¿Sabías que las mamás viven, cada día, las obras de misericordia? Descubre cómo estas acciones sencillas revelan el amor de Dios.
En este artículo profundizaremos en algunos ejemplos de la vida cotidiana, ya que si prestamos atención a nuestro alrededor, podemos ver el don de la caridad en el abrazo y el ejemplo de nuestra mamá.
Obras de misericordia corporales:
1. Dar de comer al hambriento
Las mamás buscan que su familia reciba el alimento, cuidando y procurando su bienestar. Incluso en momentos en los que ellas están cansadas, priorizan que no les falte un plato en la mesa.
2. Dar de beber al sediento
¿Cuántas veces las mamás nos preguntan si hemos bebido agua en el día? Ellas están pendientes de saber que estamos hidratados. Nos recuerdan llevar esa botellita de agua, jugo o leche a donde vayamos.
3. Vestir al desnudo
Nos ayudan a proteger nuestra dignidad vistiéndonos. No importa la edad que tengan sus hijos, ellas ven qué prenda hace falta o nos queda mejor. Compran ropa, la cosen y/o la heredan, asegurándose de que nadie esté desprotegido.
4. Dar posada al peregrino
Donde hay una casa, las mamás crean el hogar. Ellas le dan ese toque acogedor que no solo lo reciben los pequeños, sino también los amigos, primos y sobrinos que buscan un refugio con una gran sonrisa y corazón.
5. Visitar al enfermo
¿Quién es la primera en preocuparse ante una gripe o un problema estomacal? Así es, las mamás. Ellas acompañan durante la enfermedad, dan el medicamento y se quedan vigilando los síntomas.
6. Visitar a los presos
Aunque no podemos darle un sentido literal a esta frase, también se puede atribuir a que las mamás ayudan a sus hijos cuando se sienten limitados o atrapados en algunos errores y etapas difíciles. Ellas acompañan y corrigen en esos momentos.
7. Enterrar a los muertos
Ante una pérdida familiar, uno de los bastiones más fuertes en ese momento es la mamá. Ella enseña a despedirse con amor y da su mano para recibir consuelo en medio de la tristeza.
Obras de misericordia espirituales:
8. Enseñar al que no sabe
Nuestras primeras maestras son las mamás. Ellas nos enseñan con su ejemplo cómo vivir la vida; cómo hablar, caminar y saber cómo reaccionar ante ciertas situaciones. Y todo lo hacen con una hermosa paciencia.
9. Dar buen consejo al que lo necesita
Nada como un buen consejo de madre. Ellas nos escuchan y saben qué decirnos en momentos en los que nos hemos sentido mal o no sabemos qué decisión tomar.
10. Corregir al que se equivoca
¿Cuántas veces no nos hemos equivocado en el camino? Es inevitable, pero las mamás, al notarlo, nos corrigen desde el cariño, procurando nuestro bien. Incluso en momentos en los que sentimos que son injustas, ellas saben lo que es mejor a través de la experiencia.
11. Perdonar las ofensas
Las mamás nos enseñan a pedir disculpas cuando nos ofenden. Pero los hijos también pueden haber ofendido a mamá sin haberse dado cuenta, y ellas ejercen esa obra de perdón.
12. Consolar al triste
Cuando estamos tristes, las mamás lo notan. En algunas ocasiones no es necesario decirles, porque ellas saben que algo no está bien con nuestro actuar. Escuchan, dan un abrazo y rezan por nuestros sufrimientos.
13. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
Los hijos no somos perfectos, aunque a veces pensamos lo contrario. Tenemos defectos o hacemos acciones que cansan a las mamás. Y ellas, con todo el amor y paciencia, los soportan.
14. Orar por vivos y difuntos
¿Quién crees que menciona tu nombre continuamente con un rosario en mano? Las mamás encomiendan la vida de sus hijos a Dios. Piden por sus alegrías, sus preocupaciones, sus aspiraciones.
Como podemos ver, las mamás son una presencia del amor de Dios en nuestras vidas. En ellas se refleja ese rostro femenino del Creador que nos hace sentir acompañados y amados.
Por eso, cada día es una oportunidad para agradecer por nuestras mamás y por todo lo que hacen.
Oración por las mamás














