Con decisiones de viaje cada vez más cercanas a la fecha, estadías flexibles y consumo selectivo, la temporada muestra un turismo activo que se mueve al ritmo de la agenda cultural, deportiva y natural de cada destino.
Buenos Aires, martes 20 enero 2026 (PR/26) — El verano 2026 arrancó con un mapa turístico heterogéneo en todo el país, pero con señales claras de dinamismo.
Así lo reflejan los relevamientos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que muestran una temporada marcada por picos de ocupación asociados a eventos, festivales y agendas culturales, y por un cambio consolidado en el comportamiento del viajero: menos anticipación, estadías más cortas y un gasto más selectivo.
Lejos de un freno en la actividad, el turismo se reconfigura. Donde hay propuestas claras, experiencias diferenciales y eventos que “gatillan” el viaje, la demanda responde con rapidez y logra niveles altos de ocupación, incluso en destinos que habían comenzado el verano con registros moderados.
Un verano que se activa por picos

El principal rasgo de la primera quincena fue la concentración de ocupación en fines de semana y fechas puntuales, más que en reservas anticipadas o estadías largas. En destinos con naturaleza consolidada, los números fueron altos: Puerto Iguazú superó el 82% de ocupación, con picos del 85% y más de 68 mil arribos; Ushuaia alcanzó el 88% en los primeros 15 días, impulsada por festivales culturales y el intenso movimiento de cruceros; y Bariloche, Mendoza capital, Colón y Gualeguaychú se ubicaron en torno al 80%.
En Córdoba, Carlos Paz llegó al 90% y Santa Rosa de Calamuchita al 95%, con ingresos turísticos 20% superiores a los del año pasado. En la Patagonia neuquina, destinos como Villa La Angostura, Traful y San Martín de los Andes reportaron ocupación plena.
Un segundo grupo de plazas, orientadas a escapadas y turismo regional, mostró niveles medios pero sostenidos, entre el 60% y el 75%. Chascomúscerró la quincena con 62% y estadías promedio de tres noches; Río Negro promedió 75%; Mar del Plata llegó al 60%; y la provincia de Buenos Aires recibió 3,6 millones de turistas, aunque con una leve baja interanual.
También hubo destinos que comenzaron con registros más bajos pero muestran recuperación hacia la segunda mitad del mes. Puerto Madryn promedió 35% en la primera quincena, pero proyecta 70% mensual gracias a una agenda intensa de ferias, cultura y deporte.

En el Norte, provincias como Tucumán, Corrientes y Santiago del Estero exhibieron ocupaciones moderadas, con picos claros vinculados a festivales y eventos populares.
El turista decide tarde y viaja con flexibilidad
Uno de los cambios estructurales que confirma el verano 2026 es el nuevo patrón de consumo turístico. El viajero decide cada vez más cerca de la fecha, prioriza el precio–experiencia y ajusta la duración de su estadía.
Las reservas anticipadas pierden peso y muchas decisiones se concretan en las 72 horas previas, o incluso el mismo día.
Este comportamiento aparece de forma transversal en todo el país. En el Litoral y el Norte, el turismo de paso y las escapadas cortas predominan, con pernoctes de una o dos noches. En destinos consolidados, las estadías se mantienen más largas: Puerto Iguazú promedia 4,4 noches, Ushuaia alrededor de 4 días, y Bariloche y Mar del Plata cerca de 3,8 noches.
Más que una retracción, el turismo muestra una reorganización: se viaja igual, pero con mayor racionalidad, flexibilidad y atención al gasto.
Gasto selectivo, pero con fuerte impacto económico
Aun con un visitante más prudente, el impacto económico del turismo sigue siendo significativo. El gasto diario promedio se ubicó en muchos destinos entre $95.000 y $100.000 por persona, como en Entre Ríos o Chascomús. En Santa Fe capital, el gasto trepó a $219.000 diarios, impulsado por consumo urbano, gastronomía y agenda cultural.
En el Norte y el Litoral, los valores fueron más moderados, entre $70.000 y $85.000, sin que eso implique menor impacto agregado. En los destinos de mayor tracción, el gasto se eleva con fuerza: en Puerto Iguazú alcanzó los $117.940 diarios, mientras que en Ushuaia llegó a unos $370.000 por persona, explicado por excursiones, naturaleza y turismo de cruceros.
El contraste aparece en la provincia de Buenos Aires, donde los registros oficiales mostraron una caída interanual del 21% en la primera quincena, con un descenso del 26% en la Costa Atlántica y una baja del 40% en los consumos realizados con Cuenta DNI.
Eventos y cultura, los grandes motores
Los datos de CAME son claros: el principal motor del verano son los eventos. Festivales, carnavales, competencias deportivas, ferias gastronómicas y propuestas culturales funcionan como aceleradores de la demanda, ordenan el calendario y vuelven “comprable” la experiencia turística.
Carnavales en Entre Ríos, fiestas populares en Misiones, festivales en La Rioja, San Luis y Córdoba, eventos culturales en Ushuaia y una agenda deportiva activa en destinos de escapada explican buena parte de los picos de ocupación. A esto se suma una programación cultural y gastronómica que sostiene el consumo entre eventos y amplía públicos.
Naturaleza, la experiencia que no se posterga
Más allá de los eventos, la naturaleza sigue siendo el producto más firme de la temporada. Parques nacionales como Iguazú, los paisajes de Ushuaia y El Calafate, los Esteros del Iberá, las playas atlánticas, las lagunas, ríos y complejos termales concentraron gran parte del flujo turístico.

Crecieron además las experiencias programadas: caminatas guiadas, paseos de luna llena, trekking, turismo activo y propuestas en áreas protegidas, que convierten al paisaje en un evento en sí mismo.
Desafíos en el terreno
Entre los principales desafíos del verano 2026, el sector advierte el crecimiento de la oferta informal de alojamiento, la presión de costos operativos elevados y una mayor dependencia del clima y la agenda. A esto se suma la necesidad de una comunicación más precisa ante contingencias ambientales, para evitar que mensajes generalizados desalienten viajes hacia zonas que se encuentran plenamente operativas.
El balance, sin embargo, es claro: el turismo no se retrae, se transforma. En un contexto de mayor cautela, los destinos que logran diferenciar su propuesta, ofrecer experiencias claras y sostener una agenda activa son los que mejor capturan la demanda y mantienen el pulso de la temporada.
Primicias Rurales
Fuente: CAME

















