Fuente: Alfredo Cuevas Medina Ing. Agr. M.Sc y Edgar Yesid Bello Caicedo Ing. Agr. Fedearroz. Colombia
 La producción de arroz en el distrito de riego del río Zulia ha venido disminuyendo en los últimos años. Estudios recientes realizados en fincas arroceras de los municipios de El Zulia y Cúcuta evidencian que esta reducción en los rendimientos está estrechamente relacionada con el deterioro del suelo, producto de prácticas intensivas y repetitivas de manejo.

El suelo agrícola es un sistema vivo que depende del equilibrio entre minerales, materia orgánica y microorganismos. Sin embargo, el uso prolongado de inundación permanente, el exceso de agua, el batido frecuente y la baja incorporación de materia orgánica han provocado compactación, pérdida de aireación y una marcada reducción de la actividad biológica, afectando directamente el desarrollo y la productividad del cultivo.

Para evaluar esta situación, se implementó la cromatografía de Pfeiffer, una técnica sencilla y de bajo costo que permite diagnosticar de forma visual y cualitativa el estado del suelo. El análisis se realizó en tres fincas arroceras con más de 30 años de producción, diferenciando ambientes de alto, medio y bajo rendimiento. Los resultados mostraron suelos con bajo balance entre los componentes mineral, orgánico y microbiológico, lo que coincide con los análisis físicos, químicos y microbiológicos realizados en laboratorio.

El estudio evidenció que los ambientes con menores rendimientos presentan suelos con baja reserva de materia orgánica, poca actividad microbiana y deficiente integración de los minerales, limitando la capacidad del cultivo para expresar su potencial productivo, aun cuando se utilicen variedades mejoradas.

Ante este panorama, los investigadores recomiendan cambiar el enfoque de manejo del suelo, priorizando su recuperación y conservación. Entre las principales acciones sugeridas se encuentran reducir el sobre laboreo, evitar la inundación permanente, reincorporar residuos del cultivo como fuente de materia orgánica, utilizar microorganismos benéficos, optimizar el uso del agua y realizar análisis periódicos por ambientes.

La conclusión es clara: mejorar la productividad del arroz no depende únicamente de aumentar la fertilización química, sino de devolverle vida al suelo. Un manejo más integral y sostenible permitirá recuperar la fertilidad, estabilizar los rendimientos y garantizar la sostenibilidad del sistema arrocero en la región.

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Fuente: engormix