Margarita trabajó sin descanso para asistir espiritualmente y fortalecer a los católicos que arribaban a las nuevas tierras, y se convirtió, junto a sus hermanas religiosas, en el soporte de miles de seres humanos hambrientos y enfermos.
Margarita Bourgeoys nació en Troyes (Francia), a orillas del Sena, en 1620.
A los 20 años tuvo un encuentro con Dios que la marcaría para siempre. El día de la fiesta de la Virgen del Rosario, como era habitual, la imagen de la Madre de Dios se sacaba en procesión por las calles. impactada por el acto de fe que presenciaba, se quedó petrificada contemplando el dulce rostro de la Virgen, casi sin darse cuenta, por un largo rato.
Cuenta Bourgeoys en sus memorias: “Volvimos frente al portal [de la abadía] de Notre Dame donde hay encima de la puerta una imagen de piedra [de la Virgen] y echando la vista para mirarla me pareció muy bonita y al mismo tiempo me encontré tan tocada y tan cambiada que ya no me conocía”.
Conmovida por la mirada de la imagen de María, experimentó el llamado de Dios, como si repentinamente hubiera aparecido la convicción de que no podía vivir de otra manera que no fuese consagrándose a Dios. Ese día todo en su vida empezaría a encaminarse a hacerse religiosa y servir a los más necesitados.
América
En 1653, Margarita llegó a la ciudad de Montreal (Canadá). En ese momento, se integró a la colonia francesa de Ville-Marie (Villa de María). Allí se dedicó, junto a un grupo de mujeres, a dar catequesis en diversas escuelas y a asistir pastoralmente a las parroquias cercanas.
La tarea es promover al ser humano en su totalidad
La joven comunidad logró aglutinar a jóvenes francesas y amerindias. En un momento llegó a estar integrada por 18 religiosas, de las cuales siete eran nativas de Canadá.
Los tiempos de Dios
La orden religiosa que Margarita fundó recibió la aprobación eclesiástica en 1698. Con esto, la religiosa quedó habilitada para pronunciar finalmente sus votos a perpetuidad a los 78 años de edad. Esto sucedió cuando la santa ya no ejercía más el gobierno de su comunidad. El resto de sus días Margarita los pasó en oración y redactando sus memorias.
Santa Margarita Bourgeoys murió el 12 de enero de 1700 en la ciudad de Montreal, Canadá. Fue beatificada por el Papa Pío XII en 1950 y canonizada en 1982 por San Juan Pablo II.














