El agro ante una nueva frontera: la comercialización de bioinsumos como clave para la adopción real

El agro ante una nueva frontera: la comercialización de bioinsumos como clave para la adopción real

Ante el acelerado crecimiento de los bioinsumos, el sector agropecuario enfrenta el desafío de trasladar la innovación científica del laboratorio al lote, impulsando una venta consultiva y una logística diferencial que aseguren la rentabilidad y la adopción real por parte del productor.
El cuello de botella de la revolución verde en los campos

Buenos Aires, viernes 26 junio (PR/26) — El mercado de los bioinsumos atraviesa un crecimiento acelerado y sin precedentes en el sector agropecuario actual.

Semana tras semana, el sector asiste al nacimiento de nuevas startups y a la consolidación de empresas biológicas de base tecnológica.

Se observa también el desembarco de jugadores tradicionales de la industria química, quienes integran soluciones biológicas a sus paletas de productos.

Sin embargo, la realidad del campo impone su veredicto: el verdadero cuello de botella de esta revolución verde ya no es de laboratorio, sino de mercado.

El verdadero desafío se define en la adopción del productor

 

De acuerdo con Juan Pablo Brichta, director Académico del Programa de Bioinsumos de la Universidad Austral y presidente de Agro Advance Technology, el reto es claro.

Opina que el desafío actual no pasa únicamente por el desarrollo tecnológico, sino por lograr una adopción efectiva en el mercado agropecuario actual.

Es en las decisiones diarias del productor donde se define el verdadero éxito de estas innovaciones biológicas, analizó.

«La comercialización de bioinsumos implica un cambio profundo respecto del modelo tradicional de venta de agroquímicos», sostiene Brichta.

«Mientras que históricamente se comercializaban productos con una recomendación relativamente estandarizada, los bioinsumos requieren una lógica centrada en la venta de soluciones agronómicas. Su desempeño depende del ambiente, el cultivo, el manejo, la nutrición y las condiciones del suelo, por lo que el valor no está únicamente en el producto, sino en cómo se integra dentro del sistema productivo», aporta .

 

En ese sentido, explica que «las empresas deben brindar mayor soporte técnico, generar evidencia local, acompañar al productor en la implementación y demostrar resultados económicos concretos. En este contexto, el asesoramiento, la capacitación y el seguimiento adquieren tanto valor como el propio bioinsumo».

Y concluye: «El éxito comercial deja de depender exclusivamente de la distribución y pasa a estar ligado a la capacidad de construir confianza y ofrecer soluciones integrales que mejoren la productividad y la sustentabilidad del sistema agrícola».

 

La logística y la complejidad de la última milla

Para que el ecosistema de los biológicos se consolide en el mediano y largo plazo, se debe comprender que su comercialización tiene una lógica diferente.

Hablamos de productos vivos o derivados que exigen un abordaje diferencial en logística, almacenamiento, aplicación en lote y evaluación de resultados.

El desafío mayor se libra en la «última milla”, cuando el distribuidor o asesor debe traducir la complejidad biológica en una propuesta rentable.

Del laboratorio a soluciones comerciales escalables

 

«El principal desafío de los bioinsumos ya no es descubrir nuevos microorganismos, sino transformar ese conocimiento científico en soluciones comerciales escalables y consistentes«, afirma Brichta.

«Un microorganismo que funciona en laboratorio debe demostrar resultados repetibles en diferentes ambientes, cultivos y condiciones productivas», agregó el especialista.

«Para lograrlo, es necesario superar barreras de formulación, estabilidad, producción industrial, logística y vida útil», detalló el presidente de Agro Advance Technology.

Evidencia agronómica para competir con la química tradicional

 

El director Académico agrega que resulta fundamental generar confianza en el productor a partir de evidencia agronómica y económica sólida.

La disponibilidad de financiamiento para escalar los desarrollos y la existencia de marcos regulatorios adecuados son factores clave para el crecimiento del sector.

Además, los bioinsumos deben integrarse de manera eficiente a sistemas productivos complejos y competir con tecnologías químicas ampliamente establecidas.

El gran reto de operar con escala y rentabilidad

 

Para el profesor de la Universidad Austral, «la verdadera frontera de la innovación en bioinsumos ya no está en el laboratorio, sino en la transición hacia el mercado«.

«El gran reto es convertir la innovación biológica en una industria capaz de operar con escala, confiabilidad y rentabilidad«, asegura.

Es en esta brecha entre el laboratorio y el lote donde surgen las barreras más persistentes para la adopción tecnológica.

Venta consultiva orientada al retorno de la inversión

No basta con argumentar las propiedades técnicas o los mecanismos bioquímicos de un microorganismo para convencer al productor.

El usuario necesita saber qué problema productivo o económico le resuelve la tecnología frente al estrés o la nutrición.

También requiere ver de qué manera la performance agronómica se traduce de forma directa en un retorno de la inversión (ROI).

La transición del modelo químico a esquemas integrados exige la profesionalización de una venta consultiva basada en la confianza y el conocimiento.

Un cambio de paradigma frente a los agroquímicos

«La comercialización de bioinsumos implica un cambio profundo respecto del modelo tradicional de venta de agroquímicos«, sostiene Brichta.

«Históricamente se comercializaban productos con una recomendación estandarizada; los bioinsumos requieren una lógica centrada en la venta de soluciones agronómicas«, aporta.

Su desempeño depende del ambiente, el cultivo, el manejo, la nutrición y el suelo, por lo que el valor está en cómo se integra al sistema productivo.

El valor del soporte técnico y el acompañamiento

 

En ese sentido, explica que las empresas deben brindar mayor soporte técnico, generar evidencia local y acompañar al productor.

En este nuevo contexto, el asesoramiento, la capacitación y el seguimiento adquieren tanto valor como el propio bioinsumo comercializado.

«El éxito comercial deja de depender de la distribución y pasa a estar ligado a la capacidad de construir confianza y ofrecer soluciones integrales«, concluye.

Se busca de esta manera mejorar la productividad y la sustentabilidad de todo el sistema agrícola actual.

Herramientas de mercado para la transformación real

La era de los bioinsumos ya comenzó y el éxito dependerá de la destreza para construir, comunicar y capturar valor en el mercado real.

La cita de la Universidad Austral en septiembre marca el inicio de una capacitación indispensable para liderar la última milla del agro que se viene.

Lanzamiento del Programa de Comercialización y Adopción de Bioinsumos en el Agro

Concientes de este cambio de paradigma y de la necesidad urgente de herramientas de mercado, la Universidad Austral lanzará una nueva propuesta.

Del 3 de septiembre al 15 de octubre de 2026 se dictará el Programa de Comercialización y Adopción de Bioinsumos en el Agro.

Bajo una modalidad predominantemente virtual de seis módulos, contará con una instancia final de integración presencial.

Este espacio académico inédito fue diseñado con un enfoque netamente corporativo y de negocios, dejando de lado discusiones biológicas abstractas.

Se concentrará específicamente en la aplicabilidad comercial y estratégica en el negocio agropecuario actual.

Formación estratégica para líderes del sector

Dirigido por especialistas y referentes del sector, el programa posee un cuerpo docente inmerso en la dinámica diaria del agro.

Busca formar a profesionales independientes, distribuidores, asesores y líderes comerciales de startups o empresas consolidadas.

El objetivo es brindarles la estructura para desarrollar estrategias de go-to-market operativas en el mercado.

Se capacitará para comprender la reconfiguración de los canales de distribución y perfeccionar habilidades de comunicación persuasiva.

Estas herramientas permitirán vencer la resistencia al cambio que despierta toda nueva tecnología en el sector.

Sobre la Universidad Austral:
Con sede en la Ciudad de Buenos Aires, Pilar y Rosario, es una institución de educación superior de gran trayectoria.
Fue creada por la Asociación Civil de Estudios Superiores -ACES-, una entidad civil sin fines de lucro con personería jurídica.
La institución se encuentra debidamente inscripta en el Registro Nacional de Entidades de Bien Público de nuestro país.
La Universidad Austral promueve la investigación, imparte enseñanza de grado y posgrado, realiza programas de extensión, y brinda atención sanitaria desde su Hospital Universitario.
Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral
el manejo agrícola transforma la estructura interna del suelo

el manejo agrícola transforma la estructura interna del suelo

El INTA presentó tecnología de punta para revelar cómo las prácticas agrícolas alteran la estructura interna del suelo y la retención de carbono.

 

 

 

Buenos Aires,  lunes 22 junio (PR/26) — El especialista Marcos Roba, integrante del Laboratorio de Terramecánica del INTA, expuso los resultados obtenidos durante su estancia académica realizada en la prestigiosa Universidad Federal Rural de Río de Janeiro.

La investigación se centró en un capítulo clave de su tesis doctoral, orientada de forma directa a evaluar la degradación y la regeneración del recurso bajo distintos niveles de intensificación en la actividad agrícola.

El Instituto de Ingeniería Rural realizó su primer seminario en formato híbrido. Marcos Roba compartió los resultados de una estancia académica en Brasil donde desarrolló herramientas para estudiar cómo el manejo agrícola transforma la estructura interna del suelo.

 

Marcos Roba, del Laboratorio de Terramecánica e Implantación de Cultivos del Instituto de Ingeniería Rural del Centro de Investigación de Agroindustria del INTA, presentó en un seminario institucional los resultados de su estancia académica en Brasil en el marco del programa CAPES – MOVE La América, una iniciativa de cooperación científica entre países latinoamericanos.

 Para acceder a dicha actividad, Roba presentó un capítulo del proyecto de su tesis doctoral “Degradación y regeneración del suelo bajo distintos niveles de Intensificación Agrícola: Análisis a diferentes escalas de percepción”, bajo la dirección del Dr. Filipe Behrends Kraemer (FAUBA – Conicet).

Durante 22 semanas desarrolló sus actividades en la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ), en la ciudad de Seropédica, bajo la supervisión del Dr. Marcos Gervasio Pereira, referente internacional en ciencias del suelo, profesor titular de Ciencias del Suelo, investigador de CNPq y FAPERJ, y autor de más de 600 artículos científicos.

Las actividades contaron con la supervisión del doctor Marcos Gervasio Pereira, un referente internacional en ciencias del suelo que aportó su experiencia para consolidar el desarrollo técnico del ensayo en territorio brasileño.

Innovación tecnológica aplicada

 

El trabajo principal consistió en la caracterización visual de agregados biogénicos y fisicogénicos, buscando diferenciar las muestras según su origen biológico o físico para entender la dinámica estructural del suelo bajo estudio.

Para consolidar la base científica de este método cualitativo, se utilizó microscopía electrónica de barrido combinada con espectroscopía de rayos X por dispersión de energía en los laboratorios de la universidad carioca.

Esta tecnología de avanzada permitió estandarizar un protocolo inédito de preparación de muestras no perturbadas, obteniendo imágenes de alta resolución que revelaron la topografía profunda y la composición química de la superficie.

Composición y carbono superficial

 

 

El análisis de los datos permitió detectar variaciones significativas en la concentración y la distribución de elementos esenciales para la fertilidad, tales como el carbono, el nitrógeno, el silicio y el aluminio.

Posteriormente, las evaluaciones integraron mediciones críticas sobre la hidrofobicidad de las muestras, la textura general, la estabilidad de la estructura y el comportamiento de las diferentes fracciones de carbono ante el manejo agronómico.

Los resultados demostraron que las prácticas agrícolas alteran la vía de agregación predominante, modificando de forma directa la sensibilidad del carbono y su capacidad de protección frente a los procesos de degradación del recurso.

Impacto en la ciencia global

Los avances de esta investigación fueron presentados con éxito en el marco del Simposio Iberoamericano de Ciencias del Suelo, consolidando el vínculo científico entre los profesionales de ambos países de la región.

Gracias al intercambio académico logrado en el Departamento de Suelos, el técnico del INTA participó como coautor en un artículo enviado recientemente a una importante revista científica de circulación internacional.

La publicación aborda la recuperación de funciones ecosistémicas esenciales a partir del análisis superficial de los agregados, aportando valiosa información para el manejo sustentable de los sistemas productivos en nuestro país.

La nutrición impacta en el rendimiento y en la calidad del grano

La nutrición impacta en el rendimiento y en la calidad del grano

Especialistas del INTA advierten que la desnutrición y compactación del suelo generan pérdidas de hasta un 50% en los rendimientos, remarcando la necesidad de un manejo integral y fertilización balanceada.

 

 

Buenos Aires, jueves 18 junio (PR/26) — La recuperación de los suelos aparece como un factor determinante para elevar la productividad agrícola y reducir las brechas productivas. Especialistas del INTA señalan que el enfoque debe ser integral y que no basta con ajustar los fertilizantes.

 

 

En la actualidad, existe una marcada diferencia entre los rendimientos potenciales en secano y los efectivamente logrados en distintas zonas agrícolas. En el caso del trigo en el sur bonaerense, la brecha entre el rendimiento potencial en secano y el rendimiento real oscila entre el 35 % y el 50 %, lo que equivale a 2,5 y 3,5 toneladas por hectárea, respectivamente.

Según explicó Hernán Sainz Rozas —especialista del INTA Balcarce—, parte de esa diferencia se vincula con una nutrición inadecuada, además de las condiciones ambientales y el deterioro físico de los suelos.

Uno de los puntos críticos está en la eficiencia en el uso de los nutrientes, especialmente del nitrógeno, un elemento central para alcanzar mejores rindes y calidad en los cultivos, explica Sainz Rozas.

“Nutrientes como el nitrógeno, el fósforo, el azufre y el zinc son fundamentales porque impactan directamente tanto en el rendimiento como en la calidad del grano”, sostuvo. De acuerdo con datos presentados por el técnico, la respuesta a la fertilización con nitrógeno y fósforo puede variar entre 10 y 30 kilos y entre 10 y 50 kilos de grano por kilo de nutriente aplicado, respectivamente, dependiendo de la oferta del suelo y de las dosis utilizadas.

En el caso del azufre, las respuestas productivas se ubican entre 120 y 240 kilos de grano por kilo aplicado, mientras que para zinc se registran incrementos de entre 300 y 600 kilos por hectárea cuando los niveles en el suelo son inferiores a 1 ppm (partes por millón) y se aplican dosis de entre 0,5 y 1 kilo por hectárea.

El especialista remarcó que las deficiencias nutricionales no solo afectan el rendimiento, sino también la eficiencia con la que los cultivos aprovechan otros nutrientes. “La deficiencia de azufre reduce significativamente la eficiencia en el uso del nitrógeno y además limita el contenido de proteína y gluten, variables determinantes para la calidad panadera”, explicó Sainz Rozas, y agregó que “algo similar ocurre con el zinc, cuya carencia reduce la eficiencia en el uso del fósforo”.

Además, consideró que la fertilización balanceada es una de las herramientas centrales para maximizar la productividad y optimizar el uso de los recursos. Por eso, destacan la importancia de realizar análisis de suelo y monitoreos que permitan ajustar las recomendaciones según cada ambiente productivo.

En ese sentido, Sainz Rozas señaló que el monitoreo durante el ciclo del cultivo mediante sensores de vegetación o imágenes satelitales resulta especialmente importante para nutrientes móviles como el nitrógeno, cuya disponibilidad y la demanda del cultivo cambia a lo largo de la campaña.

 

El costo productivo de la compactación

Más allá de la nutrición, el INTA pone el foco sobre otro problema que avanza silenciosamente: la degradación física de los suelos. “Si el suelo está compactado, las lluvias no se infiltran adecuadamente y los fertilizantes no pueden ser aprovechados por los cultivos”, advirtió el especialista.

Según indicó, el deterioro asociado al proceso de agriculturización tiene un fuerte impacto sobre la eficiencia en el uso de nutrientes. En suelos con buena calidad física se registran eficiencias de uso de nitrógeno cercanas a los 12 kilos de grano por kilo de N aplicado. Sin embargo, en lotes compactados ese valor puede caer hasta apenas 4 kilos de grano por kilo de nutriente.

Para el técnico, sostener la productividad exige pensar los sistemas de manera integral. La reposición de nutrientes y el ajuste fino de la fertilización deben complementarse con estrategias orientadas a recuperar la salud del suelo. Entre ellas, se destacan la intensificación de las rotaciones para aumentar el retorno de carbono y el uso de labranzas estratégicas para revertir la compactación.

Las líneas de trabajo actuales del INTA también incluyen el diagnóstico de deficiencias de nutrientes que históricamente no eran considerados limitantes, como potasio, calcio o boro, además de estrategias de encalado para mitigar la acidificación y el uso de cultivos de cobertura.

“El objetivo es generar información y tecnologías adaptadas a cada región para avanzar hacia una agricultura más sustentable, con mayores niveles de productividad y un uso más eficiente de los recursos”, señaló el especialista del INTA.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: INTA Informa
Pechuga de pollo: una aliada para la nutrición deportiva y el fitness

Pechuga de pollo: una aliada para la nutrición deportiva y el fitness

Frente al auge de los suplementos artificiales, el CINCAP destaca a la pechuga de pollo como el aliado natural definitivo para el fitness por su máxima calidad proteica, bajo aporte calórico y alto contenido de aminoácidos clave para la recuperación muscular.

 

Buenos Aires, miércoles 10 junio (PR/26) — En el dinámico escenario del fitness y el deporte, la búsqueda de optimizar el rendimiento y la composición corporal ha llevado a un auge en el consumo de suplementos y productos con agregados proteicos.

Sin embargo, desde el Centro de Información de Nutrición de la Carne de Pollo (CINCAP), destacan que la pechuga de pollo, consolidada históricamente como la elección predilecta de entrenadores, atletas y profesionales de la salud del deporte, continúa posicionándose como un alimento natural ideal gracias a su excepcional perfil nutricional y su alta densidad de nutrientes a un bajo costo energético.

 

Máxima calidad proteica y eficiencia nutricional

 

La pechuga de pollo se destaca principalmente por ofrecer un excelente aporte de proteínas de alto valor biológico y un gran poder de saciedad. Para dimensionar su eficiencia de cara al entrenamiento:

  • Aporte por porción: Media pechuga grande sin piel (aproximadamente 150 gramos) aporta casi 36 gramos de proteínas de excelente calidad. Una pieza entera de 300 gramos alcanza los 72 gramos de proteína pura.
  • Equivalencia en el mercado: El aporte de tan solo media pechuga equivale nutricionalmente a entre 1 y 1.5 scoops de proteína de suero de leche  o bien al contenido de entre 2 y 3 barras proteicas comerciales.
  • Bajo valor calórico: Esta significativa carga proteica se obtiene aportando apenas unas 160 kcal (en la porción de 150 g), presentando un bajo contenido de sodio y una cantidad casi nula de grasas cuando se consume sin piel. Esto permite a los deportistas e individuos activos diseñar platos balanceados sumando vegetales, hidratos de carbono y grasas de buena calidad de forma flexible.

 

 

 

El secreto de la recuperación muscular: Aminoácidos Esenciales y Ramificados

Más allá de la cantidad, la calidad estructural de la proteína de la carne de pollo es clave para la salud muscular. Las proteínas están compuestas por aminoácidos, de los cuales los Aminoácidos Esenciales (AAE) deben ser incorporados estrictamente a través de la dieta, ya que el organismo no puede sintetizarlos por sí mismo.

Dentro de este grupo, cobran especial relevancia los Aminoácidos de Cadena Ramificada (AAR): valina, leucina e isoleucina. Estos componentes son fundamentales en el ámbito deportivo debido a que estimulan directamente la síntesis de proteínas musculares, disminuyen la percepción de la fatiga y aceleran los procesos de recuperación post-esfuerzo. En este sentido, el 38% de los aminoácidos esenciales presentes en la carne de pollo corresponden a aminoácidos ramificados, otorgándole una ventaja biológica determinante.

Un alimento fresco y completo

 

CINCAP recuerda que la pechuga de pollo no es únicamente una fuente proteica, sino un alimento fresco que aporta también:

  • Vitaminas del complejo B.
  • Minerales esenciales de alta biodisponibilidad como hierro, selenio, zinc, magnesio, potasio y fósforo.

Por su versatilidad, accesibilidad, y una estructura molecular que se adecúa a las exigencias de la construcción y reparación muscular, la pechuga de pollo se reafirma como una aliada de la nutrición fitness.

 

Acerca del Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP)

CINCAP es un centro de consulta referente sobre carne de pollo y salud que fue creado en el año 2008.  Su misión es informar a los profesionales vinculados con la salud y la alimentación, así como a la comunidad, sobre los beneficios del consumo de pollo para la salud humana, basándose en datos de rigurosidad científica; generar nueva información a partir de investigaciones y revisiones, y articular acciones con otras instituciones, con el objetivo de contribuir a mejorar la calidad de la alimentación de las personas, y consecuentemente su calidad de vida.

Cuando el suelo habla con datos, las decisiones cambian

Cuando el suelo habla con datos, las decisiones cambian

El poder del ADN y la inteligencia artificial llegan al campo argentino para medir la vida subterránea, optimizar el uso de fertilizantes y anticipar enfermedades antes de sembrar.

Buenos Aires, viernes 5 de junio (PR/26) .- Durante décadas, la receta para analizar un lote de campo fue siempre la misma: tomar una muestra de tierra y medir su química y su física. Nitrógeno, fósforo, potasio y el nivel de acidez (pH). Si bien estos datos son muy útiles, solo muestran una parte de la película.

Lo que siempre quedaba fuera del radar —y que paradójicamente es lo que más influye en la productividad— es la vida que respira debajo de cada cultivo.

Para cubrir ese punto ciego nació Microsoma, una empresa argentina de biotecnología agrícola que se propuso cambiar radicalmente la forma de leer el suelo, poniendo el foco en su dimensión biológica.

Una radiografía viva del lote

A través de una alianza tecnológica con Biome Makers (líder mundial en inteligencia de suelos), la firma utiliza un sistema llamado BeCrop® Farm. ¿Cómo funciona? Combina la secuenciación de ADN con inteligencia artificial para evaluar más de 1.000 parámetros biológicos.

Toda la información genética recolectada en el lote se contrasta con una gigantesca base de datos global que cuenta con cerca de 50 millones de microorganismos secuenciados en más de 50 países. Esto permite entender el comportamiento y las interacciones de los microbios locales, y el productor puede visualizar los resultados de forma muy sencilla a través de mapas de calor interactivos en un portal digital.

El diagnóstico analiza principalmente dos grandes ejes:

  • Funcionalidad: Qué tan eficiente es el suelo para hacer circular los nutrientes y ponerlos a disposición de la planta.

  • Sanidad: La detección temprana de patógenos (organismos que causan enfermedades) y la capacidad natural del suelo para defenderse (biocontrol).

Multiplicar la eficiencia en tiempos complejos

 

En el contexto actual, donde los costos de los fertilizantes tocan máximos históricos y el clima es cada vez más inestable, conocer a fondo el suelo dejó de ser un lujo. Un suelo biológicamente desequilibrado aprovecha peor los insumos, sufre más el estrés climático y amplifica las pérdidas de forma invisible.

La propuesta de Microsoma no se limita a entregar una planilla de datos complejos, sino que ofrece un mapa de decisiones con recomendaciones agronómicas personalizadas y sin preferencia de marcas. Al identificar qué organismos frenan el enraizamiento o qué desequilibrios reducen la eficiencia, se pueden diseñar estrategias a la medida de cada lote.

En casos reales, este enfoque permitió a los productores corregir problemas clave y optimizar la fertilización química. El objetivo no es simplemente aplicar menos, sino aplicar mejor, apoyándose en productos biológicos respaldados por evidencia científica.

El presente de la agricultura

Con base operativa en Mendoza y proyección a nivel nacional, esta solución está pensada tanto para productores que buscan cuidar sus márgenes como para asesores agronómicos que necesitan un respaldo técnico más sólido.

«Entender el suelo desde adentro no es el futuro de la agricultura. Es el presente», aseguran desde Microsoma. En un mercado competitivo, hacer visible lo invisible se convirtió en la principal herramienta para producir de manera más inteligente y sostenible.

 

Primicias Rurales
Fuente: Microsoma:

 

Del campeonato de Palermo a la final del mundo: la genética que se saborea en el plato

Del campeonato de Palermo a la final del mundo: la genética que se saborea en el plato

Desmitificando las pistas de exposición: cómo un productor argentino demostró que la belleza de los grandes campeones ganaderos se traduce en el bife más tierno, jugoso y premiado del planeta.

Buenos Aires, viernes 5 de junio (PR/26) .- Durante décadas existió un divorcio silencioso en el imaginario ganadero: la idea de que los toros campeones que desfilan impecables por las pistas de las exposiciones rurales son puros animales de «show», ejemplares estéticos desconectados de la realidad de la góndola o el restaurante. Se suele pensar que la alta competencia es una cosa y el asado del domingo es otra. Sin embargo, el reciente Campeonato Mundial de Carnes derribó ese mito de un solo bocado, demostrando que la mejor genética no solo gana cucardas por su estampa, sino que también conquista los paladares más exigentes del mundo.

Nuestra propia experiencia en Establecimientos La Negra es el reflejo de este puente entre la ciencia de campo y el placer gastronómico. Tras lograr el máximo galardón en la Expo Angus de Otoño 2026, decidimos llevar esa misma herencia genética a las góndolas internacionales en alianza con Urien Loza. Participamos en el mundial frente a potencias de la talla de Irlanda, el Reino Unido, España y Brasil. ¿El resultado? Nos llevamos la medalla de oro al mejor bife ancho alimentado a grano. No fue casualidad; fue el resultado de una ingeniería que une la selección obsesiva, el manejo del pasto y la precisión del corral.

Para el consumidor común, conceptos como la «Inseminación Artificial a Tiempo Fijo» o los «planes de transferencia de embriones» pueden sonar abstractos o meramente corporativos. Pero la realidad es que toda esa tecnología persigue un fin puramente sensorial: lograr que la carne tenga marmoreo, esa grasa intramuscular —parecida a las vetas de un mármol— que se derrite durante la cocción, lubricando las fibras musculares y aportando una jugosidad y un sabor inigualables.

Hacerlo eficientemente en Argentina implica un viaje preciso. Comienza con una recría sobre pasturas y alfalfas cuidadas al detalle, y culmina con un período de entre 120 y 150 días en el corral alimentados a base de silo de maíz. Este proceso no solo genera animales pesados, de casi 600 kilos —ideales para la exportación—, sino que garantiza que esa grasa sabrosa se deposite exactamente donde el comensal la quiere encontrar. Si a esto le sumamos 20 días de maduración para que la terneza alcance su punto óptimo, el éxito está asegurado.

Haber tenido la oportunidad de sentarme del otro lado del mostrador, participando como «jurado consumidor» en mesas presididas por chefs de renombre internacional como Juan Gaffuri, me dio una perspectiva completamente nueva. En una cata a ciegas, donde no existen las marcas, las banderas ni las ideologías, lo único que habla es el producto. Allí, entre sommeliers de carne y cocineros, entendí que el estándar de excelencia es uno solo y es universal.

El gran aprendizaje que nos deja este hito es que la ganadería argentina actual no puede trabajar tranquila mirando hacia adentro de la tranquera. El productor debe salir al frigorífico, entender el idioma de los chefs y escuchar lo que el plato le exige. El círculo virtuoso entre la genética de punta y el paladar sibarita está más consolidado que nunca. Demostramos que somos capaces de estandarizar la excelencia y que la Argentina real tiene los brazos listos y el producto preparado para alimentar con la máxima calidad a los mercados más sofisticados del planeta.

Fuente: Ing. Agr. Ángel Rossi Director de Establecimientos La Negra y jurado en el Campeonato Mundial de Carnes
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