívocas del aprecio del que gozaba Matías entre los miembros de la Iglesia primigenia. San Lucas, autor del relato de su elección para completar a los Doce, deja esto en evidencia, especialmente cuando recoge, una a una, las palabras del Apóstol Pedro (como se verá a continuación). Los candidatos fueron José, llamado Barsabás, cuyo sobrenombre era ‘Justo’, y Matías.

ón del Señor, los Apóstoles, junto con María y algunos discípulos, se encontraban a la espera del Espíritu Santo, cuya llegada había sido anunciada por Jesús resucitado. En esos días de oración y expectativa, Pedro invitó a la comunidad a que se pronuncie sobre quién debía reemplazar a Judas Iscariote:

“Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección” (Hch 1, 21-22).

Acto seguido, señala Lucas: “Se propusieron dos nombres: José, llamado Barsabás, de sobrenombre ‘el justo’, y Matías. Y oraron así: ‘Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía’. Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles” (Hch 1, 23-26).

No se sabe con certeza mucho más sobre San Matías, salvo que se mantuvo fiel hasta el final de sus días. Se cree que murió apedreado o crucificado en Cólquida (actual Georgia) a donde habría llegado para anunciar a Cristo. Su muerte se habría producido hacia el año 80 d. C.

El Papa Benedicto XVI, en el año 2006, compartió una hermosa reflexión que tenía como base la figura del santo, y que constituye una clave para comprender y enfrentar el pecado y el mal dentro de la Iglesia: “De aquí [del ejemplo de San Matías] sacamos una última lección: ‘Aunque en la Iglesia no faltan cristianos indignos y traidores, a cada uno de nosotros nos corresponde contrarrestar el mal que ellos realizan con nuestro testimonio fiel a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador’» (Benedicto XVI, Audiencia General, 18 de octubre de 2006).

Hoy la Iglesia Católica celebra a Nuestra Señora de Fátima

Hoy la Iglesia Católica celebra a Nuestra Señora de Fátima

El nombre oficial de esta advocación mariana es ‘Nuestra Señora del Rosario de Fátima’. La mención al Santo Rosario responde a los constantes pedidos de la Virgen a que sea rezado por todos los católicos, especialmente para que haya paz en el mundo.

 

Un portento frente a nuestros ojos

“No tengáis miedo. No os haré daño”, le dijo la Virgen María a Lucía, Jacinta y Francisco, los tres niños portugueses que, impactados por su presencia maravillosa, se llenaron comprensiblemente de temor. Aquellos pequeños -como probablemente cualquiera en esta tierra- fueron sobrepasados por lo que veían sus ojos: aquella “señora vestida de blanco, más brillante que el sol”.

Tras el impacto inicial, nuestra dulce Madre les reveló de dónde venía: había bajado del cielo para ayudar a fortalecer el lazo que hay entre Dios y los hombres. A continuación, pediría a los tres que volvieran a aquel mismo lugar el día 13 de cada mes, a la misma hora, por los siguientes seis meses. Después preguntó:

“¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quisiera enviaros como reparación de los pecados con que Él es ofendido, y de súplica por la conversión de los pecadores?».

Los pequeños respondieron que sí, por lo que la Virgen, con franqueza y ternura, les advirtió que sufrirían mucho porque los pecados de los hombres eran grandes.

Sin embargo, también les consoló diciendo que la gracia de Dios estaría siempre a su lado, dándoles fuerza. De inmediato, la Señora abrió las manos y una fuerte luz cubrió a los niños, quienes cayeron de rodillas y empezaron a rezar: “Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento”.

 

“Orad por la paz”

 

Antes de partir, la Virgen pediría: “Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”. Dicho esto se elevó hasta que no pudieron verla más.

La Madre portaba un mensaje de paz en días de horror para la humanidad: se desarrollaba la Primera Guerra Mundial y el comunismo empezaba a acechar al mundo como nunca antes.

 

 

En los siguientes meses, los niños acudieron a las citas con la Señora, tal y como ella había pedido. Lamentablemente, eso les valdría a los pequeños pastores convertirse en blanco de burlas, calumnias, e incluso amenazas de cárcel -el mundo se resistía a creer y aceptar su testimonio-.

Es cierto que muchos corazones fueron tocados en ese momento, pero también brotó mucha incomprensión. Las autoridades políticas de la localidad evidenciaron inmediatamente su disgusto por las grandes movilizaciones de gente, y un inesperado renacimiento religioso.

Incontables gracias para el mundo

Meses después de ocurridas las apariciones, Francisco y Jacinta Marto -quienes eran hermanos- fallecieron víctimas de la enfermedad. Lucía Santos les sobreviviría y se convertiría en monja de clausura.

Con los años, la Iglesia reconocería el testimonio de los niños y la veracidad de las apariciones milagrosas de la Madre de Dios, mientras tanto, la devoción a la Virgen de Fátima se iba expandiendo por el mundo como ninguna otra advocación mariana previa.

Algunas décadas más tarde, el Papa San Juan Pablo II consagró Rusia -nación esclavizada por el comunismo, ideología contraria a Dios y al ser humano- al Inmaculado Corazón de María, en cumplimiento del pedido de la Madre de Dios.

Finalmente, el Papa Peregrino, en el año 2000, beatificaría a los videntes Jacinto y Francisca, en una ceremonia que contó con la presencia de Sor Lucía, la última sobreviviente de los tres videntes. La religiosa falleció sólo unos años más tarde, en 2005.

 

Pedidos que la Virgen de Fátima hizo a los pastorcitos

En su Cuarta memoria, Sor Lucía Santos da cuenta de un pedido especial de la Virgen, hecho en la aparición del 13 de julio de 1917:

“Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagáis algún sacrificio: Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”.

 

Elevados a los altares

El 13 de mayo de 2017, el Papa Francisco viajó a la ciudad de Fátima con motivo del primer centenario de las Apariciones. Ese día el Papa canonizó a los pastorcitos Francisco y Jacinta Marto, quienes se convirtieron en los santos no mártires más jóvenes de la Iglesia.

En 2022, se realizó la Peregrinación Internacional de Aniversario, con ocasión del 5º aniversario de la canonización de los hermanitos Marto.

¡Jacinta y Francisco, intercedan por el bien de la Iglesia!

¡Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros!

Si deseas conocer más sobre las apariciones de Fátima te recomendamos leer este artículo: https://www.aciprensa.com/recursos/las-apariciones-1053.

Más información en el especial de la Virgen de Fátima.

 

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Fuente: ACI Prensa

Hoy 12 de mayo recordamos al Beato Álvaro del Portillo, sucesor de San Josemaría Escrivá y Prelado del Opus Dei

Hoy 12 de mayo recordamos al Beato Álvaro del Portillo, sucesor de San Josemaría Escrivá y Prelado del Opus Dei

Monseñor Álvaro del Portillo, a quien cariñosamente la gente sigue llamando ‘Don Álvaro’, fue el primer sucesor de San Josemaría Escrivá de Balaguer en el gobierno de la Prelatura. San Josemaría fundó el Opus Dei el 2 de octubre de 1928.

Don Álvaro fue de profesión ingeniero civil (ingeniero de caminos), grado obtenido junto a los títulos de Doctor en filosofía y Doctor en Derecho Canónico.

En el corazón de la Iglesia

Álvaro del Portillo nació en Madrid (España) el 11 de marzo de 1914, en el seno de una familia muy devota. Ingresó al Opus Dei en 1935, mientras era estudiante de la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid.

El 25 de junio de 1944, tras finalizar los estudios civiles y eclesiásticos, fue ordenado sacerdote en la capital española por el obispo local, Mons. Eijo y Garay. En la diócesis de Madrid ejerció su ministerio hasta que, en 1946, fue trasladado a Roma (Italia). Allí tuvo la oportunidad de continuar sus estudios y se doctoró en Filosofía y Letras, así como en Derecho Canónico.

Tras la muerte de San Josemaría Escrivá en 1975 Don Álvaro fue elegido para sucederle al frente del Opus Dei. Don Álvaro gobernó la Prelatura durante 19 años, hasta el día de su muerte.

Pastor de almas

El 28 de noviembre de 1982, al ser erigida ‘la Obra’ como Prelatura Personal, el Papa San Juan Pablo II nombró como Prelado del Opus Dei a Don Álvaro. Posteriormente, el 6 de enero de 1991, el mismo San Juan Pablo II le confirió la ordenación episcopal.

Álvaro del Portillo falleció el 23 de marzo de 1994, a los 80 años, después de haber participado en una peregrinación a Tierra Santa. San Juan Pablo II, durante su funeral, se presentó a orar ante sus restos mortales, como signo de reconocimiento por el servicio que el beato prestó al pueblo de Dios.

Camino a los altares

El 5 de julio del 2013 se hizo público el milagro concedido por intercesión de Don Álvaro. Este consistió en la curación del bebé chileno José Ignacio Ureta Wilson, quien con solo unos pocos días de vida sufrió numerosas y graves complicaciones de salud.

Al cumplir un mes, José Ignacio sufrió un paro cardíaco que duró entre 30 y 45 minutos. Sus padres pidieron la intercesión de Don Álvaro y el niño sobrevivió. Actualmente, José Ignacio goza de buena salud y no presenta secuelas de gravedad.

El Prelado del Opus Dei fue beatificado en Valdebebas (Madrid) por el Cardenal Ángelo Amato, el 27 de septiembre de 2014, en una Misa a la que asistieron más de 200 mil personas provenientes de todo el mundo.

Más información en el siguiente enlace.

 

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Fuente: Aciprensa

 

Hoy celebramos a San Francisco de Gerónimo, misionero jesuita y apóstol de la misericordia

Hoy celebramos a San Francisco de Gerónimo, misionero jesuita y apóstol de la misericordia

Valiente predicador

Francisco se hizo célebre por su incansable trabajo en favor de la conversión de los pecadores, a quienes buscó a ejemplo del Buen Pastor, Jesucristo, que va en busca de la oveja perdida del rebaño. No temió ni las calles peligrosas ni acercarse a aquellos cuya reputación o indignidad eran motivo de rechazo. En ese sentido, Francisco dejó que a través de su noble corazón pobres, enfermos y oprimidos pudieran conocer el amor de Dios, y miró con compasión y amor fraterno a los pecadores empedernidos e irredentos, y precisamente entre ellos conquistó muchas almas para Dios, devolviéndoles el sentido de la vida.

Jesús, a quien Francisco adoró en la Eucaristía y frecuentó en la oración, fue quien moldeó su alma y lo animó a anunciar su Palabra ‘a tiempo y a destiempo’. Francisco respondió al amor de Dios con su vida disciplinada y ejemplar.

Amor y obediencia; obediencia y caridad

Francisco de Gerónimo nació el 17 de diciembre de 1642 en Grottaglie, una ciudad del sur de Italia. A los 16 años entró al colegio de Tarento, donde estuvo bajo la tutela de la Compañía de Jesús. En aquella institución estudió humanidades y filosofía, con tal éxito que el obispo lo envió a Nápoles para que asistiera a conferencias de Teología Canónica en el famoso colegio Gesu Vecchio [El colegio antiguo de Jesús], que por aquel entonces rivalizaba con las más grandes universidades de Europa.

“Muy gustosamente gastaré y me desgastaré totalmente por vuestras almas” (II Cor, 12)

Después de 4 años predicando en pequeños pueblos y de culminar sus estudios de teología, sus superiores lo nombraron predicador de la iglesia del Gesú Nuovo [La iglesia nueva de Jesús] en Nápoles. Sus sermones elocuentes, breves y enérgicos, llegaron a conmover a muchos, removiendo conciencias estancadas y despertando el sentido de la fe. Muchas conversiones obró el Señor a través de sus palabras, especialmente de personas que tenían el corazón endurecido y no sentían culpa alguna por sus malas obras.

En algunas ocasiones pasó por no menos de cinco aldeas en un solo día, predicando en calles, plazas públicas e iglesias. La gente que lo conocía solía decir que convertía por lo menos a unos 400 pecadores al año.

Una de sus obras de caridad habituales fue visitar hospitales y cárceles. Y cientos de veces fue en busca de algún alma perdida por calles peligrosas o lugares de mala reputación. Eso le valió más de una paliza a manos de delincuentes, pero no por eso dejó de insistir en el llamado a la conversión, sabiéndose él mismo un pecador perdonado. Ayudó mucho en su difícil misión, su aspecto ascético y a veces severo, siempre en actitud orante y de atención con los que sufren.

San Francisco murió a los 74 años de edad y fue sepultado en la Iglesia de la Compañía de Nápoles. Fue beatificado en 1758 por Benedicto XIV y canonizado en 1839 po el Papa Gregorio XVI.

Si deseas conocer más sobre San Francisco de Jerónimo puedes leer este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Francisco_de_Geronimo.

 

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Fuente: Aciprensa

 

Hoy 10 de mayo se celebra a San Juan de Ávila, sacerdote y asceta, patrono del clero secular español

Hoy 10 de mayo se celebra a San Juan de Ávila, sacerdote y asceta, patrono del clero secular español

Juan de Ávila fue un agudo escritor de temas de espiritualidad y ascética; razón por la cual su obra terminó siendo tremendamente influyente. Esta es considerada como una de las más grandes contribuciones a la renovación de la Iglesia en el siglo XVI, tanto como en los siglos posteriores.

Este gran presbítero español, además, conoció y trató con varios de los santos más conocidos de su tiempo. Fue director espiritual de algunos de ellos o les brindó su acertado consejo u opinión.

Hoy, siglos después de su muerte, San Juan de Ávila sigue siendo fuente de inspiración y gran referente para tantos y tantos que se esfuerzan por ser fieles a Dios.

Desde 1946, es considerado santo patrono del clero secular español.

Camino formativo: sus padres, franciscanos, dominicos y jesuitas

Juan estudió primero leyes en la Universidad de Salamanca (1514), pero no concluyó los estudios, y regresó a su ciudad natal. En 1520 vuelve a la universidad animado por un sacerdote franciscano, esta vez en Alcalá de Henares, para estudiar Teología y Artes, dejando en claro el profundo cambio que se gestaba en su interior.

En Alcalá conoce al confesor del rey Carlos V, Padre Domingo de Soto O.P., y tiene trato con San Ignacio de Loyola.

Predicar es un asunto muy serio

La prédica de San Juan de Ávila fue notable; a través de ella, Dios tocó muchas almas.

Allí donde el santo celebraba la santa Misa, solía aumentar la concurrencia y la asiduidad de los fieles. Era evidente que la gracia lo asistía y justamente por eso era edificante ver cómo Juan se esforzaba para que esa gracia no cayera en saco roto. El sacerdote trabajaba por horas y horas en la elaboración de sus homilías, siempre en oración y recogimiento.

En ocasiones pasaba la noche entera en vela frente a Cristo crucificado o arrodillado ante el Santísimo Sacramento sólo para encomendar la homilía del día siguiente.

Al final, la reverencia a la Eucaristía y la sencillez de las palabras de San Juan granjearon muchas conversiones. Es una pena que gran parte de sus homilías no hayan podido ser conservadas, como sí lo han sido algunas de sus máximas, muestras de la riqueza de su mundo interior: «Para poder obtener conversiones hay que tener fe en que estas sí se conseguirán. ¡La fe mueve montañas!”; o, «Más preferiría vivir sin piel, que vivir sin devoción a la Virgen María».

Para San Juan de Ávila, sin fe auténtica y sin piedad filial a la Virgen María no es mucho lo que Dios puede obrar en el corazón del hombre, menos aún en el alma del sacerdote que anuncia al Señor y que se ha endurecido. Para el santo, la principal cualidad del buen predicador es siempre “¡Amar mucho a Dios!”. Y vaya que él lo hizo.

El camino del que quiere ser fiel al Señor no está exento de asperezas. San Juan de Ávila fue blanco del recelo de algunos y el odio de otros. Quienes lo acusaron injustamente ante la Inquisición, lo presentaron como alguien influenciado por ideas contrarias a la sana doctrina -cercano al erasmismo, corriente “protestatizante” y secularizada-. Sin embargo, el punto había sido otro: sus palabras habían sido sacadas de contexto. San Juan solía ser muy crítico con el comportamiento de algunos hijos de la Iglesia, especialmente de malos sacerdotes y obispos. Eso le granjeó la fama de “erasmista” (cercano a la visión del cristianismo inspirado en la obra del humanista renacentista Erasmo de Rotterdam).

Por esta razón, el santo sería llevado a prisión. Mientras duró el proceso, entre 1531 y 1533, San Juan aprovechó para escribir la que sería su obra más famosa: Audi filia [“Escucha hija”], célebre comentario al Salmo XLIV. Este opúsculo llegaría a ser considerado como uno de los más brillantes compendios de ascética. Tras ser exculpado, el santo ampliará dicha obra y recibiría la aprobación de las autoridades eclesiásticas para su publicación.

El apóstol es hijo de Dios e hijo de su tiempo

El destino de San Juan de Ávila sería convertirse en el autor espiritual más consultado e influyente del siglo XVI.

Juan, amigo de San Ignacio de Loyola, revisor de parte de la obra de Santa Teresa de Jesús, cercano a San Juan de Dios, San Francisco de Borja, San Pedro de Alcántara y al Venerable Fray Luis de Granada, nunca perdió la oportunidad de contagiar su ánimo reformador. Eran días de efervescencia religiosa y cultural -el espíritu del Renacimiento flotaba en el aire-; y no todos entendían a cabalidad lo que estaba pasando.

Afortunadamente, muchos hombres y mujeres, bien asentados en la enseñanza de la Iglesia, pudieron poner en evidencia que el humanismo no necesariamente implicaba darle la espalda a la fe ni mucho menos. Tampoco la crítica a los vicios y malas prácticas de algunos católicos significaba “hacerle el juego” al protestantismo.

San Juan de Ávila partió a la Casa del Padre el 10 de mayo de 1569. Fue canonizado varios siglos después, en 1970, por el Papa San Pablo VI.

Doctor de la Iglesia

Así como San Juan de Ávila fue inspiración para sus coetáneos, lo fue también para muchos de los escritores espirituales posteriores: Antonio de Molina, Luis de la Palma, Luis de la Puente, Carlos Borromeo, Bartolomé de los Mártires, Diego de Estella, Pierre de Bérulle, Alonso Rodríguez, Francisco de Sales, Alfonso María de Ligorio, Antonio María Claret, entre muchos otros.

A inicios de la segunda década del siglo XXI, en el marco de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud celebrada en España (agosto de 2011), el Papa Benedicto XVI anunció que el santo de Ávila sería nombrado Doctor de la Iglesia.

La proclamación oficial llegaría al año siguiente, el 7 de octubre de 2012. Ese día el patrono del clero español recibió la distinción de Doctor al lado de la mística alemana Santa Hildegarda de Bingen. San Juan de Ávila es el cuarto santo español en alcanzar el título de Doctor de la Iglesia.

¡San Juan de Ávila: intercede por los sacerdotes y por todos los que anuncian al Señor! ¡Cuánta falta hacen los buenos predicadores que hagan llegar el mensaje de Dios con dignidad!

Si deseas saber más sobre la vida de este santo, te sugerimos el siguiente artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Juan_de_%C3%81vila.

Más información:

 

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Fuente Aciprensa