Sep 1, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Nutricion vegetal y animal
La demanda de insumos en el campo argentino sigue completamente paralizada por los altos costos. Frente a la mala relación de precios, muchos agricultores prevén ‘rascar’ los nutrientes del terreno mientras los mercados globales muestran una marcada brecha geográfica.
Buenos Aires martes 1 septiembre (PR/26)– La demanda argentina de insumos agrícolas sigue sin arrancar al ritmo que marca el calendario habitual de siembra. La campaña de maíz todavía no genera negocios de magnitud, mientras que la refertilización de trigo y cebada resulta insuficiente para sostener un ritmo de ventas continuo en el mercado local.
Las desfavorables relaciones de precios de los fertilizantes fosfatados representan la principal preocupación de todo el sector agropecuario. Al igual que ocurrió con la cosecha fina, los productores no convalidan los valores actuales debido a los ajustados márgenes que dejan los altos costos de producción.

En cuanto a las cotizaciones locales, la semana pasada volvió a cerrar sin grandes cambios en las pizarras. La urea en el mercado mayorista osciló entre los 555 y 570 u$s/tonelada, mientras que el fosfato monoamónico y diamónico (MAP y DAP) cotizó entre 990 y 1025 u$s/tonelada al granel.
Comportamiento dispar en la importación de insumos
Las relaciones insumo/producto exhiben un escenario sumamente contradictorio. La urea se mantiene relativamente barata al medirse en valor cereal, mientras que los productos fosfatados continúan en niveles extremadamente caros para la rentabilidad del agricultor.
El segmento de importación de nitrogenados consolidó su firmeza con la urea granular CFR Argentina sosteniéndose en 460-470 u$s/tonelada. De esta manera, se mantiene una prima de unos 20 u$s/tonelada por sobre los valores registrados en el mercado de Brasil.

Aunque la demanda de reposición sigue activa frente a la ventana de siembra, los importadores evitan aceptar las ofertas más agresivas de origen chino. Por su parte, el valor de importación del MAP y DAP en Argentina se congeló en 880-900 u$s/tonelada en un mercado paralizado.
Los datos aduaneros revelan que en los primeros siete meses de 2026 las importaciones de urea alcanzaron 322.600 toneladas, marcando un derrumbe del 39% respecto a 2025 y ubicándose muy lejos del promedio de 509.000 toneladas del quinquenio anterior.
El desplome también alcanza a las mezclas NPK y NPS con un 43% de caída interanual, mientras que las compras de MAP bajaron un 9% y el DAP se mantuvo estable. La gran excepción fue el súper fosfato triplo (TSP), que con 46.500 toneladas alcanzó un récord histórico.

Para igualar las cifras importadas en 2025, el país requeriría un salto del 21% en urea y 11% en MAP durante los meses de agosto a diciembre. Sin embargo, la apatía compradora indica que los productores preferirán extraer las reservas de nutrientes del suelo.
El escenario internacional y las tendencias globales
En el mercado internacional de nitrogenados se consolidó la tendencia de reactivación iniciada semanas atrás. Tras disiparse la incertidumbre de la licitación india, resurgieron compras de cobertura estacionales muy dinámicas en los mercados de Brasil y Estados Unidos.
A este panorama se suman los elevados costos del gas natural en Europa y la persistente escasez de oferta derivada de complicaciones logísticas en Medio Oriente, lo que permitió a los exportadores elevar con éxito sus precios de reposición.

Por otro lado, el mercado mundial de fosfatados muestra una evidente polarización geográfica. El hemisferio occidental permanece sumido en la apatía del fin de temporada, mientras que India y Pakistán absorben activamente la oferta global defendiendo precios elevados.
En cuanto a los insumos clave, la compañía Yara acordó el precio del amoníaco en 555 u$s/tonelada CFR Tampa, lo que representa un drástico descuento de 80 dólares frente a agosto. Esto alivia costos, aunque la falta de azufre limita la producción mundial.
La empresa OCP lideró ventas de DAP y TSP hacia India y Pakistán desde Marruecos, mientras que las cotizaciones de exportación del DAP chino se mantuvieron estables entre 880 y 915 u$s/tonelada FOB, aprovechando además inventarios antiguos de bajo costo.

Finalmente, en Sudamérica la demanda física de MAP se evaporó tras el avance de la siembra en Brasil, provocando un exceso de inventarios en los puertos. Para mitigar la crisis del sector, el gobierno brasileño anunció un paquete de apoyo financiero de 4.000 millones de reales.
Primicias Rurales
Fuente: bichosdecampo.com
Ago 26, 2026 | Nutricion vegetal y animal
Investigaciones del INTA Tucumán demuestran cómo la nutrición foliar complementa la fertilización del suelo, corrigiendo deficiencias clave en momentos estratégicos para multiplicar la producción de papa y maní.
Buenos Aires, miércoles 26 agosto (PR/26)– La búsqueda constante por optimizar el rendimiento agrícola suma un aliado clave. Los últimos avances en formulaciones y tecnologías de aplicación ubican a la nutrición aplicada directamente sobre las hojas como una herramienta estratégica fundamental.
Ensayos llevados a cabo por especialistas del INTA Famaillá, en la provincia de Tucumán, comprobaron saltos significativos en la productividad de cultivos regionales emblemáticos como la papa y el maní al integrar este método en un plan integral.
Si bien el suelo mantiene su rol protagónico aportando el mayor volumen de nutrientes, las estructuras foliares poseen una formidable capacidad para absorber elementos esenciales y distribuirlos con rapidez hacia cada rincón de la planta.
Esta destacada cualidad convierte a la fertilización foliar en la respuesta más ágil frente a exigencias nutricionales puntuales, especialmente cuando el sistema radicular enfrenta obstáculos para absorber lo que necesita del terreno.
«La fertilización foliar no reemplaza a la del suelo, sino que la complementa. Su gran virtud es corregir deficiencias con rapidez y respaldar al cultivo justo en sus picos de máxima demanda», destacó el especialista Roberto Sopena.
Factores clave para asegurar una nutrición foliar exitosa
Para garantizar resultados sobresalientes, Sopena remarcó la necesidad de analizar variables cruciales como la edad de la hoja, la temperatura y la humedad ambiental, sumadas a los niveles de radiación solar presentes al momento de la labor.

Lograr una cobertura homogénea sobre el follaje y seleccionar el fertilizante preciso para el estado fenológico exacto definen de forma directa la tasa de absorción y la correcta movilidad interna de las sustancias.
Un aspecto central radica en que no todos los minerales fluyen igual: el nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio gozan de alta movilidad, mientras que el calcio y el boro muestran una traslocación marcadamente restrictiva.
Respuestas productivas contundentes en papa y maní
Durante la campaña 2024, los técnicos evaluaron alternativas en lotes de papa primicia en Monte Bello, testeando formulaciones aplicadas desde los 20 hasta los 80 días posteriores a la emergencia del cultivo.
Las pulverizaciones iniciales a base de cobalto y molibdeno impulsaron el asentamiento vegetal, mientras que los aportes posteriores de zinc, nitrógeno, boro, potasio y calcio aumentaron sustancialmente el número y peso de tubérculos.

El esquema de nutrición combinada fue el que alcanzó los rindes más elevados. «Acompañar las necesidades fisiológicas de la planta durante todo el ciclo libera el verdadero potencial productivo», confirmó el investigador.
Por su parte, en los ensayos de maní desarrollados en Graneros durante la campaña 2024-2025, la aplicación dirigida de potasio y zinc superó con claridad a los lotes testigo sin fertilización.
Las combinaciones multinutrientes exhibieron además una sinergia superior a los tratamientos individuales, dejando en evidencia un valioso efecto complementario entre los diferentes elementos esenciales aportados.
Tecnología de precisión al servicio de la salud vegetal
Entre sus principales ventajas, la fertilización foliar brinda una disponibilidad nutricional inmediata, elimina pérdidas asociadas a la fijación en el suelo y maximiza la eficiencia en el aprovechamiento de micronutrientes.
Asimismo, abre las puertas a la incorporación estratégica de aminoácidos, bioestimulantes y reguladores de crecimiento, fortaleciendo las defensas naturales y activando de lleno el metabolismo de la planta.

Su perfecta compatibilidad con herramientas de agricultura de precisión permite calibrar dosis, momentos y zonas exactas de aplicación, garantizando intervenciones agronómicas sumamente eficientes y sustentables.
«Hoy disponemos de formulaciones avanzadas que optimizan la absorción y aseguran respuestas superiores con dosis exactas, siempre enmarcadas en un manejo agronómico planificado», concluyó Sopena.
Primicias Rurales
Fuente: INTA
Ago 10, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Informes Técnicos, Nutricion vegetal y animal
Por Franco Pennino – Bruno Ferrari – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
El impacto del conflicto en Medio Oriente y la suba de precios provocaron un sobrecosto de USD 180 millones en las importaciones de fertilizantes durante el primer semestre, mientras se proyecta un salto productivo local con el nuevo proyecto en Bahía Blanca.
Rosario, lunes 10 agosto (PR/26) — En el primer semestre, las importaciones de fertilizantes fueron las segundas más bajas desde 2019. Radiografía del mercado de fertilizantes tras el conflicto de Ormuz. Inversiones y potencial de Argentina en producción de urea.

1. La lupa puesta sobre los mercados globales de fertilizantes
El conflicto desatado en febrero de este año en Medio Oriente tuvo severas consecuencias sobre el mercado energético global, trasladándose a una crisis igual de profunda en el de fertilizantes. Tanto el cierre del Estrecho de Ormuz como los ataques a la infraestructura petrolera regional tuvieron impactos importantes en los precios globales de productos energéticos que son insumos claves para la producción de fertilizantes. A su vez, las restricciones de flujos implicaron una contracción importante de la oferta mundial de fertilizantes e insumos clave salidos desde el Golfo Pérsico.
Los nitrogenados en general y la urea en particular, fueron los más golpeados por la crisis. Previo al conflicto, por el Estrecho de Ormuz pasaba cerca de un quinto del comercio de gas natural del mundo y la cuarta parte del comercio de urea global. Siguiendo al petróleo, el GNL se disparó tras desatada la crisis, generando un efecto dominó sobre los mercados que dependen de los hidrocarburos como insumo clave (como lo son la urea, el amoníaco y el azufre). Debido al uso intensivo de GNL en la producción de urea, el efecto en los costos fue directo, encareciendo el producto final.
Las decisiones de grandes productores y exportadores de urea también tuvieron gran peso: India, uno de los principales productores y mayor importador de este producto, detuvo momentáneamente su producción debido a la escasez de gas; China, uno de los exportadores clave, restringió sus exportaciones temporalmente para asegurar su abastecimiento interno. De esta forma, el mercado global de nitrogenados sufrió un fuerte estrangulamiento de oferta. Por lo tanto, como efecto dominó, el cierre del canal marítimo puso en jaque a la cadena de suministro de la urea tanto desde la producción hasta la logística, resultando en un salto del precio en dicho producto de más del 100% respecto al mes de enero, considerando que los valores ya tendieron a normalizarse.
En comparación con los máximos vistos en 2022, el precio de la urea no llegó a superar este umbral. Según el Banco Mundial, se identifican varios factores que limitaron parcialmente las subas: por un lado, los países productores del hemisferio norte ya habían asegurado gran parte de sus necesidades de campaña; en segunda instancia, el GNL subió menos que durante la guerra ruso-ucraniana; por último, debido al redireccionamiento de los suministros por fuera del Estrecho de Ormuz, aunque afrontando mayores costos logísticos.
En el caso del mercado de fosfatados, los productos están siendo afectados por una combinación de factores. La creciente estrechez en la oferta de azufre —un insumo esencial para producir roca fosfórica — elevó significativamente los costos industriales. Según la FAO, cerca de la mitad del comercio mundial de azufre se concentra en la región afectada por el conflicto.
A ello se sumó la suspensión de la producción de amoníaco en Irán y de amoníaco y azufre en Qatar, luego de los ataques contra sus instalaciones. Como resultado, el precio del azufre llegó a duplicarse respecto de enero, contribuyendo a encarecer la producción de fosfatados. En ese período, el superfosfato triple (TSP) acumuló una suba del 39 %, mientras que el DAP aumentó un 27 %.
Sin embargo, el elevado nivel de precios del complejo fosfatado responde también a factores previos y de carácter más estructural. Desde fines de 2025, el mercado ya se encontraba bajo presión: en septiembre de ese año, el DAP había alcanzado valores incluso superiores a los observados durante la crisis reciente, mientras que el TSP posteriormente superó aquel máximo.
Esta situación se explica por una oferta comercial de azufre cada vez más ajustada, la creciente competencia de la minería por ácido sulfúrico y las restricciones chinas a las exportaciones de MAP y DAP, que redujeron la disponibilidad de producto en el mercado internacional. Sobre esa base, la crisis de Ormuz profundizó el desequilibrio y amplificó la reacción de los precios que se mantienen firmes en el mercado.
2. Las importaciones de fertilizantes en el primer semestre de 2026, muestran el segundo peor desempeño desde 2019
En el marco de un ajetreado primer semestre para el mercado de fertilizantes, los volúmenes importados por Argentina sufrieron la disparada de precios globales.
En conjunto, la importación de fertilizantes en el primer semestre tuvo su segundo peor año desde 2019. En el complejo nitrogenados, se compraron al exterior 437.000 t; en el rubro fosfatados, se adquirieron 767.000 t; en cuanto a los del tipo potásico, las importaciones fueron 39.000 t.
La urea fue el producto que más cayó en volumen, lo cual es lógico pensando en que su precio fue el que más se disparó durante el periodo. Los fosfatados se mantuvieron prácticamente sin cambios entre años.
Cabe destacar que, el mínimo de 2023 se debió a la fuerte sequía que experimentó el país en ese año. Como se explica en el Informativo Semanal N° 2141, el consumo ese año sufrió mermas muy importantes, al igual que las importaciones, al hacerse visibles los resabios del desastre climático.
Medido en términos de valor, el primer semestre de 2026 marcó el segundo registro más alto de la historia con USD 1.762 millones, impulsado principalmente por precios de importación más altos.
La crisis de precios en los mercados globales, como se ve, no fue neutral para la Argentina. Lo peor del conflicto se vio en los meses de abril y mayo, cuando el petróleo alcanzó máximos no vistos desde la guerra ruso-ucraniana. Como se observa, durante esta etapa los precios CIF de importación promedio también llegaron a máximos desde la explosión del conflicto en Europa.
En general, la suba de precios supuso un sobrecoste importante para el sector. Si tomamos los precios promedio de importación del primer semestre de 2025 por producto con las cantidades importadas en esta primera mitad de este año, se arriba a un sobrecoste teórico de USD 180 millones en lo que va del año. Esto sin considerar que la suba de precios también generó una contracción en las cantidades importadas.
El reflejo de los precios excesivamente altos se observa con claridad en los últimos datos mensuales de importación. La importación de nitrogenados para junio es la más baja desde 2015 y 60% inferior al promedio del último lustro. Para los fosfatados la situación es similar: el tonelaje más bajo desde 2018, 34% por debajo del promedio quinquenal.
Mirando hacia adelante, el desempeño importador en los meses que restan del año dependerá de lo que suceda con el conflicto en Medio Oriente. Argentina importa en promedio el 50% de su consumo de nitrogenados (en años de normalidad operativa) y el 80% en fosfatados.
Teniendo en cuenta que, en promedio, tres cuartas partes de la importación de nitrogenados se produce en el segundo semestre del año, en la antesala a la siembra de los granos gruesos, la normalización del comercio y precios relativamente en niveles promedio será esencial para asegurar una rentabilidad de aplicación aceptable para la gruesa 2026/27.
3. Nuevo RIGI: Argentina se encamina a dar un salto en producción de urea granulada
Por último, vale agregar que, en el sector agrícola los fertilizantes son un activo estratégico y fundamentales para garantizar la Seguridad Alimentaria en los países. En el caso de Argentina, se tiene una producción de fertilizantes entre 1,4 y 1,9 Mt según el año bajo consideración. En 2025, se alcanzó una producción de 1 Mt de nitrogenados, 0,4 Mt de fosfatados y 0,2 Mt de azufrados.
Sin embargo, los volúmenes de producción de fertilizantes a nivel doméstico no son suficientes para suplir toda la demanda interna, en línea con los importantes volúmenes de importaciones que realiza el país año tras año. Contemplando que el consumo de fertilizantes se ubica en torno a 5 Mt, se encuentra que solo el 30/35% se explica por producción local.
A esto se agrega que, dada la presión impositiva actual en el sector, existe un subconsumo para reponer los nutrientes que se extraen.
Es en este marco que, la aprobación de un nuevo proyecto de inversión RIGI para la construcción de una nueva planta de producción de urea en Bahía Blanca ante la mayor producción de gas de Vaca Muerta, es una noticia que agrega expectativas muy positivas en post de mejorar el abastecimiento doméstico de este insumo estratégico para el agro argentino.
Con una inversión por USD 2.700 millones, será la mayor planta de urea de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo con la expectativa de aportar una producción anual de 2,1 Mt de urea.
Es decir, el país podría dejar de ser un importador neto de este insumo y dependiendo de diferentes factores, abastecer una demanda creciente a nivel o local o encontrar posibilidades de exportación a otros países como el caso de Brasil, el cual es clave como importador mundial de este producto.
Jul 24, 2026 | Actualidad, Agricultura, Nutricion vegetal y animal
La compañía compartirá el avance de su modelo de negocios en la década y su proyección regional. Además, presenta Red Nutrition -una propuesta que transforma la validación tecnológica a campo- y una nueva planta industrial que potenciará el desarrollo y la producción de soluciones para la agricultura.
Buenos Aires, viernes 24 de A diez años de su creación, Tropfen -firma especializada en el desarrollo y producción de coadyuvantes, bioestimulantes, fertilizantes y biológicos- llegará al Congreso Aapresid 2026 para mostrar la evolución de su modelo de innovación, que hoy integra investigación, desarrollo, fabricación propia y validación tecnológica a campo.
Este crecimiento se refleja en uno de los principales hitos de 2026: la construcción de su planta industrial en Pergamino, cuya obra civil se encuentra en la etapa final.
Las nuevas instalaciones permitirán avanzar sobre el fraccionamiento y, posteriormente, formulación de productos, fortaleciendo la competitividad de la empresa, aportando mayor flexibilidad para desarrollar nuevas soluciones y consolidando una plataforma de crecimiento para los próximos años.
«Los primeros diez años estuvieron enfocados en construir una empresa sólida desde lo comercial y el desarrollo tecnológico. Hoy comenzamos una nueva etapa, donde vamos a sumar capacidades industriales, potenciar la investigación y acelerar el desarrollo de soluciones para nuestros clientes en la Argentina y la región», afirmó Julián Etchegoyen, CEO de Tropfen.
Innovación, respaldada por datos Uno de los desarrollos representativos de la evolución de Tropfen es Red Nutrition, iniciativa que incorpora la Inteligencia Artificial como predictor para la toma de decisiones.
Red Nutrition parte de un diagnóstico claro: mientras las tecnologías nutricionales y los bioestimulantes muestran beneficios agronómicos comprobados, su adopción sigue siendo muy baja. Frente a ese escenario, Tropfen decidió trasladar la validación tecnológica directamente a los lotes de producción.

Así, en cada establecimiento seleccionado, se diseña y ejecuta el ensayo, se aportan las tecnologías, se realiza el seguimiento durante todo el ciclo del cultivo y, finalmente, se entrega un informe con el análisis de resultados y el retorno de la inversión.
Este proceso se apoya en herramientas de agricultura digital, como plataformas de seguimiento satelital, mapas de rendimiento y análisis de suelo, integrados con la Inteligencia Artificial que identifica el momento más oportuno para cada intervención agronómica.
“El objetivo es transformar los datos generados en el campo en conocimiento aplicable para mejorar la productividad y la rentabilidad de cada planteo”, resumió Santiago Oldani, Gerente de Marketing y Servicio Técnico.
Sobre el valor de esta iniciativa, subrayó: «Queremos que el productor vea los resultados en su propio lote. Cuando la tecnología se valida en condiciones reales y con información objetiva, la decisión de adoptarla deja de basarse en una promesa y pasa a sustentarse en evidencia».
Proyección regional
La nueva etapa de la empresa también contempla una mayor proyección regional. Actualmente, el Grupo Tropfen desarrolla operaciones en la Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y proyecta seguir ampliando su presencia mediante nuevas capacidades industriales, el fortalecimiento de la investigación y el desarrollo de un portafolio cada vez más amplio de soluciones para la agricultura.
«Cuando comenzamos este proyecto sabíamos que queríamos construir una empresa diferente, aunque nunca imaginamos la dimensión que alcanzaría en tan poco tiempo. Hoy contamos con una base sólida para pensar los próximos diez años con objetivos aún más ambiciosos, impulsando el crecimiento, la innovación y la expansión regional», agregó el CEO.
Quienes visiten el Congreso Aapresid 2026 podrán conocer esta nueva etapa de la compañía en su stand (lote B 60), donde el equipo de Tropfen presentará sus desarrollos tecnológicos, los avances del proyecto industrial y las iniciativas que marcarán el rumbo de la empresa durante la próxima década.
Sobre Tropfen
Tropfen es una empresa argentina fundada en 2017 con el objetivo de desarrollar soluciones tecnológicas para una agricultura más eficiente y sustentable. Con sede en Pergamino, cuenta con una red de más de 200 puntos de venta, presencia comercial en Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, más de 12 millones de hectáreas aplicadas con sus tecnologías y una propuesta basada en la innovación, la cercanía con el productor y el desarrollo de alianzas estratégicas para generar soluciones de alto valor para el agro.
En 2026 dio un paso estratégico en su evolución al concretar una exitosa emisión de Obligaciones Negociables PyME, en la que captó más de US$ 2 millones. Los fondos se destinan a la construcción de una planta industrial para el fraccionamiento y formulación de productos, fortaleciendo la capacidad de innovación, desarrollo y producción de la compañía para abastecer al mercado argentino y regional.
Primicias Rurales
Fuente: Tropfen
Jul 5, 2026 | Clima, Especial, Nutricion vegetal y animal
El 95% de los alimentos que comemos depende del suelo, pero más del 90% de la tierra fértil del planeta podría estar degradada en 2050. Frente a ese horizonte, más de 40 gigantes de la industria alimentaria se unen para cambiar la forma en que se produce.
Buenos Aires domingo 5 julio(PR/26)–El modelo agroindustrial global está llegando a un límite peligroso. La salud de los suelos atraviesa un punto crítico y, frente a la crisis climática y una amenaza cada vez más concreta para la seguridad alimentaria mundial, un cambio de enfoque empieza a ganar terreno dentro de la industria.
La noticia que lo confirma llegó hace pocos días: el gigante de los alimentos Mondelēz International anunció que se suma a “Regenerating Together”, una iniciativa global que ya reúne a más de 40 corporaciones con un mismo objetivo urgente: impulsar la agricultura regenerativa para restaurar ecosistemas que llevan décadas deteriorándose.
Un recurso vivo que se está quedando sin tiempo
La urgencia detrás de este movimiento no es casualidad. Según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el 95% de los alimentos que consumimos depende directamente del suelo.
Y las proyecciones no son alentadoras: si se mantienen las tendencias actuales de sobreexplotación y uso intensivo de químicos, más del 90% de los suelos del planeta podría estar degradado para 2050.

El suelo no es simple tierra donde sembrar: es un recurso vivo, frágil y esencial, y hoy enfrenta varias amenazas impulsadas por la actividad humana:
Erosión severa: se pierde la capa superior del suelo, arrastrando consigo los nutrientes esenciales.
Contaminación química y por plásticos: pesticidas, herbicidas y microplásticos dañan la microbiota subterránea.
Pérdida de carbono orgánico: suelos empobrecidos que ya no logran retener vida.
Sellado por concreto: la expansión urbana descontrolada avanza sobre tierras agrícolas de alto valor.

Frente a este panorama, la agricultura regenerativa no busca simplemente conservar la tierra en su estado actual, sino repararla: trabajar junto a la naturaleza para devolverle vida a los ecosistemas.
¿En qué consiste realmente este modelo?
A diferencia de la agricultura tradicional —o de la sustentabilidad puramente cosmética—, este enfoque se apoya en prácticas concretas que imitan los ciclos naturales: rotación de cultivos, eliminación del arado profundo y erradicación de agrotóxicos.
Una esponja contra la sequía y un freno al CO2
Uno de los mayores atractivos de este sistema es su capacidad para enfrentar la crisis climática. Un suelo sano, cubierto de vegetación, funciona como un enorme sumidero de carbono que absorbe el CO2 de la atmósfera y lo resguarda bajo tierra.

Además, en tiempos de megasequía, una tierra rica en materia orgánica, raíces y plantas actúa como una verdadera esponja: puede llegar a absorber hasta 10 veces más agua que una granja industrial convencional, optimizando el recurso hídrico y dando resiliencia frente a la escasez.
Lo que gana el bolsillo y lo que gana la tierra
Menores costos de producción: una tierra sana nutre a las plantas de forma natural, reduciendo la dependencia de fertilizantes sintéticos y agroquímicos costosos.
Vuelve la biodiversidad: sin químicos de por medio, insectos polinizadores, lombrices y microorganismos benéficos regresan a proteger los cultivos de forma ecológica.
Alimentos más nutritivos: plantas fuertes, criadas en suelos vivos, producen alimentos de mayor calidad para la población.
Un bloque corporativo frente al colapso agrícola
El programa “Regenerating Together”, impulsado por la organización SAI Platform, busca acelerar la transición hacia una producción sostenible a través de la colaboración entre empresas, agricultores, científicos, académicos y organizaciones de la sociedad civil.
Con su ingreso, Mondelēz International se suma a una lista que ya integran más de 40 gigantes de la industria alimentaria y agrícola —entre ellos Nestlé, Unilever, Diageo, ADM, Danone, McCain y Carlsberg— que firmaron una declaración conjunta para enfrentar de manera coordinada los desafíos del sector.

Desde la compañía explicaron que contar con cadenas agrícolas resilientes es cada vez más importante para garantizar el abastecimiento y sostener los sistemas alimentarios, y remarcaron que esta iniciativa les permitirá seguir fortaleciendo su trabajo en agricultura regenerativa junto a otros actores del sector, según señaló Luis Gutiérrez, gerente de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de Mondelēz International.
El gran desafío de este bloque será evitar el greenwashing y lograr estandarizar el concepto.
Por eso, el programa se propuso fijar objetivos comunes y métricas científicas claras que permitan medir avances reales en la recuperación de la biodiversidad, la salud del suelo y el bienestar de las comunidades agrícolas locales.
La carrera por salvar el suelo ya empezó, y la industria parece haber entendido algo simple: sin tierra sana, no hay negocio posible en el futuro.
Primicias Rurales
Fuente: El Desconcierto
Jul 2, 2026 | Actualidad, Agricultura, Nutricion vegetal y animal
Al inicio del Seminario ACSOJA 2026, que se realiza en la Bolsa de Comercio de Rosario, referentes de FERTILIZAR Asociación Civil y la EEA Obispo Colombres de INTA, coincidieron en que existe un amplio margen para incrementar la productividad del cultivo mediante una adecuada nutrición y estrategias preventivas frente al avance del picudo negro de la vaina.
Buenos Aires, jueves 02 de julio (PR/26) .- La nutrición del cultivo y el manejo integrado de plagas fueron los ejes de la charla técnica «Nutrición y plagas en soja: estrategias de manejo que potencian rendimientos», que reunió a especialistas de FERTILIZAR AC y de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), con la moderación de Juan Martín Enrico de INTA.
Roberto Rotondaro y Matías Saks de FERTILIZAR AC. expusieron sobre las claves de la nutrición en soja, mientras que Matías Medrano, investigador de la EEAOC, presentó los avances en el conocimiento y manejo del picudo negro de la vaina (Rhyssomatus subtilis), una plaga que dejó de ser un problema regional para convertirse en un desafío para las principales zonas sojeras del país.
Con la nutrición como herramienta para capturar rendimiento, Rotondaro destacó que uno de los principales desafíos de la producción argentina continúa siendo reducir la brecha entre el rendimiento potencial y el efectivamente alcanzado.
Según comentó, actualmente la soja presenta una brecha promedio de 880 kg. por hectárea, equivalente al 28% del potencial productivo en condiciones de secano. «Lo que el suelo necesita no se negocia. El fósforo sigue siendo el nutriente que marca la diferencia para construir rendimiento y aprovechar el potencial del cultivo», afirmó.
En esta línea los especialistas explicaron que el fósforo no sólo impacta directamente sobre la productividad sino también sobre la fijación biológica de nitrógeno, proceso que aporta una parte fundamental de los requerimientos del cultivo. Cuando el fósforo resulta limitante, disminuye la capacidad de formar nódulos, y se restringe la capacidad de la planta para incorporar nitrógeno atmosférico, generando pérdidas de rendimiento. El umbral crítico se ubica por debajo de 14 ppm de fósforo disponible, nivel a partir del cual comienzan a registrarse pérdidas significativas.
A su vez, señalaron que aproximadamente el 60% de los lotes argentinos presentan niveles de fósforo cercanos a la insuficiencia, mientras que los balances de nutrientes continúan siendo negativos, particularmente en soja, cultivo que extrae mucho más de lo que se repone.

En cuanto a otros nutrientes, los oradores expresaron que, si bien se ha mejorado levemente el uso de las tecnologías de fertilización, alrededor de un 50-60% de nitrógeno y fósforo, y un 35% de azufre, en relación con países competidores como Brasil, Argentina está muy lejos y en estado de riesgo.
Entre los beneficios de una nutrición balanceada, Saks destacó que la fertilización permite incrementar hasta un 37% la eficiencia en el uso del agua, transformando cada milímetro de lluvia en mayor producción, aspecto especialmente relevante para los planteos de secano. «Una adecuada nutrición no sólo aporta más rendimiento; también hace que el cultivo utilice mucho mejor el agua disponible y contribuya a mejorar la calidad del grano», sostuvo.
Pese a estos datos, la adopción de la práctica aún resulta limitada. Durante la campaña 2025 sólo el 48% del área de soja de primera y el 17% de la soja de segunda se fertilizaron, con dosis en general bajas, por debajo de otros cultivos como trigo y maíz, donde la adopción supera el 80%.
En respuesta a la consulta del moderador sobre cómo reducir esta brecha tecnológica, Rotondaro enfatizó: «La fertilización debe consolidarse como uno de los pilares de la agricultura sostenible, junto con la siembra directa y la rotación de cultivos. Difundir sus beneficios es fundamental para producir más, cuidar los recursos y mejorar la rentabilidad».
El picudo negro: un desafío que se expande

En la segunda exposición, Matías Medrano analizó la expansión del picudo negro de la vaina, una plaga que durante la última campaña amplió significativamente su distribución, desde el NOA hacia otras provincias productoras.
Según indicó, además de su histórica presencia en Santiago del Estero, durante la última campaña se registraron daños en Córdoba y Santa Fe, con pérdidas que oscilaron entre el 10% y el 100% del rendimiento. «El picudo negro dejó de ser un problema regional para transformarse en un desafío nacional. La mayor ventaja que tienen las nuevas zonas afectadas es la posibilidad de anticiparse aprovechando toda la experiencia acumulada en el NOA», señaló.
En cuanto a las particularidades del insecto, Medrano explicó que la especie presenta una generación por año, aunque posee una emergencia prolongada, con adultos que emergen durante aproximadamente 190 días, sincronizando su ciclo con las etapas reproductivas del cultivo.

Entre los estados R5 y R6 se da el momento crítico en el que las hembras depositan los huevos dentro de las vainas y las larvas consumen posteriormente los granos, afectando tanto el rendimiento como la calidad comercial.
Frente a este escenario, el investigador remarcó que el monitoreo oportuno constituye la base de cualquier estrategia de manejo.
Las recomendaciones incluyen monitoreo de suelo antes de la siembra, utilización de paño vertical durante el cultivo, rotaciones con gramíneas que no son susceptibles a esta plaga por lo que incluirlas en rotaciones puede cortar el ciclo de la plaga. Además de tratamientos de semillas en situaciones de riesgo y aplicaciones foliares cuando el monitoreo lo justifique.
Medrano también destacó la importancia de evitar la dispersión del insecto mediante la limpieza de cosechadoras, camiones y otros equipos de transporte, además de considerar prácticas de laboreo que reduzcan parcialmente la población hibernante.
«El manejo integrado combina monitoreo, rotación, tratamientos preventivos y buenas prácticas de logística. Evitar la dispersión de la plaga es clave para proteger las nuevas regiones sojeras», concluyó.
El panel cerró con un intercambio entre los especialistas sobre alternativas de manejo y las oportunidades que existen para seguir incrementando la productividad de la soja argentina mediante mejora de la fertilización y mayor difusión de tecnologías de procesos sustentadas en información técnica.
Primicias Rurales
Fuente: Paula Vázquez