Buenos Aires, viernes 30 de enero (PR/26). La Iglesia católica recuerda hoy a Santa Martina mártir quien según la tradición fue una mujer romana de origen noble, que vivió hacia la primera mitad del siglo III.
Por negarse a abdicar de su fe cristiana fue arrestada y sometida a crueles tormentos.

La joven terminaría entregando la vida en el martirio en los tiempos de Alejandro Severo, emperador entre los años 222 y 235.

Santa Martina es considerada una de las patronas de la ciudad de Roma.

Las reliquias de los mártires, anclas de la fe

 

La devoción a Santa Martina ganó fuerza a partir del descubrimiento de su sepultura y la recuperación de sus reliquias. Esto sucedió muchos siglos después de su muerte, en 1624, durante las excavaciones de la vieja iglesia que fue dedicada a la santa por el Papa Honorio I en el siglo VII, ubicada frente al foro romano.

En el momento de los hallazgos, el Papa Urbano VIII, preocupado por la renovación espiritual de la Iglesia, trasladó sus restos a otro templo, colocando el cráneo en un relicario especial, con el propósito de promover la devoción a la santa. Fue este Pontífice quien fijó su celebración el 30 de enero.

Las fuentes históricas textuales más antiguas sobre Santa Martina datan del siglo VI -es decir, son posteriores a su muerte- por lo que algunos hagiógrafos han puesto en duda su existencia. Dicho escepticismo para algunos se acentúa si se considera que, en general, la carencia de fuentes cronológicamente cercanas a su ejecución abrió paso a la divulgación de algunas inexactitudes o leyendas.

No obstante, a pesar de las dificultades mencionadas, la fuerza con la que la tradición de la Iglesia ha conservado el nombre y la devoción a Santa Martina a lo largo de los siglos ha permitido que se le conserve siempre en el índice de los santos.

desprendimiento

 

El relato tradicional más difundido sobre ella señala lo siguiente: Martina quedó huérfana de padre -un hombre rico y noble- y heredó sus bienes. Ella los habría repartido entre los pobres de la ciudad, a la usanza de muchos conversos de aquellos tiempos y se habría dedicado a la oración y al servicio de la naciente Iglesia.

Precisamente, debido a la práctica pública de su fe, alrededor del año 235, habría sido arrestada por orden de Alejandro Severo, y luego llevada al templo de Apolo.

Allí se le ofreció dejarla libre si se retractaba de su fe cristiana y adoraba a los dioses Apolo y Diana. Martina rechazó tal posibilidad proclamando a Cristo como su único Dios y Señor.

Si deseas conocer un poco más sobre esta mártir, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Martina.

 

 

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Fuente: Aciprensa